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Celebramos los 100 años de BMW con un tour en Nürburgring: Sólo para adultos

Si te llamas BMW, puedes celebrar tu primer siglo de vida rodeado de tartas repletas de velas o festejarlo como de verdad se merecen tus invitados, a los que les ofreces varios modelos M para pilotar en un lugar sagrado y mágico para los 'quemados': Nürburgring.

Aunque la caja automática del M2 se maneja bien con las levas, la manual de seis relaciones se disfruta mucho más.

El día antes de meterme en el avión con destino a Frankfurt, desde donde luego iré conduciendo hasta Nürburgring, vuelvo a repetir el ritual que hice cuando viajé hasta EEUU para probar el Mercedes-AMG GT S en Laguna Seca: por un lado, ver vídeos on board; por otro, marcarme unas cuantas vueltas rápidas en la Xbox. Toda información es poca cuando vas a un circuito en el que nunca has rodado y más si se llama Nordschleife, mide casi 21 kilómetros y tiene 175 curvas…

Ahora que estoy a las puertas del mítico circuito con un M135i de 326 caballos, me vienen a la cabeza unas palabras del piloto Lucas Ordoñez: “Hay que dar 400 vueltas en el Ring para conocérselo”. Más presión todavía al venir de un tipo que de esto sabe un rato, ya que salió del mundo virtual de Gran Turismo y PlayStation y ahora no para de ganarlo todo en la vida real con el apoyo de la marca Nissan. Así que, como te imaginarás, es imposible no estar nervioso cuando a mi lado hay un BMW M3 V8 que sale derrapando y veo por el espejo retrovisor que estoy creando una caravana en la que soy el más ‘pobrecito’; un Porsche 911 GT3 RS y un Ferrari 458 Italia ‘meten’ el morro para que salga de una vez. Se nota que ellos no son primerizos y no comprenden que, cual abuelita, recorro los primeros metros con mucha suavidad principalmente porque la fina lluvia, que lleva presente desde la madrugada, no cesa. Un par de kilómetros más adelante son cuatro los coches que me han adelantado: el GT3 y el 458, además de un Suzuki Swift Sport de los que se alquilan en el exterior y un Mégane RS con barras antivuelco y una preparación atómica. “Si ellos pueden, yo también”, digo a modo de animación.

El miedo poco a poco va desapareciendo pero es inevitable no tener respeto al coche y al propio trazado porque, cualquier toque con las barreras, significa abrir la cartera para soltar mucho dinero –ver explicación “quien rompe, paga”–. Esa confianza con el M135i me lleva a dar un golpe de gas a la salida de una curva muy cerrada en bajada y con ligero peralte, lo que se traduce en una espectacular derrapada que creo graba algún espectador con su teléfono móvil de última generación. Seguro que estaba deseando que me saliese para colgar el vídeo en Youtube, porque en el Nordschleife hay expertos hasta para esto.

ÉCHAME UNA MANO

A punto de terminar, doy caza a los supercar que antes pasaron como aviones y es que a sus conductores no les ha quedado otra que levantar el pie debido a las complicaciones de la pista. Para que te hagas una idea, en los más de 10 minutos que dura esta toma de contacto, ha habido niebla, lluvia extrema, aguanieve y unos pocos rayos de sol. Imagínate a los ingenieros de la F-1 gestionando un GP en estas circunstancias; dimitirían automáticamente…

A Karrusel hay que entrar con decisión; tiene peralte y está muy bacheado

De vuelta al aparcamiento aprovechamos para ver los ‘aparatos’ que allí se concentran y unos cálculos rápidos arrojan que, ante nuestros ojos, hay apiñados varios millones de euros. Tras esto, consultamos el tiempo y nos servimos de aplicaciones que muestran la evolución de la borrasca. En los minutos venideros dan previsión de una tormenta. Lejos de quedarnos sentados esperando a que la cosa mejore, ¿qué mejor situación para comprobar las bondades de la tracción integral xDrive del M135i? En el propio acceso, los trabajadores del circuito aconsejan prudencia; ellos saben perfectamente que, en estas circunstancias, las probabilidades de sufrir un accidente se multiplican. Y no es de extrañar porque el asfalto se ha convertido en una pista de hielo. Ni siquiera el 4x4 garantiza la estabilidad al Serie 1, que baila de un lado a otro en el Infierno Verde; ahora entendemos por qué lo llaman así. Por si fuera poco, está prohibido aprovechar los pianos porque, lejos de ayudar a trazar las curvas, lo que hacen es ‘escupirnos’.

 

EL PLATO FUERTE

La lluvia se aleja de la zona boscosa en la que se encuentra Nürburgring y el sol, que hasta el momento ha estado escondido, calienta la pista y el ambiente como vemos en el termómetro, que por fin supera los 10º. Media hora basta para que la cosa mejore lo suficiente como para salir una última vez y lo hacemos con el M2 de 370 caballos. ¿Qué mejor cierre para esta espectacular vivencia?

Antes de ponernos en marcha nos recuerdan que nuestro ‘eme’ tiene neumáticos semi slicks, algo que no tenemos que olvidar en ningún momento porque el agarre, como ya sabemos, es comprometido. Pero el M2 son palabras mayores; los M135i y M135i xDrive se han comportado muy bien, pero no tienen nada que ver. El M2 tiene una forma de acelerar endiablada que representa fielmente el espíritu M Motorsport cuya sede, por cierto, está a unos kilómetros. Rápido en los cambios de apoyo, muy preciso, menos nervioso de lo que aparentaba… todo en el M2 está estudiado para ser rápido. Su caja de cambios automática también ayuda a tener ese carácter ya que, en el modo Sport, estira las revoluciones hasta las 8.000 vueltas, régimen al que incluso a veces llegan las reducciones más agresivas. ¿Qué deportivo de calle permite eso? Pocos, muy pocos…

Ni siquiera el asfalto bacheado o los dos Karrusel son problema para el M2, que se conoce bien el circuito porque aquí ha sido concebido entre las locuras de ingenieros y pilotos a sueldo de BMW. Así da gusto cumplir 100 años. ¡Felicidades!

NÜRBURGRING, CIRCUITO PARA MITÓMANOS

◗ ¿Qué días está abierto al tráfico?
Se conocen como Touristenfahrten o Tourist Driving, es decir, jornadas específicas abiertas al público, en horario de ocho de la mañana a siete de la tarde. Es conveniente que consultes la disponibilidad del circuito en su web porque se cierra durante parte del invierno o cuando alguna marca lo alquila para eventos privados –presentaciones de producto, vueltas rápidas para récords de velocidad, test internos…–.

◗ ¿Cuánto cuesta rodar?
Si entras con tu coche o con uno de alquiler –un Renault Twingo RS de 133 caballos a partir de 129 euros y un Lotus Exige 240S de 240 caballos, desde 649 euros–, hay que pagar 29 euros por una vuelta, 105 euros si son cuatro ó 550 euros si das 25. También está disponible un abono anual por unos ‘módicos’ 1.900 euros.

◗ Quien rompe, paga
Si tienes un accidente, debes abonar la grúa –350 euros– y cada metro lineal de guardarraíl destrozado sale por 150 euros. Cada hora que está cerrado el circuito deberás abonar 1.350 euros. Desplegar el Safety Car cada media hora sale por 85 euros.

◗ Foto para el recuerdo
Además de grabar tus propias vueltas con cámaras GoPro, porque está permitido, en determinadas zonas hay fotógrafos freelance que cuelgan sus imágenes en www.racetracker.de para que cualquiera las adquiera. Desde 7,99 euros.

◗ Como espectador…
Acude a los aparcamientos y a la conocida como curva ‘Youtube’, en la que suele haber muchos accidentes.

Guía de viaje
El avión es el medio de transporte más rápido para llegar a Frankfurt, la ciudad con aeropuerto más próxima a Nürburgring. Desde aquí puedes trasladarte hasta el circuito, distancia que se recorre en menos de dos horas gracias a que parte del recorrido se realiza por autobahn, las carreteras germanas sin límite de velocidad. Utiliza Atrápalo para buscar los vuelos más rentables.

◗ ¿Hambriento?
Merece la pena comer y cenar por los alrededores de Nürburgring. Justo en el acceso al circuito está Devil’s Dinner, un bar de ambiente americano en el que sirven hamburguesas XXL con carne de 360 gramos por unos 16 euros con guarnición de patatas y bebida. Para cenar, acude a Pistenklause, el restaurante de la piloto Sabine Schmitz en el que venden pizzas gigantes y ensaladas por unos 14 euros.

◗ Toca descansar.
El propio pueblo de Nürburg vive del turismo, por lo hay bastantes sitios para dormir. Aún así, uno de los sitios más recomendables es el hotel Lindner, que está pegado junto al actual circuito de F-1. La temática es de carreras hasta tal punto que en la propia recepción hay dos simuladores de conducción. La noche sale desde 100 euros.

◗ ¿Un poco de fiesta?
Después de la jornada, tómate una copa en el bar del hotel Dorint.

◗ Recuerdos y demás
Si te gustan las maquetas a escala, piérdete en la tienda de regalos de la estación de servicio de Döttinger Höhe. En el propio circuito también puedes comprar chaquetas, tazas, imanes… y, cómo no, la famosa pegatina con el dibujo del circuito para colocar en el portón de tu coche –desde 4,5 euros para la más pequeña–.