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Dacia Duster 1.5 dCi 90cv: ¿Y por qué no?

El primer todo camino de Dacia está rompiendo moldes en un mercado que necesitado de soluciones prácticas y asequibles. Su musculosa figura y la mecánica Renault ha atraído a más de 2.700 compradores en los dos primeros meses del año.

El Duster nos permite ir cómodos por carreteras en mal estado.

Sí, puede que a priori el Duster no sea el coche más excitante para los amantes del motor, pero no cabe duda de que se trata de uno de los favoritos para quienes buscan coche en este momento.

Es una de las preguntas que más veces me han repetido en los últimos días: "¿cómo va el Dacia Duster?, “¿lo recomiendas?" No cabe duda de que la relación entre percepción de calidad y precio de este coche resulta excelente, pero también es cierto que los curiosos se dividen entre escépticos e interesados. Es lógico, la marca Dacia no tiene mucha difusión en nuestro país y a poco que se indaga en el Duster, se descubre un interior de diseño impersonal y discreto equipamiento que le conceden cierto aire de coche antiguo o comercial. Esto contrasta con su apariencia externa sí pero, a decir verdad, las expectativas frente a un coche de 11.900 euros -con motor de gasolina- o 14.700 -en Diesel- no son demasiado altas. Por eso cuando nos acoplamos en su puesto de conducción la euforia inicial tampoco deja paso a la decepción, simplemente nos vuelve suscitar el mismo interrogante: ¿cómo irá este coche? Bien, pues ha llegado el momento de salir de dudas.

Confort

Una vez que nos acostumbramos a su decoración ‘minimalista’, ajustamos el volante a nuestra altura, comprobamos que no se puede regular en profundidad. A cambio, el asiento es bastante alto por lo que encontramos con facilidad un puesto de conducción cómodo, con el volante bastante bajo y las piernas flexionadas, una postura muy típica en los monovolúmenes y furgonetas. Desde esta posición, logramos una visibilidad perfecta y tan sólo echamos en falta una mejor ubicación de algunos mandos de uso frecuente. Por ejemplo, los botones de los elevalunas delanteros se encuentran integrados en la consola central y los traseros entre los dos asientos de delante, mientras que el mando para regular los retrovisores exteriores se oculta debajo del freno de mano.

Estos contratiempos dejan claro que el manejo del Duster requiere cierto periodo de adaptación, pero una vez en marcha valoramos su gran espacio interior, tanto delante como detrás, donde encontramos una banqueta plana que acoge bien a adultos, con espacio de sobra para la cabeza y las piernas. Además, su maletero de 475 litros también es más que suficiente para el equipaje, aunque la rueda de repuesto tenemos que buscarla debajo del mismo y no podemos acceder a ella desde el portón. Pero lo que más echamos en falta, una vez más, son detalles. Y algunos bastante básicos, por cierto. Lo que más llama la atención es la falta de iluminación. No hay ni un punto de luz en la parte de atrás ni tampoco en el maletero y delante resulta insuficiente. En la misma línea, los pasajeros de la parte trasera no disponen de ventilación ni reposabrazos. En definitiva, ausencias que definen perfectamente la fórmula ‘Low cost’.

Pero aunque carezca de algunas comodidades más o menos modernas, hay que reconocer que en marcha el Duster resulta uno los más cómodos de su clase.

La clave es que su suspensión de ajuste blando filtra perfectamente los baches e irregularidades del terreno y sus neumáticos de perfil elevado -65- contribuyen a este efecto de forma decisiva, permitiéndonos rodar a buen ritmo por pistas de tierra y carreteras en mal estado. En el plano opuesto, la mayoría de SUV o todo caminos actuales equipan neumáticos deportivos en su mayoría, para lucir bien sus enormes llantas o garantizar una eficacia mayor en zonas con curvas. Sin embargo, esta no es una de las preocupaciones principales de nuestro protagonista, como veremos en el siguiente apartado.

Comportamiento

En carretera el Duster nos deja sensaciones encontradas. Por un lado, apreciamos ciertas limitaciones para su uso en autopista, pues es el habitáculo está poco insonorizado y a partir de los 130 km/h escuchamos demasiados ruidos, tanto aerodinámicos como del motor ya que los desarrollos del cambio son bastante cortos lo cual, por otro lado, nos beneficia en carretera de montaña. De esta forma podemos extraer toda la fuerza del motor 1.5 dCi de 90 caballos, que ofrece una respuesta sensacional desde bajo/medio régimen tanto en aceleraciones como en recuperaciones, incluso con el coche cargado. Además, los consumos resultan excelentes. Si aplicamos algunas técnicas de conducción ecológica, tan de moda en estos días, podemos bajar con facilidad de los 5 litros/100 kilómetros, mientras que en conducción normal, la media suele fijarse en torno a los 5,5 litros y esto nos permite recorrer muchos kilómetros al día.

Y es que uno de los puntos fuertes del Duster en este ambiente es su ligereza. Apenas supera los 1.250 kilos, como cualquier utilitario de hoy en día, lo que también le dota de cierta agilidad en las zonas reviradas. Acelera con decisión y frena con contundencia aunque no hay que olvidar que está pensado para ser práctico, versátil y económico, no rápido. Su  tacto de dirección no resulta muy preciso, así como el cambio de sólo cinco marchas y la carrocería balancea bastante en los apoyos fuertes. Además, esta versión 4X2 tiende a perder rueda con facilidad en las aceleraciones fuertes y a irse ligeramente de morro en las curvas cerradas. De todas formas, lo peor en este apartado es que no dispone de ESP ni como opción, tan sólo está disponible en los 4X4.

Por otro lado, el Duster es perfecto para maniobrar en ciudad gracias a sus dimensiones compactas y a su buen diámetro de giro entre bordillos: 10,44 metros. Pero también resulta satisfactorio en conducción off-road porque nos permite dar la vuelta con facilidad en los caminos y ofrece una altura libre de 205 mm con respecto al suelo.

Valor de compra

Si algo es indiscutible es que, de momento, no hay en el mercado un coche de las características del Duster que sea tan asequible. El modelo que probamos y que podéis apreciar en el vídeo corresponde al acabado Laureate, que se ofrece desde 15.935 euros, algo más que los 14.735 euros del dCi 90 caballos básico denominado Ambiance. Es cierto que a este coste hay que añadirle algunos detalles que no vienen de serie y se nos antojan básicos, como el radio CD -240 euros con mandos en el volante incluidos- y otros que contribuyen a redondear su apariencia, disponibles en el pack Style -425 euros-: barras del techo, detalles cromados y protector del paragolpes o las mismas llantas de 16 pulgadas -331 euros-. Pero, en cualquier caso, por mucho que equipemos el Duster su precio no llega a los 20.000 euros de los que parten el resto de sus competidores más próximos, como el Skoda Yeti o el Kia Sportage. Para ser justos, estos son coches de concepción más moderna que disponen de motores más potentes en su gama que el Duster, pero éste es una perfecta alternativa a ambos.

Conclusión

A modo de balance final, tras recorrer con Duster un buen puñado de kilómetros alternando autovías, carreteras secundarias y diferentes pistas de tierra y caminos en peor estado, queda claro que estamos ante uno de los SUV actuales más polivalentes. Quienes vivan en zonas rurales lo agradecerán en el día a día, mientras que para un uso urbano o labores de trabajo en la ciudad, también cumple a la perfección. Por otro lado su diseño exterior convence y el interior es muy sufrido y la falta de detalle deja un buen espacio para el bricolaje casero y tan sólo su equipamiento de seguridad nos parece algo insuficiente.

En definitiva, me queda la sensación de que el Duster es lo que os esperáis de él. Nada más, pero tampoco nada menos. Por eso cuando me preguntan si lo recomendaría, contesto: ¿y por qué no?