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Mini Countryman Cooper S: ¿Es más o menos ‘Mini’?

El Mini logra salir de la ciudad y regresar al Mundial de Rallyes convertido en todo un WRC gracias a esta versión Countryman, que en su variante más potente ofrece grandes prestaciones y mayores posibilidades. Parece que la marca británica está de enhorabuena en este 2011, nos sumamos a la celebración.

Las fotos corresponden a la versión 4X4 que también probamos anteriormente.

A juzgar por su apariencia, algunos pensarán que estamos ante el Mini menos ‘mini’ de la historia y tal vez no les falte razón. Sus más de cuatro metros de largo -4,11-, 1,78 de ancho y 1,56 de alto le conceden un aspecto verdaderamente robusto y le sitúan como todo un ‘compacto’ de aspecto rutero. Ahora bien, todo ello lo consigue respetando al máximo la estética Mini, tanto por dentro como por fuera e incluso, esta versión Cooper S, resulta todavía más llamativa. Su característica línea deportiva sale reforzada con el aumento de talla sobre todo si nos decidimos a añadir el kit ‘Jonh Cooper Works’, desde esta perspectiva parece que estamos más bien ante el mismo concepto sólo que elevado a la mayor potencia.

En cualquier caso, lo que resulta indiscutible es que el crecimiento y el ensanchamiento del Countryman respecto al Mini normal también acarrea un aumento de peso. Nada menos que 170 kilos separan a ambos modelos que comparten decoración interior y número de plazas disponibles: cuatro. Sin embargo, las posibilidades que ofrece la carrocería de cinco puertas, el aumento de espacio interior y capacidad de carga, son factores que juegan a priori en favor de nuestro protagonista, que se presenta como un coche más polivalente, pero ¿hasta qué punto?

Confort

Es la pregunta que se formulan la mayoría de los curiosos que nos encontramos en nuestra excursión semanal con el Mini Countryman Cooper S. Un Mini tan grande, tan potente, tan ‘campero’... ¿servirá para un uso más familiar?, ¿es un todo camino válido? Pues ni una cosa ni la otra. En realidad, no necesitamos recorrer demasiados kilómetros para responder a estas primeras preguntas. Nada más acceder al interior apreciamos un puesto de conducción ligeramente más elevado de lo normal, unas ventanillas con marco, una suspensión más benevolente con los badenes y una postura de conducción más cómoda que en el ‘original’ Mini de tres puertas. Y sí, es cierto que detalles de este tipo van en beneficio de nuestro confort, pero cuando accedemos a la parte trasera caemos en la cuenta de que estamos ante un coche bastante más ‘mini’ de lo que creíamos. Con sólo 39 centímetros más longitud extra, 10 de anchura y 16 de altura respecto al Mini convencional, el espacio interior es más bien justo y la altura libre con respecto al suelo -149mm.- no nos permite acceder a zonas complejas con garantías. Tampoco sus neumáticos deportivos de perfil 45 están pensados para realizar tal uso.

En definitiva, queda claro que el Countryman no pretende ser tan versátil, al menos en esta versión Cooper S, pero también es cierto que corrige algunos defectos intrínsecos del Mini normal que hasta ahora podían ahuyentar a algunos fans de la marca que aunque fascinados con su estética retro, desechaban su compra por su escasa funcionalidad y aspecto frágil. Ahora, este Mini infunde seguridad a su conductor y ofrece un maletero de 350 litros -ampliables a 1.170 con los asientos abatidos- y los dos pasajeros de la parte trasera pueden viajar a gusto, tanto por altura como por anchura y distancia para las piernas.

Detrás sólo se echamos en falta más iluminación y un resposabrazos que podría circular por el ‘raíl central’, solución atractiva para intercambiar los objetos del interior con los de delante.

La contrapartida de este nuevo elemento decorativo y funcional es que tiende a ‘deleitarnos’ con molestos crujidos en marcha, sobre todo cuando superamos zonas bacheadas. De todos modos, cabe señalar que es de los pocos ruidos que percibimos.

En líneas generales, el Countryman demuestra ser un gran rodador y la mayoría de los mandos respetan su posición habitual en los Mini por lo que nos resulta sencillo su manejo. Tan sólo destaca un nuevo pomo rectangular para la palanca del cambio, más grande y menos manejable que el típico redondo, el tirador del freno de mano que está inspirado en la aviación pero no ofrece reproche alguno y un práctico cajoncito diseñado para guardar las gafas o el teléfono móvil, que podemos mover a través del citado rail central para evitar que nos estorbe al accionar el freno de mano o al manejar los controles del equipo multimedia que van instalados en la consola central, como en los BMW.

Conducción

Perfectamente acoplados en el transformado puesto de conducción, el exquisito tacto de la dirección y el cambio nos invitan enseguida a accionar el botón ‘Sport’ para comenzar a divertirnos en las primeras curvas de nuestro habitual trazado de pruebas. Es entonces cuando la gestión electrónica del motor varía y el 1.6 Turbo ofrece toda su potencia a la menor insinuación con el acelerador. Los 184 caballos y los 240 Nm de par disponibles entre las 1.600 y las 5.000 vueltas se dejan notar enseguida, el pedal de freno nos exige menor esfuerzo para detener el coche, el cambio –manual de seis velocidades- adquiere un tacto más duro pero preciso y la amortiguación se endurece notablemente.

En estas condiciones disponemos de una precisión de guiado perfecta y aunque vamos sentados bastante más arriba y podemos advertir un ‘morro’ más largo de lo habitual, no es nada difícil llegar a pensar que estamos subidos al Cooper S de tres puertas. Sin embargo, en las primeras curvas lentas, cuando le exigimos más a los frenos y cuando requerimos la mejor tracción posible para salir de los virajes, no tardamos en darnos cuenta de que los límites están más cerca en este Countryman. El aumento del peso genera mayores inercias, el chasis no ofrece una gran rigidez y, al menos en la versión de tracción delantera, perdemos rueda con demasiada rapidez en las aceleraciones y notamos como el coche tiende a subvirar insistentemente a medida que acrecentamos el ritmo que, por otro lado, llega a ser muy alto.

Aunque más comedido de lo que podríamos esperar, el Countryman Cooper S nos deleita con buenas aceleraciones y recuperaciones y los frenos resisten estoicamente nuestra prueba.

Tan sólo en el paso por curva es donde pierde enteros pero logramos divertirnos bastante y, a cambio, superamos con entereza las zonas de asfalto en mal estado y llegamos a la redacción con la espalda en perfectas condiciones y con un consumo de 9 litros/100 kilómetros en el ordenador de viaje que nos sorprende sobre manera. Con los últimos cambios realizados en este bloque, es posible mantener el consumo en torno a los 7 litros/100 kilómetros en conducción sosegada, pero cuando le sacamos el máximo partido tampoco se dispara en exceso, lo que unido a la gran suavidad y al colosal empuje que demuestra, sitúa a este motor como uno de los mejores de su tipo.

Valor de compra

Después de todo, resulta que tenemos un coche más completo y compensado que el Mini normal que respeta al máximo su planteamiento: diseño exterior, interior, cuatro plazas, accesorios novedosos, gadgets de última generación y una poderosa mecánica BMW. Es decir, todo lo que se espera de un Mini pero con una mejora en la habitabilidad importante y una mayor sensación de seguridad, aún a costa de perder algo de vivacidad en conducción deportiva. ¿Cuánto está dispuesto a pagar por el cambio? Pues Mini cifra el sobreprecio en 3.500 euros, una cifra que a nosotros nos parece más que razonable por lo que se ofrece.

El Mini Countryman Cooper S está a la venta desde 28.950 euros con tracción delantera, cambio manual y una larga lista de equipamiento opcional que incluye todo tipo de elementos decorativos. Por supuesto, hay alternativas más asequibles como los Nissan Juke o Toyota Urban Cruiser, pero ambos son menos capaces, deportivos y sobre todo menos ‘exclusivos’. Está claro que la marca se paga y Mini no es precisamente una excepción, pero en relación al modelo de tres puertas, este Countryman nos ha parecido algo más terrenal de lo que esperábamos e incluso nos llama la atención que la versión Diesel SD, de 143 caballos, resulte más cara que ésta, la más potente. Lo que queda claro es que ahora Mini te da más. En función de tus gustos y también de tus necesidades puedes elegir entre un coche más urbano y radicalmente deportivo u otro más aparente y completo que conserva buena parte de su habitual 'nervio'.

*Podéis ver la prueba de este modelo en vídeo aquí: