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Prueba Audi RS4 Avant: Combinación soberbia

En su tercera generación, el RS4 retoma su original carrocería Avant para situarse como uno de los familiares más radicales del momento. Una gran dotación tecnológica y toda la rabia del motor V8 de 450 caballos garantiza sensaciones de vértigo.

El agresivo paragolpes diferencia el RS4 de otros Audi Avant más corrientes.

La primera ocasión que tuve de subirme a un Audi RS4 fue en 2007 y resultó inolvidable. La marca de Ingolstadt había reservado el circuito del Jarama con varios pilotos de su escuela de conducción invitados pero con un propósito bien distinto, probar el deportivo R8 que aterrizaba por esas fechas en nuestro país.

Sería más o menos por esta época del año, la mañana era fría y había llovido la noche anterior, circunstancia que motivó a la organización a restringir el número de coches en pista.

Sólo los probadores más avezados comenzaron a rodar pronto y con dos monitores de Audi marcándoles el ritmo con sendos RS4, justo en uno de ellos logré colarme de 'copiloto' con la suerte de toparme al lado con Jordi Gené, hermano de Marc y entonces piloto del WTCC, el Campeonato Mundial de Turismos.

De aquella jornada recuerdo perfectamente dos cosas: que el ritmo al que iba Jordi era muy elevado y que necesitaba 'pelearse' constantemente con el volante para tratar de complicar el trabajo a mis compañeros, quienes parecían ir de paseo en unos R8 que, para colmo, montaban el mismo motor V8 FSI de 420 caballos.

Esa experiencia se me quedó grabada y ahora, que acabo de bajarme del nuevo RS4, sólo tengo una idea en mente: con éste no nos hubieran seguido así de fácil.


Tecnología infinita

Seis años separan al RS4 de 2013 de su antecesor, un periodo corto pero dinámico en el que Audi no ha parado de avanzar. Tanto es así que, nada más acceder a nuestra súper berlina, manejamos casi de forma instintiva el mando MMi. Con este control configuramos la respuesta de la dirección, la suspensión o el cambio a partir de tres modos de conducción: Auto, Contort y Dynamic. Un detalle simple que supone una ventaja enorme en un 'mastodonte' de 450 caballos que busca combinar prestaciones de vértigo con un agrado de marcha exquisito.

El Audi RS4 resulta tan eficaz, tan rápido y preciso como fácil de conducir

La electrónica es capaz de transformar el RS4 en el vehículo que queremos conducir en cada momento pero no sólo eso, también asegura mayor eficacia y control. Sistemas como el ESP de última generación o el diferencial trasero deportivo, de efecto autoblocante, garantizan una capacidad de tracción inusitada y le han permitido a Audi potenciar el V8 FSI y desarrollar una tracción Quattro más incisiva, que llega a enviar hasta un 85% del par motor a las ruedas traseras.

Control absoluto

Al volante la excelsa carga tecnológica del RS4 demuestra su buen funcionamiento pasando completamente desapercibida a nuestros ojos. Mientras que el cambio S-Tronic –doble embrague– va preparando la marcha siguiente, el diferencial de corona decide cuanta tracción otorgarle a cada eje, el autoblocante mide el par que recae en cada rueda, la suspensión se endurece, la dirección cobra mayor precisión y nosotros seguimos conduciendo cada vez más rápido y sin que desaparezca esa sensación de control total. Mientras tanto, podemos soñar que estamos a punto de marcar un scratch en algún tramo del Rally de Montecarlo.

Ésta es la principal virtud del último RS salido de Alemania, resulta tan eficaz, tan rápido y preciso como fácil de conducir y por más que apuremos los límites, no lograremos sacarle un mala reacción a menos que desactivemos todas las ayudas electrónicas.

Se hace imprescindible mirar por el retrovisor para no caer en la soberbia y volver a la realidad, percatándonos de que no estamos en un bólido de carreras sino en un familiar con cinco plazas disponibles y un maletero de casi 500 litros de capacidad. Precisamente, ésta es otra de las facetas a analizar en un modelo que, aunque parezca increíble, no busca sólo ser un deportivo de raza sino mezclar estas sensaciones con la comodidad y la habitabilidad propios de los Avant.

Sólo el consumo medio te recordará que llevas un coche pesado, el resto es disfrutar de un potencial verdaderamente inacabable

En este apartado cumple por espacio interior, más que digno para cuatro pasajeros –la plaza central trasera es más baja y estrecha–, por el portón de apertura automática y, sobre todo, por el nivel de calidad y equipamiento. Sin embargo, no logramos disfrutar tanto del RS4 en autovía como en carretera de montaña.

En este ambiente algunos extras como las llantas de 20 pulgadas–con neumáticos 265/30– o el escape deportivo, que amplifica el sonido del motor, juegan en su contra y ponen en 'jaque' el aislamiento interior.

En el mismo sentido, la autonomía resulta demasiado limitada para realizar viajes largos en este familiar de casi dos toneladas que es capaz de alcanzar los 280 kilómetros/hora de velocidad punta –extra disponible por 2.300 euros–. Lo mejor es que sólo el consumo medio, que oscila entre los 12 y los 15 litros a los 100 kilómetros, te recordará que llevas un coche pesado; el resto es disfrutar de un potencial verdaderamente inacabable.