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Prueba Ford Grand C-Max 1.6 EcoBoost: ¿Olvidaremos el Diesel?

Si pensáis en compraros un coche familiar seguro que conocéis el monovolumen medio de Ford, interesante por su relación calidad/precio. Sin embargo, apostaría a que ni os lo habéis planteado con motor de gasolina. Pues ahora, con el nuevo 1.6 Turbo de 150 caballos, quizá no sea algo tan utópico.

El Grand C-Max es perfecto para viajar y se mueve con gran soltura en carretera de montaña.

¿Un monovolumen con motor gasolina? A priori puede parecer una locura para la típica familia que no vaya demasiado holgada. Sin embargo, sólo es necesario analizar los datos oficiales para caer en la cuenta que la diferencia de consumo no es tan alta entre este Grand C-Max EcoBoost y los Diesel. Hablamos de 6,6 litros frente a los 5,8 de los 2.0 TDCi más potentes -140 y 163 caballos- ambos con cifras de consumo calcadas y ambos también con el cambio automático de doble embrague PowerShift, mientras que el coche que probamos hoy sólo se ofrece con el manual de seis marchas.

Comportamiento

En cualquier caso, hablamos de menos de un litro de diferencia por cada 100 kilómetros recorridos para quien busque un monovolumen con buena respuesta al acelerador y a cambio tenemos un coche más asequible -3.000 euros más barato que el TDCi de 140 y 4.000 respecto al de 163 caballos- con un tacto de conducción más fino y unas prestaciones superiores. Sí, porque lo primero que uno percibe cuando se pone al volante de este Grand C-Max 1.6 EcoBoost es que tiene tacto de GTI, de deportivo compacto. Una sensación cuando menos curiosa estando subido de un coche de 4,52 metros de largo, 1,83 de ancho y de una altura más que importante, 1,68 metros. Pero es que entre que el puesto de conducción es bastante bajo, el volante y los mandos principales son calcados a los del Focus y la respuesta al acelerador es realmente contundente, no podemos dejar de imaginarnos en un ST mientras se suceden los primeros kilómetros.

Con el motor 1.6 T el C-Max alcanza los 202 km/h y pasa de 0 a 100 km/h en 9,9 segundos, con un consumo homologado de 6,6 litros. Excelente.

Lo mejor de este propulsor es que ofrece una respuesta a medio-bajo régimen excepcional y, aunque no es demasiado elástico, conserva la estirada muy digna, propia de los motores de gasolina. De hecho el par máximo -de 240 Nm- está disponible entre las 1.600 y las 4.000 vueltas, lo que posibilita una conducción muy similar a la de un TDCi, pudiendo ir en marchas largas a dosificando el gas. Cuando requerimos más potencia siempre nos queda la opción de jugar con el cambio de seis marchas –de intachable manejo- y bajar una marcha para salir disparados.

Esta característica nos permite circular en autovía a sexta velocidad con el motor en torno a las 2.000 vueltas, lo que se traduce en un nivel sonoro bajísimo y, lo que es aún más importante, en unos niveles de consumo razonables. Sólo en las zonas de montaña, cuando requerimos el máximo de potencia para realizar adelantamientos o hacer una conducción más ágil, el gasto supera los habituales 7,5 litros/100km para acercarse a los nueve. Cabe destacar que el TDCi de 163 caballos ronda los ocho en estas circunstancias.

Comodidad

En interior encontramos un diseño moderno, materiales agradables al tacto y un nivel de espacio más que apropiado. La posición de conducción es correcta, algo baja incluso para tratarse de un coche de este tipo pero conservamos una buena visibilidad, tanto delantera como trasera. Durante los primeros kilómetros comprobamos que los asientos recogen muy bien el cuerpo, la suspensión filtra bien los baches y el nivel de insonorización también es más que digno. Tan sólo apreciamos algunos detalles de ergonomía mejorables como el volante, recargado de mandos y de formas irregulares. En la parte trasera, tanto la anchura como el espacio para las rodillas también resulta bastante limitado. A cambio, el maletero ofrece una capacidad de 475 litros si dejamos disponibles cinco plazas aunque puede aumentar ligeramente desplazando las banquetas hacia delante. Con esta disposición se accede muy bien a las plazas de la última gracias a las dos puertas laterales, pero el volumen de carga es mínimo. Sólo si abatimos todos los asientos -excepto los dos delanteros- queda una superficie libre de 1.742 litros, muy apropiada.

Por último, en un coche tan largo, echamos en falta un radio de giro más amplio que nos facilite las maniobras en ciudad. A cambio, el equipamiento opcional es muy extenso, con un sistema de aparcamiento ‘Active Park Assist’–500 euros- que funciona perfectamente: busca sitio y aparca automáticamente, incluso en huecos reducidos en los que se requieren varias maniobras.

Valor de compra

Con el motor 1.6 EcoBoost, el Ford C-Max sólo está disponible en acabado Titanium, el más completo de la gama y con un precio muy bien ajustado a nuestro juicio, 21.500 euros, por los 24.140 que nos cuesta un Citroën Grand C4 Picasso con motor similar -1.6 THP de 156 caballos- o los 24.500 que hemos de invertir en el Renault Mégane con motor 2.0 atmosférico de 140.

Por un coste más reducido Ford nos ofrece un coche bien equilibrado, estable y rápido en carretera, con cierto tacto deportivo y un espacio suficiente para transportar hasta siete pasajeros. Además, el equipamiento incluye de serie elementos como el control de estabilidad ESP con función autoblocante, los anclajes ISOFIX para sillas infantiles en asientos de la segunda fila, climatizador bi-zona, encendido automático de luces y limpiaparabrisas, radio CD MP3 con entrada auxiliar o llantas de 16 pulgadas.

Sin duda, lo mejor es su equipamiento opcional muy completo y bastante asequible gracias a los diversos packs disponibles. Entre los elementos que podemos añadir destaca el detector de obstáculos en ángulo muerto, el citado asistente de aparcamiento activo, la cámara de visión trasera, el techo panorámico completo, el acceso y arranque sin llave o los faros bi-xenón con luz de apoyo en curva.

Después de todo...

Tú decides, pero está claro que si no recorres más de 15.000 kilómetros anuales, puedes optar por este Ecoboost frente al Diesel para ganar en suavidad de conducción y prestaciones. Además, con lo que te ahorras en el precio tienes la opción de equipar tu coche con los sistemas de ayuda a la conducción más avanzados, lo que eleva el nivel de confort hasta equiparlo con un coche de clase premium.