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Volkswagen Polo GTI: Eterna juventud

Volver a probar el Polo GTI, cuatro años después de hacer lo propio con el de la generación anterior, es una experiencia estimulante. Paso a paso, este coche se ha convertido en todo un ‘Mini-Golf’ capaz de saciar la sed de adrenalina del conductor más acostumbrado a las emociones fuertes.

El Volkswagen Polo GTI es una opción muy completa para quien busque un utilitario deportivo que poder usar tanto a diario, como en viajes puntuales.

GTI, tres siglas que lo dicen todo. Tres siglas que son sinónimo de deportividad y de éxito para Volkswagen, que comenzó a usarlas en el Golf Mk1 de 1974 y que se quedaron grabadas para siempre en la carrocería de su modelo más emblemático, pero tres siglas que, sin embargo, no parecían estar destinadas al pequeño Polo.

El utilitario alemán tuvo que esperar 20 años y tres generaciones hasta que en 1995 Volkswagen le concediera esta denominación a la versión de 1.4 litros y 16 válvulas que estiraba su potencia hasta los 100 caballos. En el año 2000 un restyling sobre este modelo le otorgó además de una apariencia algo más atrevida, un motor más potente el 1.6 de 125 caballos. Pero este espíritu deportivo del Polo se diluyó con la llegada de la cuarta generación en 2002 y no fue hasta el año 2005 cuando Volkswagen volvió a realizar un Polo GTI y lo hizo, además, a lo grande, imprimiéndole un estilo casi calcado al de su hermano mayor y un motor más ‘gordo’ que nunca, el 1.8 Turbo de 150 caballos. Ése modelo despertó el interés de un nuevo público -más racing- hacia el Volkswagen pequeño y también sobre ése coche logré realizar mi prueba a fondo.

Ahora que han pasado más de cuatro años de aquello, me reencuentro con un nuevo Polo GTI que ha crecido a la par que yo. Es más grande, más potente, más deportivo... ‘más Golf’ que nunca y, paradójicamente, monta un motor de la misma cilindrada que el embrionario Polo GTI del 1995. Desde luego, hay reencuentros que no dejan indiferente a nadie. Mientras me dirijo al garaje, recuerdo que aquella prueba del 2006 llevaba por título ‘tremendamente divertido’. Bien, pues que empiece la diversión.

Conducción

Marca de la casa, la primera impresión que recibimos al arrancar es que toda la potencia del motor -sus 180 caballos- están preparados para contestarnos inmediatamente al mínimo golpe de gas. El Polo GTI demuestra toda su garra en los primeros metros y podemos pulverizar al resto de coches saliendo de los semáforos si no somos cuidadosos con el pedal. Esta sensación de poderío en la parte más baja del cuentavueltas ya era una de las más agradables que percibíamos en el GTI de la anterior generación, pero ahora se ha intensificado con el nuevo motor 1.4 TSI, que combina un compresor volumétrico y un turbocompresor para extraer el máximo partido del bloque a bajas y altas revoluciones, respectivamente. Así se explica que el par máximo, de nada menos que 250 Nm, se mantenga constante entre las 2.000 y las 4.500 vueltas y que la potencia máxima se obtenga a nada menos que 6.200 rpm.

Pero si algo necesitaba este motor para lograr ser más eficiente era la última generación del cambio automático de doble embrague DSG, que ofrece siete relaciones, con una transición rapidísima entre todas ellas y un perfecto manejo desde las levas del volante. Tanto en ciudad como en conducción relajada en carretera, el cambio nos inserta marchas muy largas para minimizar el consumo medio y cuando demandamos más fuerza del motor para salvar algún obstáculo o realizar adelantamientos, el cambio baja dos o tres marchas con súbita rapidez para que volvamos a salir literalmente disparados. Este efecto contribuye a que el consumo homologado en ciclo mixto sea de 5,9 litros/100 kilómetros, aunque lo normal es fijarlo en torno a los 7 litros sino realizamos una conducción ni decididamente ecológica ni especialmente deportiva. En cualquier caso, cuando sacamos a relucir lo mejor de la mecánica del Polo GTI es cuando la carretera empieza a torcerse.

Seguridad

En el puerto, encadenando curvas sucesivas sin soltar las manos del volante, resulta imposible no divertirse. El puesto de conducción es inmejorable, vamos sentados bastante abajo, conservando una correcta visibilidad y con el cuerpo bien sujeto por los asientos. Desde nuestra posición, cambiamos las marchas de forma manual mediante las levas y comprobamos como el Polo ha ganado en eficacia no sólo por su nuevo conjunto motor-cambio, sino porque su chasis también ha mejorado notablemente. El incremento en su distancia entre ejes y anchura de vías, así como la suspensión rebajada en altura 15 milímetros, le han dotado de mayor estabilidad en curva, aunque sin duda sigue siendo un coche ágil y rápido por definición.

Tan sólo en las curvas más cerradas nos percatamos de su marcado carácter subvirador.

El coche tiende a 'irse de morro' cuando intentamos salir lo más rápido posible de las mismas y el diferencial autoblocante electrónico XDS, que actúa en relación con el ESP, es incapaz de mermar este efecto -tan sólo en mojado notamos algo su influencia-. En este aspecto, resulta menos incisivo que un Mini Cooper S o un Renault Clio Sport. Lo que resulta intachable es el tarado firme de la suspensión, que no resulta tan seca como muchos de sus rivales, la precisión de guiado que procura la dirección, los frenos -con discos delanteros ventilados de 288 mm en el eje delantero y macizos de 230 mm en el trasero- y los neumáticos, Dunlop SP SPORT MAXX de medida 215/40 R17, que van montados sobre las típicas llantas de diseño ‘Denver’, pero que son idénticos que los del Seat Ibiza Cupra o el Skoda Fabia RS.

Confort

Por lo demás, el Polo GTI conserva su etiqueta de ‘moderado entre los radicales’. Su estética deportiva ha ido ganando carácter con el tiempo, pero sigue sin resultar nada extrema frente a competidores que lucen llantas más grandes, adhesivos, alerones, tomas de aire exageradas, etc. El Polo brinda una imagen más seria a primera vista y en el interior nos recibe con materiales agradables al tacto y una impecable presentación, que incluye todos los detalles propios del Golf GTI: volante asimétrico, asientos con tapizado a cuadros, pantalla multimedia, pedales de aluminio, costuras en rojo etc.

El confort está garantizado por un nivel de espacio disponible óptimo que nos permite viajar cómodamente incluso en la parte trasera -ideal para dos personas y homologada para tres-, una correcta insonorización del habitáculo y una suspensión bien calibrada. Tan sólo echamos de menos algunos sistemas de equipamiento todavía no disponibles como los espejos eléctricos plegables, la conexión Bluetooth para el teléfono móvil o el autoencendido de las luces que tampoco podemos equiparlo y eso que los faros delanteros de serie ya son bi-xenón autodireccionales y disponen de tecnología LED y luz de apoyo en curva. Otro detalle un tanto desconcertante es que el radio CD MP3 incluye una entrada auxiliar de tipo USB pero hay que buscarla en la guantera, un tanto alejada del alcance del conductor, mientras que encontramos una ranura inutilizada, justo debajo de la pantalla multimedia.

Valor de compra

En conjunto el Volkswagen Polo GTI es una opción muy completa para quien busque un utilitario deportivo que poder usar tanto a diario, como en viajes puntuales. Su mecánica le dota de grandes prestaciones y de un consumo razonable, su chasis nos permite disfrutar de un comportamiento noble y juguetón en carretera de montaña y su buen nivel de acabado y confort le sitúan como una de las mejores alternativas. Bien es cierto que el Mini Cooper S o el Citroën DS3 Racing son más rápidos, pero también más costosos y menos prácticos. El Alfa MiTo QV (21.550 euros) o el Ibiza Cupra (21.630 Euros) sí resultan más asequibles, pero los 22.270 euros que anuncia el Volkswagen nos parecen razonables para un modelo que con cambio automático, faros bi-xenón adaptativos con luz diurna mediante LEDs, sensor de lluvia, guantera refrigerada o pantalla táctil de serie que, después de todo, también va a ser el que mejor reventa tenga entre los coches de este tipo. Porque si algo está claro es que un GTI siempre será, para lo bueno y para lo mejor, un GTI.