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Duele ver cómo este Ferrari 458 Spider es destrozado por una grúa

El modelo italiano fue confiscado por la Policía al considerar que era un automóvil robado. El dueño no pudo demostrar su legitimidad en el momento de la detención y cuando lo hizo fue demasiado tarde…

Ferrari-458-spider-crushed

Se dice que la Policía de Londres no se anda con chiquitas a la hora de incautar todo tipo de vehículos, ya sean modelos económicos y sencillos o caros deportivos pertenecientes a gente importante. El mejor ejemplo lo vimos hace unas semanas con un Ferrari 458 Speciale Aperta que fue confiscado por los agentes en plena calle, y ahora nos llega otro caso que puede herir la sensibilidad de algún entusiasta.

Los protagonistas de esta historia son un joven millonario llamado Zahid Khan y su preciado Ferrari 458 Spider. Aunque el hecho sucedió hace un año, hasta ahora no ha salido a la luz el vídeo que demuestra el trato que ha recibido el deportivo italiano por parte de las autoridades. 

La historia comienza cuando un buen día Khan circulaba por la calle con su Ferrari y de pronto se vio sorprendido por la Policía, obligando a detener el coche al pensar que este se trataba de un vehículo robado. Acto seguido, comprobaron que carecía de seguro en vigor y, además, se trataba de un ejemplar catalogado como “categoría B”, lo cual significa que no puede circular por la vía pública debido a que ha sido reparado después de un grave accidente. Ante esta situación, los agentes decidieron incautar el Ferrari.

Como el propietario consideraba desmesurada e inapropiada la decisión tomada por la Policía, se dirigió a la corte para presentar los papeles correspondientes que le acreditaban como el dueño legítimo. La sorpresa fue mayúscula cuando le dijeron que el coche había sido enviado directamente al desguace. El resultado, es doloroso y cuesta verlo repetido.

Tras el triste final que ha tenido el modelo de Maranello, Khan ha mostrado su indignación públicamente: “No puedo creer que hayan destruido mi coche. Planeo llevar al oficial a los tribunales por incumplir una orden judicial y destruir ilegalmente mi automóvil. Ahorré mucho para comprar este coche y tenía un gran valor sentimental tanto para mí como para mi familia”.