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El gasto en reparaciones y mantenimiento ha caído un 70%

Desde el comienzo de la crisis destinamos mucho menos dinero a las reparaciones, mantenimiento, peajes y coberturas de seguros. Más del 40% de los conductores han aparcado ya definitivamente su vehículo al no poder afrontar los gastos que conlleva.

Los españoles hemos aprendido ya a vivir con la crisis, son varios años los que han pasado desde su comienzo, y por eso medimos mucho más el gasto. Entre otras cosas nos damos menos caprichos, comparamos productos buscando siempre el más económico... y también gastamos menos en el mantenimiento y las reparaciones de nuestro vehículo.

Un coche no solo significa un desembolso a la hora de comprarlo, sino que a lo largo de su vida tiene una serie de gastos que no son precisamente pequeños: combustible, neumáticos, seguro, mantenimiento, y alguna que otra cosa más –lucir nuestro automóvil limpio también requiere sacar la cartera o monedero–, además de imprevistos como averías o accidentes. Pero últimamente hay que ahorrar de cualquier manera, y parece ser que una de las principales cosas en la que recortamos es el coche, reduciendo el presupuesto en mantenimiento y reparaciones un significativo 70%, según concluye un estudio del RACE (Real Automóvil Club de España).

11 millones de conductores han reducido el uso del vehículo por la crisis

El mismo estudio revela que intentamos evitar las carreteras de peaje y contratamos coberturas de seguro más baratas –que por supuesto son menos completas–. Asimismo, más de un 40% de los conductores se han visto obligados a dejar aparcado su coche al no poder afrontar sus gastos, y otros seis millones de personas alargan la vida de su coche a pesar de quererse comprar uno nuevo, debido a sus problemas económicos.

Estas reducciones de costes tienen repercusión directa en la seguridad, ya que cada vez hay más vehículos en mal estado circulando por las carreteras. Es enorme el riesgo que conlleva alargar la vida de los neumáticos hasta que prácticamente no se vea el dibujo, así como muchas otras cosas a las que se destina menos dinero o en las que directamente no se invierte nada. Sin duda, la crisis no está ayudando a una circulación más segura, aunque sí tiene un punto positivo: al tener que reducir el consumo por el ahorro, hemos aprendido a conducir de forma más eficiente y ecológica.