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Las inexplicables estrategias de Williams

Tanto Russell, como especialmente Kubica, mantuvieron unas estrategias bastante difíciles de defender sobre el papel.

Williams 01

Cuando un piloto o equipo está en una posición que no corresponde, tras una mala sesión de clasificación o una sanción por cambio de piezas, se suele optar por una estrategia cambiada. Es decir, hacer lo contrario que la mayoría, para en algún momento de la prueba, rodar con aire limpio y poder ganar terreno, o esperar un acontecimiento extraño que te coloque en una posición ventajosa respecto al resto.

Sin embargo, en muchas ocasiones, la estrategia alternativa se suele llevar a lo absurdo, siendo prácticamente imposible que funcione. En este sentido, es memorable una carrera de Mercedes en el DTM, donde a Roberto Merhi le mantuvieron con slicks mientras llovía, y una vez se secó la pista, le montaron neumáticos de lluvia.

Y quizás todo se explique porque tanto aquel estratega de Mercedes en el DTM, como el actual estratega de Williams, son de la misma escuela. Porque más allá de que el rendimiento del equipo de Grove sea malo, sus estrategias solo se pueden definir como lamentables.

En Shanghái, optaron por una estrategia de dos paradas en el caso de George Russell, y de una sola parada en el caso de Robert Kubica. El problema estuvo más bien en la poca flexibilidad que mostraron en el equipo, a pesar de los horrorosos tiempos. George Russell alargó el relevo con neumático medio hasta la vuelta 22, pero es que en el caso de Kubica lo llevaron hasta la vuelta 26, siendo curioso además que ninguno de los dos pilotos realizase la salida con neumático duro.

Williams decidió mantener en pista a Kubica a pesar de sus altísimos tiempos, rodando constantemente en 1’42’’ altos e incluso algún que otro 1’43’’. De hecho, Kubica fue el piloto que más vueltas completó con este tipo de goma, cuando estaba claro que no le estaba reportando ningún beneficio, y que incluso estaba perdiendo el tiempo que se ahorraría al no realizar una parada de más.

En este sentido, también sorprende la parada de George Russell ya hacia el final de carrera para montar neumático blando, solo explicable por el hecho de no tener nada que perder con ningún piloto e intentar sacar provecho de la salida de un coche de seguridad en el momento idóneo. Algo muy complicado de que ocurra.

La vuelta rápida de carrera de Robert Kubica, marcada en la vuelta 28, al poco de montar el neumático blando, fue de 1’39’’772. La de Russell, con el mismo tipo de goma, 1’38’’953, si bien es cierto que acto seguido sus tiempos cayeron entre 1 o 2 segundos por vuelta.

Los dos Williams sorprenden en algo; la gran inconsistencia de sus tiempos, costando mucho ver tres vueltas seguidas en la misma décima. Kubica ha confesado que no tiene el ritmo de carrera que él pensaba, y que deberá trabajar en ello. Russell, al fin y al cabo, es debutante en un vehículo complicado. Esto hace difícil cuantificar el porcentaje de culpa entre el coche y el piloto, pero en cualquier caso, Williams no va a ninguna parte de esta forma.