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Nueva temporada, misma Ferrari

El debut del SF90 esta temporada fue un jarro de agua fría para los aficionados del cavallino rampante, con un resultado por debajo de lo esperado.

Vettel

La pretemporada más ilusionante por parte de Ferrari en la última década ha desembocado en un jarro de agua fría tras el primer Gran Premio del año, donde los de Maranello dejaron un mal sabor de boca, finalizando la carrera a casi un minuto del ganador de la prueba y con los dos coches fuera del podio.

El SF90 tuvo un debut en pista realmente esperanzador. No solo era rápido, sino que mostraba un potencial envidiable, con una estabilidad en curva pocas veces vista. Con apariencia de ser fácil de pilotar, el Ferrari conseguía día tras día mejores tiempos que el nuevo Mercedes, siempre con la cautela de lo que supone estar en unos test, donde cada uno realiza las pruebas que considera oportuno, con diferentes cargas aerodinámicas, mapas de motor o cantidad de combustible.

No había aficionado o responsable de equipo que no colocase a Ferrari como máximo favorito, especialmente en este comienzo de temporada, antes de que Mercedes o Red Bull pudiera reaccionar al trabajo invernal de los italianos. Pero la realidad, una vez finalizo el Gran Premio de Australia, ha sido bien distinta.

Mercedes llegó a Australia de forma sólida, y Lewis Hamilton se encargó de colocar su nombre en primera posición en las distintas sesiones de entrenamientos libres. Esta gran actuación llegó a sacar de quicio a Vettel, que contestó casi enfadado que si Mercedes era tan rápido, a qué venía tanta tontería declarada durante los test de pretemporada.

Lo cierto es que el viernes no fue un buen día para Ferrari, como así reconocieron distintas fuentes dentro del equipo. Sin embargo, trabajaron duro en la puesta a punto y en el simulador desde Maranello, de forma que antes de clasificación, estaban esperanzados, siendo la primera gran prueba de fuego de la temporada. Y no salió.

Cuando llegó la hora de sacar todos los caballos de potencia del motor y poner una vuelta rápida, Mercedes no tuvo rival. El 1’20’’486 con el que Lewis Hamilton consiguió la pole position, dejó a Sebastian Vettel a 704 milésimas, y a Charles Leclerc, a 956 milésimas. ¿Culpa de Mercedes o de Ferrari? El hecho de que Verstappen, con el Red Bull Honda consiguiese meterse entre los dos Ferrari, con Vettel a una décima, hacía complicado sacar una conclusión.

A Ferrari le quedaba una baza, la que tantas alegrías le dio durante 2018. El ritmo de carrera y la gestión de neumáticos. También la opción de jugar con la estrategia, la cual le dio de forma inesperada la victoria la pasada temporada. No había motivos para dejarse llevar por el negativismo.

Pero la carrera fue otro jarro de agua fría para Ferrari, que de soñar con un comienzo de temporada con un doblete justo antes de aterrizar en Australia, se vio incluso relegada del podio. No fue mala la salida de Vettel, ni tampoco la de Leclerc, que le ganó la posición a Verstappen y se emparejó con su compañero. Vettel no dio espacio y el monegasco acabó metiendo dos neumáticos en la tierra, lo que permitió a Verstappen recuperar la posición y así, poder atacar a un Vettel que conseguía mantenerse cerca de Hamilton.

Quizás motivada por las tempranas paradas de Alfa Romeo, Renault y Racing Point, Ferrari se dejó llevar y metió a boxes a Vettel a las primeras de cambio, en la vuelta 14. Mercedes reaccionó, pero no con Bottas, sino con Hamilton, neutralizando cualquier posible ‘undercut’ que pudieran haber llevado a cabo.

La estrategia no tardó en evidenciarse como poco acertada. Tanto Bottas como Verstappen, con neumáticos mucho más usados, marcaban mejores tiempos que Hamilton y Vettel. El alemán, tenía que completar 44 vueltas con el neumático medio, y pronto se dio cuenta de que esto difícilmente iba a ser posible. 10 vueltas más tarde, realizaba su parada Max Verstappen, que salía a la caza de Vettel con neumáticos nuevos. Poco pudo hacer el alemán para defenderse del piloto de Red Bull.

Ferrari cedía el podio, y además se veía estéril, sin ningún arma con la que poder atacar a sus rivales. Los comentarios de Vettel no eran nada halagüeños, preguntando el motivo por el que eran tan lentos. Las respuestas del muro, con un escueto, “no lo sabemos”, tampoco ayudaban en exceso.

Por detrás, un Charles Lecerc que había cedido bastante terreno respecto a Vettel durante el primer relevo, salida de pista incluida, recortaba las diferencias a pesar de que Ferrari, vistas las quejas de Vettel, decidieron montar sobre el monegasco el compuesto más duro, a pesar de que Leclerc solo debía completar 30 vueltas. Charles atrapó a Vettel con relativa facilidad, antes de que le indicasen por el muro que no tenía permiso para intentar un adelantamiento, algo que acató.

Aquí Ferrari fue sin duda muy Ferrari. Las órdenes de equipo no acostumbran a tener buena acogida entre los aficionados, pero menos aún cuando estas suceden en la primera carrera de la temporada, cuando, teóricamente, los escalafones dentro del equipo aún no están o no deberían estar determinados.

La dirección de Mattia Binotto también pareció adolecer de cierta inexperiencia. Debido a la posición de los dos Ferrari, pudieron haber realizado una parada, montar neumático nuevo y lanzarse a por el punto por vuelta rápida, algo que ni Verstappen ni Hamilton podrían haberse permitido, y que Bottas hubiera corrido demasiado riesgo de haberlo intentado. No así los de rojo, pues Magnussen, en sexto lugar, se encontraba a un mundo. Los de Maranello se quedaron mirando ante esta oportunidad, poniendo en bandeja el punto extra a Mercedes, mientras ellos cruzaban línea de meta a casi un minuto del ganador, distancia especialmente dolorosa tras una pretemporada tan positiva, y viniendo de ganar aquí en 2018.

Sobre el paddock, con el paso de las horas, gana fuerza la teoría de que Ferrari ha tenido que capar el rendimiento de la unidad de potencia en todos sus equipos ante los problemas de fiabilidad sufridos durante la segunda semana de test, lo que le habría hecho perder rendimiento no solo ante Mercedes, sino también ante Red Bull, dejándoles sin el premio de podio en esta primera carrera del año. Nuevo año, nueva temporada, la misma Ferrari de siempre. ¿Lo positivo? 20 carreras por delante para revertir la situación, sin entrar en las particularidades de un trazado atípico como Albert Park.