Gettyimages-1140674359
¿Cómo llevar tu bici en el coche? Estos son los portabicicletas –seguros– más baratos
48738642 403
Roban este Ferrari 288 GTO tras realizar una prueba de conducción
1017503876-lat-20190514-lat miller 2019 05 14 0043
Un pinchazo boicotea los planes de Fernando Alonso en la clasificación
Land-rover-v8-soho
Este Land Rover Defender ‘Project Soho’ esconde todo un V8 heredado del Corvette
Seat-leon-st-cupra-r-01
Conducimos el Seat León ST Cupra R: El más caro, ¿el mejor?

El equipo de Fernando Alonso en Indycar despierta dudas

Veteranos en Europa, el equipo Carlin continúa pecando de inexperiencia en ciertos aspectos en su estructura en américa. Pese a todo, se espera que Alonso se rodee de personal más experimentado para las 500 millas de Indianápolis. 

Carlin 01

Con sede británica, el equipo Carlin decidió dar el salto a Norteamérica en 2015, de la mano del entonces ex Fórmula 1 Max Chilton, comenzando con un proyecto modesto en la Indylights, el cual tuvo ciertos éxitos, para saltar a la Indycar ya en 2018, con el mencionado Max Chilton y Charlie Kimball como pilotos.

Ignorando un quinto puesto logrado por el piloto diabético, la temporada fue más bien desastrosa, especialmente en manos de Chilton, que no logró meterse en el top10 en todo un año. Pese a esto, en 2019 Chilton continuará todo el año mientras que Kimball y Pato O’Ward se irán turnando en el segundo vehículo del equipo.

Una segunda temporada que se prometía tranquila para la estructura británica, pero en la que todo cambió cuando un acontecimiento acabó provocando que todos sus movimientos sean seguidos de cerca: La unión con McLaren para las 500 millas de Indianápolis, y por lo tanto, con Fernando Alonso en último paso en búsqueda de la triple corona.

Una decisión capaz de poner a prueba la gestión de presión de los distintos miembros del equipo, y que ciertamente, no están sobrellevando de buena manera en este inicio de temporada. Carlin continúa pareciendo un equipo de perfil bajo, lejos de tener una apariencia de estructura ambiciosa que quiere ir ganando terreno en américa. La siempre criticada filosofía del es suficiente con estar.

Lo cual es precisamente lo que no necesita Fernando Alonso en este momento de su carrera deportiva, cuando la edad es un factor que juega en su contra. Mientras Carlin está en una curva de aprendizaje, de ganar experiencia y hacerse fuertes año tras año, Alonso llega con las urgencias propias de un piloto veterano, con la necesidad de salir a ganar y no a tantear el terreno.

Es obvio que Carlin no era la estructura soñada ni por Fernando ni por McLaren. Una solución de emergencia ante la problemática ocurrida con Andretti Autosport, Harding, y los conflictos contractuales con Honda. El equipo está realizando malas estrategias, lo cual tiene una importancia relativa, pues Alonso llevará a alguien de primer nivel para estas cuestiones. Sus paradas en boxes están siendo más bien malas, lo cual si es más preocupante, pues una décima en una parada el óvalo puede significar mucho.

Aquí es sencillo pensar, o más bien, cabe la esperanza pensar, que de nuevo Fernando Alonso y McLaren cuenten con personal más experimentado. Habrá que esperar, eso sí, hasta el último momento para comprobar si es personal cedido por Andretti y Harding, tal y como se quería en un primer momento, o se recurre a alguna otra fórmula. Esta sería, desde luego, la medida que dotaría de tranquilidad a los aficionados del piloto asturiano.

Todo lo que sea contar con la estructura propia actual de Carlin, supondrá sin duda un problema, un lastre en la búsqueda de una victoria que ya de inicio se antoja más que complicada, siguiendo la idiosincrasia propia de 33 vehículos luchando por una victoria a máxima velocidad durante 500 millas. ¿La esperanza? Confiar en la gestión de Zak Brown y Rob Fernley y en los ingenieros y empleados que puedan traer para la histórica prueba.