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El Wayne Taylor Racing lo confió todo a Fernando Alonso, y no se equivocó

Fernando Alonso fue pieza clave en la victoria que el Cadillac DPi consiguió en las 24 horas de Daytona.

Portada 1

Con integrantes de primer nivel, en las carreras de resistencia se acostumbra a ver un reparto equitativo de los relevos entre los distintos pilotos. En ocasiones, impuestos por el reglamento, otras veces, porque los equipos se muestran muy inflexibles con sus planes de trabajo iniciales, pero mayoritariamente, porque el talento de los pilotos es bastante similar entre ellos.

Daytona, sin embargo, es una carrera muy particular en este aspecto, una carrera de ‘momentos’, donde la adaptación del piloto a las condiciones de la pista acostumbra a alterar los planes iniciales. Algo que se ha podido ver en esta edición perfectamente reflejado en Fernando Alonso.

La edición 2019 de las 24 horas de Daytona comenzó de forma muy igualada entre los distintos prototipos. En distintas fases de la carrera, se podían ver a siete u ocho prototipos en un margen de cinco segundos, si bien tanto los Acura como los Mazda parecían tener más potencial ante los Cadillac, que especialmente sufrían en recta. El primer relevo, de Jordan Taylor, si bien no se puede tildar de malo, si que fue perdiendo algo de fuelle.

Parecía confirmarse lo visto en entrenamientos, con los Cadillac sufriendo. Y entonces se subió Fernando Alonso. El asturiano cogió el DPi en novena posición, y ya en la primera resalida se quitó al primer rival de encima. Vuelta a vuelta fue creciendo, ganando posiciones, hasta llegar a los Acura, donde tocó sufrir. La falta de velocidad punta dificultaba cualquier adelantamiento. Pero eso no iba a frenar las aspiraciones de Alonso.

 

Tras muchos intentos, Alonso se quitaba de en medio a los Acura y poco después hacía lo mismo con el Mazda para coger el liderato de carrera. Si el Cadillac tenía desventaja, Alonso lo minimizó. Algo que se comprobaría en el siguiente turno, el realizado por Kobayashi. El japonés marcó la vuelta rápida, pero fue mucho más insconstante que el piloto español. Lo mismo te hacía una vuelta en 1’34’’ que se iba a 1’40’’. Algo poco aconsejable en resistencia.

El japonés comenzó administrando una cómoda ventaja y acabó sufriendo ante los Acura, con maniobras defensivas al límite del reglamento. El nerviosismo se evidenció en el piloto de Toyota, y en el equipo se dieron cuenta, tanto, que acabaron bajándolo del vehículo antes de tiempo. Renger Van der Zande no superó los tiempos de Kobayashi, confirmando, que lo raro había sido lo de Fernando Alonso, a pesar de que el asturiano asegurase que con la bajada de temperaturas, el Cadillac ganó competitividad.

Alonso se posicionó como piloto más rápido del equipo, y además, con una notable diferencia respecto al resto. El español lo ratificó cuando poco después, volvió a remontar en su segundo relevo, a pesar de la irrupción de la lluvia y la inexperiencia del asturiano en estas condiciones, lo que dejó boquiabiertos a los miembros del Wayne Taylor Racing.

La aparición de banderas rojas trastocó los planes, pero el WTR ya había tomado la decisión de que iba a ser Fernando Alonso el que finalizase la carrera. Al fin y al cabo, él fue el único que demostró ser capaz de luchar contra los Acura. Para cumplir con los tiempos, tocaba subir a otro piloto, y eligieron a Jordan, quien había dado la talla en sus relevos.

Así pues, Van der Zande acabó la carrera de 24 horas con apenas un relevo de 3 horas y 20 minutos. Más que Kobayashi, que solo completó 86 vueltas en las 2 horas y 42 minutos que estuvo en pista. Dos medias realmente pobres cuando se podría repartir el tiempo con 6 horas para cada piloto. Pero el momento lo tuvo Alonso.

Wayne Taylor apostó, y no se equivocó. Cierto es que en el final de carrera pudo haber pasado cualquier cosa, pero lo que ocurrió fue que Alonso se llevó el triunfo ante un Felipe Nasr que arriesgó al máximo para mantenerse delante, y al final cometió un error, y un Alexander Rossi que no se vio capaz de seguir el ritmo de sus dos rivales. Alonso se va de Daytona tras haber estado sobre el coche 10 horas y 18 minutos, contando el tiempo de las banderas rojas, que fue de algo más de tres horas. Por su parte, el a veces ninguneado por según qué sectores, Jordan Taylor, llevó la responsabilidad durante 7 horas y 17 minutos.