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Al volante del Lexus RC 300h: A por los Audi A5 y BMW Serie 4

La marca japonesa quiere hacerse un hueco entre los cupés premium apostando por la tecnología híbrida, solución que domina como ningún otro fabricante. Su 300h tiene 223 caballos en conjunto que consumen sólo 4,7 litros a los 100, casi como un Diesel, aunque su punto verdaderamente fuerte es el diseño.

Si hay algo que caracteriza al Lexus RC 300h es la comodidad con la que trata a sus ocupantes. Y no hay que olvidar el gasto de combustible de unos 6,5 litros a los 100 que hemos obtenido en un trayecto mixto, por los 4,7 que homologa.

En Lexus no se esconden y saben adonde va dirigido su RC 300h de 223 caballos, el hermano pequeño del brutal RC F de 477 caballos, y contra quien: el segmento de los cupés Diesel que está dominado por los Audi A5 TDI y BMW 425d. Pensarás que me he equivocado ya que hablamos de combustibles distintos.

Has de saber que la marca premium de Toyota desterró las mecánicas turbodiésel de su catálogo para centrarse única y exclusivamente en los motores gasolina 'gordos', que quedan reservados para las terminaciones más deportivas, y los híbridos, perfectos para los clientes que no busquen tantas sensaciones y primen más la economía de uso y la ecología. Y como hasta el momento el atractivo cupé se vendía con su acabado y motor más radicales y a un precio elevado–desde 86.700 euros–, había que cubrir el hueco por debajo con un híbrido y el elegido ha sido el citado 300h, a un coste casi la mitad que su hermano.

Por fuera sólo el anagrama Hybrid en el lateral, acompañado de la denominación del modelo en el portón, identificarán a este 300h a primera vista, aunque al estar un poco 'escondidos' pasarán desapercibidos ante la línea general del modelo, realmente espectacular y, no olvidemos, el principal gancho de la clientela que busca algo más de diferenciación frente a cupés más tradicionales. Durante nuestra prueba pocos han sido los que no nos han señalado, ya fuesen conductores o peatones, hombres, mujeres, niños, adolescentes y adultos.

El único opcional disponible en toda la gama es la pintura metalizada, que vale 1.100 euros

Una vez nos sentamos en el RC 300h, encontramos un ambiente en el que se fusionan lo moderno con lo retro. Lo moderno porque hay dos pantallas digitales, una del cuadro de mandos que a veces no se ve bien cuando le da el sol directamente y otra del sistema multimedia, e innumerables guiños estéticos que recuerdan al siempre especial LFA. En cuanto a lo 'antiguo', un reloj analógico de fondo blanco que preside la consola central es sólo uno de los detalles que nos rememoran épocas pasadas de la firma nipona, así como muchos mandos auxiliares ubicados tras el volante y los botones repartidos por el interior, que delatan años. Las plazas delanteras son espaciosas, con unos asientos que recogen muy bien nuestro cuerpo pero, detrás, la cosa cambia ya que apenas hay centímetros para las piernas, a lo que hay que añadir una acusada caída del techo, por lo que aquí viajarán bien los más pequeños de la casa o pasajeros de muy baja estatura.

Arrancamos y como las baterías de hidruro de níquel están cargadas, iniciamos la marcha con el motor eléctrico, que tiene una potencia de 143 caballos. Los primeros kilómetros los realizamos por ciudad, con una conducción muy relajada y con el bloque gasolina permanece apagado, por lo que el consumo de carburante es cero. Pero en breve se acaba la energía y 'salta' el cuatro cilindros de ciclo Atkinson, de 181 caballos, que puede trabajar para regenerar las pilas o bien dedicarse a sacar adelante las más de dos toneladas que pesa este automóvil, demasiadas para 4,69 metros de largo.

Lo malo viene cuando decidimos pasarlo bien y estrujamos el pedal del acelerador a fondo: el cambio automático de variador continuo hace acto de aparición, revolucionando el propulsor sobremanera y transmitiendo mucha rumorosidad, lo que no se traduce en prestaciones –acelera de 0 a 100 en 8,6 segundos, casi un segundo más lento que un Kia pro_cee'd GT de 204 caballos, siendo 190 kilómetros/hora la velocidad punta–, sino en una absoluta progresividad propia de los motores atmosféricos. Esto viene a confirmar que el RC 300h no es un sportcar, sino un vehículo confortable, bien hecho y, sobre todo, con una estética muy peculiar como dijimos al principio para diferenciarse bien de su competencia. En estas sensaciones juegan un papel muy importante el tarado de las suspensiones y el tacto de la dirección, ambos agradables.

En otros mercados se comercializa un RC 200t con 245 caballos que, por el momento, no llegará a España

Los precios del RC 300h parten de 45.900 euros para la versión de acceso Eco y sube hasta 50.700 euros para la Corporate, 57.400 euros si es la Executive y 66.500 euros en el caso del F Sport. Por encima de este último se sitúa el Luxury, el tope de gama, a la venta desde 69.500 euros. Entre el primero y el último existe esa diferencia de casi 25.000 euros por el mayor equipamiento de seguridad disponible como faros de led o asistentes a la conducción tipo recocimiento de señales o velocidad de crucero y las terminaciones interiores, entre otros. Los primeros pedidos se aceptaron después del verano y las primeras entregas están teniendo lugar estos días.