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Audi Q2 o Mazda CX3, ¿qué SUV compacto es mejor compra?

Son dos de los modelos de su tipo más buscados, presentan unas dimensiones prácticamente calcadas, un interior con 5 plazas y buen maletero, y ambos destacan por su calidad de factura pero Mazda CX-3 y Audi Q2 son mucho más distintos de lo que pueda parecer. Hoy elegimos entre ambos, la mejor compra.

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Si buscas un coche moderno, polivalente y bien hecho, seguramente conozcas de sobra a nuestros dos protagonistas. De un lado tenemos al Mazda CX-3, un modelo bien asentado en nuestro mercado que llegó en 2015 pero que se renovó este mismo año. El restyling se hace latente en detalles como parrilla frontal de ocho láminas, los pilotos full led, las llantas de 18 pulgadas –opcionales– o el color Soul Red Crystal de las imágenes, que es más brillante. El conjunto estético, en general, resulta impecable y sus dimensiones nos revelan un coche de 4,27 metros de largo, 1,76 de ancho y 1,53 de alto. Su altura libre al suelo es de unos 15,5 centímetros, en la media de este segmento, pero su distancia entre ejes puede resultar algo escasa: 2,57 metros.

En el caso del Audi Q2, lo que tenemos delante es un modelo más sobrio en líneas generales, que llegó en 2016 con un diseño inspirado en las formas geométricas que le otorga, por ejemplo, una parrilla delantera octogonal, así como un faldón delantero y unos pilares C trapezoidales. Junto con los retrovisores, estos detalles pueden ser de un color distinto al del resto de la carrocería y en este caso, gracias pack S-Line eran de efecto fibra de carbono a juego con unas llantas bi-tono de 19 pulgadas, igualmente vistosas y opcionales. El metro nos revela además una carrocería todavía más compacta que la del CX-3 con 4,19 metros de largo, 1,79 de ancho y 1,51 de alto y pero dispuesta sobre un bastidor más amplio, con 2,60 metros de batalla aunque más cerca del suelo que su rival, con sólo 14,5 centímetros de altura libre.

Es importante remarcar que lo que estás leyendo no es una comparativa al uso, entre versiones de mecánica y características similares, sino un análisis general de dos modelos que hemos conducido previamente con mecánicas y acabados distintos y entre los que queremos elegir la compra más razonable. Como los conocemos bien, los analizaremos a continuación, sin limitarnos a las versiones que protagonizan nuestra prueba en vídeo, algo que por otro lado no deberías dejar de ver, sobre todo si no eres de leer mucho...

 

Echemos un vistazo al interior de ambos modelos. La sensación que ofrecen ambos es realmente distinta a lo que revelan las cifras y es que el Q2 resulta un punto más amplio, especialmente en las plazas traseras donde dos adultos viajarán con mayor espacio a la altura de las rodillas y también de los hombros, además de aprovecharse de un reposabrazos más ancho y con porta-bebidas incluido. En el CX-3 también logramos acomodarnos sin problemas en esta zona, pero echamos en falta esos centímetros demás, así como elementos de confort tales como la ventilación o las tomas de corriente que nos dejan la sensación de viajar en un vehículo de un segmento inferior a un Audi.

Sin embargo, la calidad percibida y también la ergonomía que ofrece el Mazda son cualidades que brillan todavía más al poder compararlo de forma directa con un modelo más caro, como es el caso. Por ejemplo, el CX-3 no carece de asideros ni en su zona delantera ni en la posterior, algo que no puede decir su rival germano, y presenta sendos reposabrazos en ambas áreas. Además, la lógica disposición de los mandos o la instrumentación más clásica y de fácil lectura, son detalles que estamos convencidos de que también satisfarán a un determinado público.

En los maleteros la contienda vuelve a igualarse y es que aunque el del Q2 también es visualmente más aprovechable, los datos reflejan sólo 5 litros a su favor, 355 por los 350 del CX-3 aunque aquí sí, el alemán añade detalles interesantes para el día a día como su portón de apertura automática, una práctica rueda de repuesto ubicada debajo del piso y unos asientos abatibles en proporción 40/20/40.

En cambio, en el Mazda se abaten de forma más corriente, 60/40 y para que quede una superficie plana es necesario situar la bandeja inferior en el nivel más alto de los dos que ofrece, quedando un doble fondo demasiado pequeño en esta posición. Curiosamente, la capacidad total es superior en el Mazda, 1.260 litros por los 1.000 que ofrece este Q2 con su tracción quattro. Otro aspecto que debes de tener en cuenta es que el japonés también está disponible con un sistema 4x4 que no afecta a su volumen de carga, algo que sí le sucede a su rival alemán que, prescindiendo de este mecanismo amplía su capacidad hasta los 405 y 1.050 litros, con y sin plazas traseras disponibles, respectivamente.

Al volante del Mazda lo que más destaca es su suavidad general de funcionamiento así como una puesta a punto del chasis realmente elogiable. Es capaz de rodar cómodamente en zonas adoquinadas o con firme en mal estado, así como superar badenes en ciudad pero que, al mismo tiempo, la suspensión sujeta la carrocería con firmeza en las curvas más cerradas, incluso cuando más incrementamos el ritmo. En líneas generales, el CX-3 marcha bien asentado y demuestra una gran capacidad para enlazar curvas consecutivas mostrando siempre una tendencia natural al subviraje, pero dejándonos la impresión de que el eje trasero está siempre dispuesto a colaborar.

Además, su dirección que es realmente suave en ciudad, cobra cierta precisión en carretera, el cambio manual presenta un manejo fantástico pues es tan rápido como preciso y todos estos aspectos en conjunto se traducen en un agrado de conducción notable. La guinda al pastel la pone un motor de la 'vieja escuela', con amplia cilindrada y sin turbo, compresor ni otras argucias técnicas. Con el 2.0 Skyactiv-G es imprescindible subir apurar las revoluciones si queremos descubir sus 120 caballos pero sin duda están ahí. A partir de las 4.000 vueltas es cuando su dulce sonido se transforma en un ronroneo más grave y cuando sentimos un empuje mayor aunque lo cierto es que la respuesta inicial al acelerador también es satisfactoria y sólo en la zona intermedia echamos en falta algo de 'chicha', la que tiene reservada la variante de 150 caballos de este mismo bloque.

Equilibrado en todos los aspectos y con un comportamiento dinámico notable, el CX-3 es un coche muy agradable de conducir aunque el Q2 marcha un punto más asentado en carretera.

En el Audi nos encontramos enseguida con esa mayor amplitud, pero también con un ambiente general mucho más tecnológico y ambas cualidades le sitúan más cerca de los modelos del segmento superior. También sucede lo mismo con la insonorización del habitáculo, ligeramente mejor y también la estabilidad lineal, el aplomo en curva y la precisión de guiado. El Mazda CX-3 demuestra un comportamiento dinámico sobresaliente para un coche de su segmento, el Q2 parece venir de una clase superior aunque no sea así. Por supuesto, a este efecto contibuía también la versión probada, con el motor 2.0 TFSI de 190 caballos, el cambio S-Tronic de siete velocidades y doble embrague y la tracción quattro. Semejante arsenal técnico era demasiada ventaja, pero sin apurar las posibilidades de éste, se sentía un punto más asentado y fácil de conducir.

En definitiva, la sensación que tienes cuando conduces de forma consecutiva uno y otro es que el Mazda es un vehículo perfectamente equilibrado, bien rematado por dentro y con una puesta a punto exquisita a nivel mecánico; mientras que el Audi es más tecnológico, incluye todo el equipamiento que ansías en tu próximo coche y gracias a su gran pisada y a tacto de conducción preciso, se asemeja más a los SUV del segmento superior aunque con su precio también sucede lo mismo...

El precio del Mazda CX-3 parte de los 18.650 euros e incluye el conjunto motor-cambio que hemos probado, todo un cuatro cilindros con 2.0 litros que aunque es atmosférico desarrolla 120 caballos. Por su parte, el Audi Q2 más asequible cuesta 27.240 euros y viene con un bloque tricilíndrico y turboalimentado que se denomina 1.0 TFSI y desarrolla 116 CV. Por supuesto, su oferta mecánica es amplia, mucho más que la de su rival sobre todo ahora que se acaba de incorporar el SQ2 de 300 caballos.

El Audi ofrece una gama mecánica más amplia y un equipamiento superior, con extras propios de la clase superior. En el Mazda, en cambio, la dotación de serie es más extensa.

Con el equipamiento sucede lo mismo, hay disponibles muchas más opciones para este Audi que para el Mazda pero sólo este último ofrece de serie elementos como el control de velocidad crucero –340 euros en el Audi–, los retrovisores calefactados –135 euros–, cristales traseros oscurecidos –490 euros– o el acceso y arranque sin llave –475– por citar los que más agradecerás en el día a día. Así, nos queda claro que razonable, lo que se dice razonable a nivel calidad/equipamiento/precio, la compra del Mazda CX-3 es mejor. Eso no implica que el mejor de estos dos coches sea el Audi Q2, en términos absolutos. Es ostensiblemente más caro, unos 9.000 euros para ser exactos, pero también su reventa se mantiene en importes superiores de modo que tú decides.