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Comparativa Peugeot 208 vs Renault Clio vs Seat Ibiza: Lecciones de Economía

El Renault Clio no sólo renueva su aspecto, ahora mucho más atractivo, sino que incorpora un progresivo y ahorrativo motor gasolina de tres cilindros que hace que nos olvidemos por completo del Diesel. A esta carrera eficiente se suman los Peugeot 208 y Seat Ibiza.

Los tres utilitarios se conforman con consumos inferiores a 5 litros.

Que un utilitario de cuatro metros de largo tenga un consumo medio de 4,5 litros a los 100 no es noticia, pero que arroje esa cifra gracias a un motor gasolina, sí.

Y es que Renault Clio, Peugeot 208 y Seat Ibiza se apuntan al downsizing para callejear por las atestadas ciudades y salir a las carreteras sin preocuparse por la economía. Con la probada reducción de cilindrada se logra un menor gasto de combustible, más apreciable en el caso de los Renault y Peugeot al eliminarse un cilindro de sus respectivos bloques. Pero antes de entrar en detalles técnicos, echemos un vistazo en profundidad al nuevo Renault Clio.

La cuarta generación, que acaba de aterrizar en los concesionarios, presenta un diseño más llamativo que el de sus antepasados, de cortes clásicos. Si hacemos memoria del prototipo DeZir de 2010 –un espectacular biplaza eléctrico de 150 caballos que probamos en exclusiva en el número 181–, buena parte de sus deportivas líneas se han trasplantado a este utilitario: faros, parachoques, calandra, pilotos... El Clio, sin duda, inicia una era de diseño que continuará en los próximos modelos de la marca del rombo, sobre todo, en la berlina Laguna.

Apuesta por los detalles
El departamento de diseño comandado por Laurens van den Acker ha trabajado a conciencia para que el Clio despierte emociones en la gente y lo logra, porque quien se topa con él, gira la cabeza y frunce el ceño preguntándose “¿Es un Renault?”.

Todo en su aspecto exterior ha sido cuidado al máximo, como los tiradores de las puertas traseras camufladas al estilo de los Alfa 147 o Seat León, un símil de difusor trasero y las luces diurnas de led de serie, que van colocadas en la minúscula parrilla en vez de alojarse en los faros –como ocurre en el Mégane– o en la parte inferior del parachoques, a la altura de los antinieblas –al estilo de los monovolúmenes Scénic y Grand Scénic–. Sus dos rivales, por cierto, también incorporan luces diurnas de led opcionales y, en el caso del Ibiza, existe la posibilidad de montar diodos luminosos en los pilotos posteriores.

En el interior, por su parte, deslucen una serie de mandos que aportan poca originalidad al conjunto, como los que accionan las luces, los reguladores de los espejos retrovisores exteriores o los del control de velocidad, que proceden del Clio que aún está a la venta.

Pero son ‘rasgos’ que caen en el olvido una vez que nos acomodamos en su confortable asiento. Debido a la forma y al suave mullido, da la sensación de sentarse en una auténtica butaca, aunque cuando aparecen las curvas, se echan en falta unas ‘orejas’ que sujeten mejor el cuerpo.

Esta sensación no ocurre tanto en el Ibiza, cuyo hándicap se encuentra en el poco anatómico respaldo, y mucho menos en los simulados bacquets del 208 de nuestra unidad de pruebas, de serie en el acabado Allure, con los que nos sentiremos tratados como auténticos ‘deportistas de élite’.



Los franceses despuntan
Renault sigue apostando por su llave-tarjeta para acceder al coche y arrancarlo. Una vez puesto en marcha y desde las primeras salidas, apreciamos un agradable y ligero sonido deportivo procedente del escape. Lo mismo ocurre con los Peugeot y Seat, que hasta la tercera marcha del cambio y acelerando a fondo, transmiten al habitáculo una acústica ligeramente racing.

Eso sí, por respuesta, agrado de conducción y consumo, los pequeños propulsores tricilíndricos gasolina de Renault –turbo– y Peugeot –atmosférico– se encuentran muy a la par en cuanto a funcionamiento. Sus cajas de cambio, que son de cinco velocidades, además, tienen unos recorridos y unas relaciones similares, si bien es cierto que el Clio posee una quinta más larga, enfocada a ser el más parco en el gasto de combustible. Y lo consigue: de este trío es el que mejor exprime cada gota de carburante y con el que acudiremos menos a la ‘temida’ gasolinera.

Los pequeños motores tricilíndricos del Renault y del Peugeot exprimen al máximo cada gota de combusitble

Para lograr consumos reales cercanos a los 4,5 litros a los 100, el Renault cuenta con Start&Stopútil para la ciudad, un dispositivo que, a su vez, está ligado a la función ECO, que ‘limita’ la caballería disponible con una reducción de consumo de un 10%, algo que se aprecia, sobre todo, cuando damos un golpe de gas y notamos que ‘falta’ potencia. Esta modalidad se activa pulsando un botón y se asocia a otros parámetros económicos, como un indicador de cambio de marcha y otro de estilo de conducción –cuya información varía del naranja cuando no somos eficientes al verde cuando sí lo hacemos–.

Gran empuje
En el caso del 1.2 TSI del Seat, que también lo monta el Volkswagen Polo –eso sí, con 90 caballos–, tendremos un consumo levemente superior a costa de unas salidas que rebajan el cronómetro del 0 a 100 de sus contrincantes.

El trabajo del turbo, además, es más incisivo que en el Clio; el ‘chute’ se deja notar cuando la aguja del cuentarrevoluciones se aproxima a las 2.000 vueltas y, cuando las sobrepasamos, recibimos entonces el resto, lo que nos permite, incluso, subir empinadas cuestas sin necesidad de recurrir al cambio, cosa que a veces ocurre en los dos franceses, incluido el turboalimentado Clio.

Este 1.2, que ya está disponible en los concesionarios, es nuevo en la gama del Ibiza y sustituye al anterior 1.4 atmosférico de igual potencia, que consumía 0,8 litros a los 100 adicionales y emitía 20 gramos/C02 más a la atmósfera, sin olvidar que ofrecía unas prestaciones peores. Además, este TSI se libra de pagar el 4,75% del impuesto de matriculación.

Buenas excursiones
En el aspecto dinámico, el Clio ha dado un salto cualitativo importante. Es menos torpón que su antecesor, debido, entre otras cosas, a unas suspensiones de tarado endurecido –no son incómodas– y una reducción de peso de 100 kilogramos. La dirección eléctrica es ideal para maniobrar y se endurece con la velocidad más que la de otros Renault, por lo que ha desaparecido la sensación de ‘imprecisión’ cuando salimos a carretera.

El Peugeot es bastante ágil, en la senda de su compatriota, con una amortiguación más dura que la del Clio, aunque la palma en este aspecto se la lleva el ágil Ibiza, de concepción más deportiva tanto por suspensiones como por tacto de la dirección.

Tampoco hay que menospreciar sus capacidades ‘familiares’, y es que Clio, 208 e Ibiza sirven tanto como primer vehículo o como los segundos de a bordo. Alojan sin problemas a cuatro ocupantes y sus maleteros rozan los 300 litros de capacidad, si bien los pasajeros posteriores no viajarán igual en uno que en otro. El 208 es el que mayores cotas dispone, además de unas puertas traseras ‘gigantes’.

Inspiradas en las tablets
En las consolas centrales de Clio y 208 toman el protagonismo sendos sistemas multimedia táctiles. De diseño similar al de una tableta de siete pulgadas –como una Samsung Galaxy Tab 2–, por funciones no tienen nada que envidiar a los que equipan automóviles más lujosos.

En el caso del R-Link de Renault, desarrollado en colaboración con LG, incorpora radio, navegador, Bluetooth, conexiones USB y Aux-in, al que se instalan aplicaciones específicas del Store habilitado –como si de un dispositivo Android o iOS se tratase–.

Muy en la línea está el ‘centro’ de infoentretenimiento del 208, colocado en una posición que mejora la visión al conductor. Añade, incluso, dos tomas USB, prácticas para enchufar a la vez, por ejemplo, un pen drive con música y conectar el cargador del smartphone.

El Ibiza se queda rezagado, pues carece de una unidad similar, aunque se puede colocar un navegador con soporte que incluye Bluetooth y reproductor de música vía streaming.



Calculadora en mano
El Peugeot tiene un atractivo precio de venta, que corresponde con la versión más básica de acceso, conocida como Access–12.510 euros–. Al tener que sumar el paquete formado por aire acondicionado y radio –850 euros– y algún extra más indispensable –como un manos libres o la banqueta trasera abatible en 2/3–, es recomendable optar por el acabado Active.

En un puesto intermedio se encuentra el Renault –14.400 euros–, que viene bien equipado de serie. Además, de los tres es el que tiene un catálogo de personalización superior, formado por cuatro ambientes interiores, cinco decoraciones exteriores, tres pegatinas de techo o cuatro colores especiales para las llantas de 17 pulgadas.

Por último, en el Ibiza -15.400 euros- merece la pena dar el salto del Reference al Style. Si en el plano estético se mejora la presencia del Seat con las coquillas de los espejos del color de la carrocería y las llantas multirradio de 15 pulgadas, en el equipamiento se incluyen los faros antiniebla delanteros, el regulador de velocidad o el climatizador.