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Probamos el Dacia Duster 2018: Honestamente, todocamino

Lejos de las pretensiones de muchos de sus rivales, el Duster evoluciona en aspectos cruciales como el confort, la ergonomía y el equipamiento pero sin renunciar a su esencia de vehículo eminentemente práctico y asequible. ¿Acierta?

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La fórmula de la ‘au-dacia’ funciona a las mil maravillas y es tras satisfacer a los clientes más castigados por la crisis económica, la marca más asequible del grupo Renault ha generado auténticos adeptos en el mercado europeo, superando los cinco millones de automóviles vendidos desde 2004 y los 325.000 en España.

Más del 6% de todos los coches que se habrán comercializado en España durante este 2017 al cierre del año serán Dacia, una cifra escandalosa teniendo en cuenta su corta gama. La clave de su éxito pasa por ofrecer a sus clientes lo que ellos necesitan, única y exclusivamente, sin acarrearles el mínimo gasto extra. Y en estos tiempos, no hay nada más solicitado que un SUV compacto como el Duster, un modelo que en su primera generación logró ser el cuarto más difundido de su clase en nuestro mercado.

Así se explica que el departamento de diseño del grupo Renault, con Laurens van den Acker a la cabeza, tuviera como primer requisito mantener la esencia del modelo precedente, que inequívocamente lo reconozcamos como Dacia Duster. Sin duda, han cumplido su misión pero al mismo tiempo, han ‘parido’ un todocamino con formas más robustas gracias a elementos como su parrilla frontal, sus faros y pilotos de formas cuadradas e iluminación led o accesorios como los estribos laterales, los embellecedores de las aletas delanteras.

Al primer vistazo sabemos que es un Duster, pero también reconocemos que es el nuevo, algo que no se logra en todas las renovaciones de este tipo por mucho que añadamos a la paleta de colores dos nuevos tonos para la carrocería, como es el caso: naranja Atacama y beige Duna.

Pero sin duda, el gran cambio del Dacia Duster 2018 nos aguarda en su interior. Pese a presentar unas dimensiones prácticamente calcadas a las de su antecesor –4,34 metros de largo por 1,80 de ancho–, el habitáculo se percibe un punto más amplio y acogedor gracias a un salpicadero con forma de 'S' que orienta hacia el conductor elementos como la pantalla central, una moderna botonera de estilo piano o un climatizador igualmente avanzado. También contribuyen a este efecto de forma decisiva el nuevo volante regulable en altura y profundidad o unos asientos delanteros más amplios, con diseño ergonómico y mejor mullido.

El maletero se conforma con 445 litros en las versiones 4x2, 411 en las 4x4, una cifra ligeramente inferior a la de muchos de sus rivales contemporáneos. En la misma línea, las plazas traseras tampoco resultan especialmente amplias, sobre todo a la altura de las rodillas, aunque dos adultos de talla media viajarán cómodamente en las mismas y se aprovecharán también de unos reposacabezas escamoteables más cómodos.

En cualquier caso, más allá del diseño acogedor y de la sensación de amplitud, basta iniciar la marcha para apreciar novedades más interesantes en materia de confort. Para empezar, en Dacia han doblado el número de materiales aislantes para mitigar el ruido, han adoptado una dirección de asistencia eléctrica con tacto suave y han añadido vidrios de mayor espesor, al tiempo que han mejorado la amortiguación de un bastidor que es básicamente el mismo de antes.

La estructura del Duster 2018 se ha fortalecido para asimilar mejor los impactos y la dotación de airbags de serie pasa de 4 a 6.

La reforma se deja sentir y de que manera en un vehículo que ya no transmite vibraciones al volante y con el que maniobramos en ciudad con suma facilidad, beneficiados por su buena visibilidad –especialmente con la red de cuatro cámaras de visión periférica–, por un corto radio de giro y sobre todo, por una dirección bien asistida, con tres vueltas entre topes. A cambio, es cierto que ésta no resulta tan rápida y precisa como la de otros modelos de esta categoría, tales como el Skoda Karoq o el Kia Sportage que además, a nivel de chasis también son más ágiles y a nivel de equipamiento, más completos. Pero el Duster se guarda un as en la manga frente a éstos: su comportamiento off-road.

Con unos ángulos de ataque, ventral y salida realmente buenos –30, 21 y 33 grados– accedemos a zonas realmente complejas con suma facilidad, favorecidos también por unos neumáticos de medidas más generosas que la media, unos muelles y amortiguadores de largo recorrido y un sistema de tracción total importando de Nissan y de totales garantías. Incluso, para los más todoterreneros, el Duster 2018 ofrece asistente de descensos, de ayuda a arranque en pendientes y hasta un display para la pantalla central que muestra datos relevantes como la inclinación o la orientación del vehículo.

En autovía conducimos más relajados que nunca con control de velocidad y avisador de vehículos en ángulo muerto.

En cuanto a las motorizaciones, no encontramos sorpresas y los 1.6 y 1.2 TCe de 115 y 125 caballos siguen componiendo la gama de gasolina, ambos con tracción delantera y un cambio manual aunque en el caso del primero es de cinco marchas y en el del segundo es de seis, con un tacto notablemente mejorado. Esta caja está disponible de serie en los dos Diesel, los 1.5 dCi de 90 y 110 caballos aunque en el más potente se puede elegir también el cambio EDC de doble embrague, el único de la gama que puede equipar una opción más que recomendable como ésta. En el caso del 4x4, está disponible para los dos más potentes, tanto TCe como dCi y en ambos casos con una caja manual que además, presenta unos desarrollos más cortos para afrontar las pendientes con mayores garantías.

Durante nuestra toma de contacto, transcurrida en las exigentes carreteras y caminos de las inmediaciones de Atenas –Grecia–, pudimos conducir tanto los Duster 1.2 TCe y 1.5 dCi 4x2 –este último con cambio EDC– como el Diesel 4x4, este último en un pequeño circuito de todoterreno donde demostró gran agilidad y precisión para superar obstáculos. Pero sin duda, los de tracción delantera siguen siendo los Duster más recomendables por su menor precio y mayor eficiencia, especialmente el dCi pues presenta unos consumos muy contenidos –en torno a los 5,5 litros en uso real– a cambio de perder bastante refinamiento frente al gasolina, de cuatro cilindros.

La respuesta al acelerador en ambos casos es bastante instantánea pero mientras que el 1.2 TCe pide ir alto de vueltas para ganar velocidad, el dCi se beneficia de un mayor par a bajo y medio régimen para adelantar con mayor seguridad y al mismo tiempo, presenta consumos bastante más bajos al girar normalmente por debajo de las 2.500 vueltas. En cualquier caso, ambos sorprenden por su rendimiento y buen tacto, y agradecen también la mejor insonorización del habitáculo. Ahora, el Duster es un coche mucho más cómodo en autovía que antes, pero también resulta más manejable en ciudad y un punto más ágil en conducción off-road gracias a la electrónica.

Dacia ha anunciado que habrá más mecánicas para este Duster durante su vida comercial, pero no ha precisado de que tipo serán éstas.

Fabricado íntegramente en Pitesti, Rumania, el Duster 2018 llegará a España a finales de enero con un precio base de 10.900 euros, el del 1.6 atmosférico 4x2 en acabado Access, por debajo de los Esencial, Comfort y Prestige. En todos los casos, ofrece una garantía de 3 años y 100.000 kilómetros aunque ya sabemos que la mayoría de sus componentes están ampliamente probados.