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Ford Kuga 2.0 TDCi VS. Peugeot 3008 2.0 HDi VS. Seat Ateca 2.0 TDI: El trío polivalente

Los nuevos Peugeot 3008 y Seat Ateca han dado un ‘tirón de orejas’ al resto de fabricantes, que han tenido que responder con actualizaciones de sus SUV estrella para plantarles cara, como sucede con el inédito Ford Kuga.

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Quién les iba a decir a los todocamino de hace apenas 10 años que acabarían distanciándose tanto de sus orígenes, cuando imitaban a los casi desaparecidos 4x4 de verdad. Y es que ahora se han convertido en vehículos con unas marcadas capacidades dinámicas a pesar de estar más separados del asfalto. Y si no que se lo digan a los tres modelos que aquí reunimos, que representan a la perfección el clasicismo –Ford Kuga–, la vanguardia –Peugeot 3008– y la eficacia –Seat Ateca–. Lo importante, diferenciarse. La mayoría de los clientes de los SUV proceden de otros segmentos y buscan en este tipo de automóviles algo nuevo y, sobre todo y de forma unánime, una posición de conducción más elevada.

En cuanto a estética, los gustos son muy variados pero  es indiscutible que el Peugeot aporta un estilo realmente original pero sin estridencias y sin resultar recargado. En lo referente a la altura de conducción, hemos medido la distancia que hay entre el asfalto y el asiento de cada uno de ellos y el Ford es claramente el que ofrece la postura más alta, que se sitúa entre los 66 y los 73 centímetros en función de la regulación de la banqueta.

El siguiente es el Peugeot, con una variación entre 62 y 69 y, en tercer lugar el Seat, entre 61 y 68 centímetros. Aunque la distancia entre el Peugeot y el Seat es de apenas un centímetro, la sensación es de que en el Peugeot vamos situados más altos porque el salpicadero y el volante del francés quedan más bajos, principalmente con respecto a la línea de visión. El diseño de los salpicaderos no puede ser más distinto entre ellos, aunque el Ford y el Seat recurren a estilos más clásicos, tanto por la disposición de mandos como por la utilización de relojes tradicionales. Destaca la impresionante presentación interior en el Kuga Vignale, con todo el habitáculo revestido en cuero de primer nivel y un completo equipamiento de serie.

Diseños muy personales

El Peugeot se desmarca con su i-cockpit, que incluye un pequeño volante achatado por arriba y por abajo y que se coloca más bajo para poder ver la instrumentación, totalmente digital y configurable, por encima de este curioso aro casi cuadrado. Al principio resulta algo extraño, pero la adaptación es tan rápida que nos acostumbramos de inmediato. En cuanto a las cotas interiores, las verdaderas diferencias en las medidas del habitáculo están en la parte posterior, con una ventaja máxima de cuatro centímetros en anchura entre el Kuga y el Peugeot, a favor del galo y otros cuatro centímetros en altura, aunque en este caso el que gana es el Ateca. El espacio para las piernas es mejor también en el Ateca, pero por un escaso margen de un centímetro.

Motores casi idénticos

Los tres utilizan bloques turbodiésel de cuatro cilindros, dos litros y cifras de potencia y par casi calcadas. Ninguno de ellos destaca especialmente sobre los demás ya que ofrecen rendimientos y prestaciones muy similares en las que tiene más que ver el peso final que el propio motor. Un aspecto en el que no destaca ninguno es en una insonorización especialmente conseguida. No resultan ruidosos, pero dada la dilatada experiencia de estos tres fabricantes en propulsores Diesel, parece que no se llega a un aislamiento que haga más difícil distinguir desde el interior que se trata de una unidad de potencia de gasóleo.

De serie 3008 y Ateca llevan cambios manuales de seis velocidades, mientras que el Ford monta el automático de doble embrague Powershift, muy confortable pero algo lento de respuesta cuando se le exige una rapidez inmediata. Tanto Peugeot como Seat pueden llevarlo automático en opción, de convertidor de par en el 3008 y de doble embrague en el español, en los dos casos de seis relaciones. No obstante, las cajas manuales tienen un manejo agradable y preciso y unos desarrollos bien escalonados para sus respectivos motores. Donde sí hay diferencias es en el sistema de transmisión, ya que el Peugeot sólo puede ser tracción delantera, el Seat con este motor únicamente puede llevar la tracción total mientras que el Ford es el único en el que el 4x4 se puede elegir, con un coste de 2.000 euros, tal y como sucedía en nuestra unidad de pruebas.

Tanto el Kuga como el Ateca integrales conectan automáticamente el mecanismo en función del agarre del firme, pero normalmente funcionan como un delantera, sin posibilidad por parte del conductor de bloquear el embrague central, que realiza el reparto de fuerza entre los dos ejes. El Ateca cuenta con un programa de funcionamiento off road para el Seat Drive Profile, que además dispone de otros cinco modos de funcionamiento.

El Peugeot es el único que sustituye la tracción integral por el sistema Grip Control

El 3008 puede equipar el Grip Control, que modifica la actuación de los controles de estabilidad y tracción con cinco programas preestablecidos y que incluye neumáticos M+S y sistema de descenso de pendientes –opción conjunta por 300 euros–, que aunque no llega a la efectividad de una tracción total, mejora sus posibilidades fuera del asfalto. Nos ponemos en marcha
El Ford y el Seat cuentan con las suspensiones traseras más sofisticadas, con sistemas independientes multibrazo, mientras que el Peugeot monta un eje torsional semiindependiente que en buena medida es responsable de su mayor maletero, ya que ocupa menos espacio.

Los ajustes del bastidor de los tres son más bien firmes pero siempre confortables, aunque el que se nota más duro es el Seat, algo a lo que también influyen sus neumáticos opcionales en perfil 45 montados sobre llanta 19. El Kuga es el que resulta más suave y cómodo, aunque también lleva llanta grande y ruedas con el mismo perfil que el Seat. En el término medio se encuentra el Peugeot que a pesar detener una suspensión trasera menos sofisticada transmite la sensación de filtrar con más suavidad cualquier irregularidad del asfalto, sin ser más blando de amortiguación ni ofrecer un mayor balanceo.

En general el 3008 resulta más ágil en cualquier tipo de carretera y su conducción es la más divertida. En el Kuga se nota su mayor peso y altura con algo más de inclinación en curva. El Seat y el Peugeot están muy próximos, pero el 3008 parece moverse con mayor soltura en todo tipo de situaciones y eso que su dirección es la más lenta de los tres, con casi tres vueltas entre topes, frente a las 2,7 de sus rivales, pero también tiene el menor diámetro de giro y un diminuto volante con excelente asistencia, elementos que generan esa citada sensación de agilidad superior.
Y como también están pensados para salir del asfalto, aunque sea ocasionalmente, no está de más repasar sus alturas libres y aquí vuelve a ganar el Peugeot, con casi 22 centímetros entre su chasis y el suelo, frente a los 19 del Seat, el único con un programa específico para salir de carretera, y los 20 centímetros del Ford.

La estética sigue siendo un factor determinante de compra y el 3008 es el que más destaca por su estilo

Nuestros tres rivales corresponden a los niveles de acabado más altos, Vignale en el Ford, GT Line en el Peugeot y Xcellence en el Seat, pero todavía quedan extras que añadir como el navegador del Ateca –el básico desde 416 euros–, el único que no lo lleva de serie, o el paquete de elementos de ayuda a la conducción –tales como aviso de cambio de carril, control de ángulo muerto y lector de señales de tráfico– que cuesta 940 euros en el Ford, además de los sistemas de audio más sofisticados o los techos panorámicos de cristal, tan solicitados  últimamente en los SUV. Con éstos y otros extras nuestros modelos de prueba se encarecían de media unos 3.500 euros, es decir, un 10% extra que añadir a su precio a pesar de ser las variantes más lujosas y equipadas de la gama.