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Probamos el Ford Mustang Bullitt 2019: Del cine a la carretera

Una vez más, Ford ha querido premiar a todos los fanáticos de la película protagonizada por Steve McQueen, lanzado al mercado una nueva edición de su Mustang Bullitt. Nos hemos venido hasta San Francisco para comprobar su rendimiento y comportamiento en carretera, exprimiendo sus 480 caballos de potencia.  

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Os confesaré que soy un gran soñador, con fantasías grandiosas y ridículas en las que todo el mundo tiene un yate y el cansancio no existe. Pero una cosa siempre es consistente: yo siempre soy la misma persona. No soy James Bond, lo cual es un problema cuando me pongo al volante de mi Aston Martin y la gente trata de hablarme con malos acentos en inglés. Y yo no soy Marty McFly, lo cual fue un inconveniente cuando conducía mi DeLorean y todos pensaban que eran la primera persona en preguntarme por las famosas 88 mph. La gracia para todos los propietarios de un Mustang Bullitt de 2001 o 2008 es que, sin un buen diálogo, no hay frases.

Bullitt, la película de 1968 que protagonizaba Steve McQueen, es un largometraje que deja mucho que desear. La trama de los primeros 45 minutos podía encajar perfectamente dentro de los créditos iniciales de las filmaciones de hoy en día. Incluso la persecución de 12 minutos, una de las más emblemáticas de todos los tiempos, simplemente no es buena, especialmente si se compara con algunas secuencias de “Ronin” o “Transporter”. Las películas de Bond, por ejemplo, pueden ser cursis, pero definitivamente son divertidas. Imagina que Aston trata de venderte una edición “007 al servicio secreto de su Majestad” basada en el DBS Superleggera actual. No suena muy comercial ¿no?, sin embargo, aquí estamos en San Francisco, con Ford exprimiendo esta receta una vez más.

Lo que tenemos delante de nosotros es un Mustang GT de 2018 pintado en un verde Highland Green. Tiene 480 caballos, es decir, 20 más que el GT de fábrica. Esto se debe principalmente a una nueva admisión procedente del Shelby GT350, un cuerpo del acelerador más grande y una ECU optimizada. El par máximo sigue siendo el mismo, 570 Nm. Sus llantas tienen el mismo diseño que las del GT estándar, aunque están pintadas en negro. También cuenta con unos cromados en los marcos de las ventanillas y un frontal modificado. A su alrededor aparecen cuatro placas identificativas (sólo me quedaría con la del salpicadero). Para nosotros: si Steve McQueen fuese la mitad de guay que todos estos viejos tipos, nunca conduciría un coche de homenaje con el nombre de una película estampada.

Si te gusta Bullitt, y adoras todas las cosas de McQueen, no me lo tengas en cuenta. Quizás te encante todo este panorama. Me gusta mucho “A todo gas”, y diría lo mismo si Toyota saca un Supra con la temática de la película, con cromados y vinilos específicos en el lateral.

El sistema de escape suena fuerte y agresivo, aunque Ford dice que no ha cambiado nada con respecto al GT estándar. Aparte del color, adornos, eliminación del caballo del frontal, y 20 CV adicionales, este es un Mustang GT que se vende por 55.000 euros. El ejemplar que llevé estaba bastante bien equipado, con los asientos Recaro, el paquete tecnológico y la suspensión magnética. En caso de que estés haciendo cálculos en tu cabeza en este momento, no, no estás loco; este coche tiene un precio muy cercano al del Shelby GT350.

Ahora, las buenas noticias. El coche es rápido, bastante rápido. Si hacemos una comparación rápida de la potencia que entregaba este ejemplar hace ocho años, 300 CV, la progresión ha sido contundente, sobre todo, sin recurrir a la sobrealimentación. Para alguien acostumbrado a conducir un bloque de 5.0 litros de la vieja escuela, la suavidad de este motor a altas revoluciones y la voluntad del Coyote para subir de vueltas, es de lo más exótico. Suena brillante, profundo, contundente y nunca zumbante, en todo el rango de revoluciones, y las explosiones del escape no son tan artificiales como las que encontrarás en todos los modelos Porsche actuales.

El empuje comienza un poco más tarde que en un Camaro SS u otros modelos propulsados por bloques LT, pero a cambio encontramos un motor que es más feliz acelerando y permaneciendo en la zona alta del cuentavueltas. Eso sí, no estamos diciendo que sus bajos sean malos, pues puedes mantenerlo girando por debajo de las 2.000 revoluciones y continuar circulando lentamente. Pero los engranajes encajan a la perfección con la voluntad del motor por subir de vueltas. Según mis cálculos, la tercera marcha, por ejemplo, nos permite circular desde 48 a 175 km/h, aproximadamente.

Los frenos delanteros Brembo de seis pistones son más que suficientes para mantener el morro pesado del Bullitt pegado al asfalto, aunque la física siempre tiene algo que decir. Sus 1.700 kilos hay que tenerlos en cuenta y por ello, al igual que en cualquier otro Mustang GT, recomiendo equipar pastillas y líquido de frenos de alto rendimiento. La dirección es directa, aunque algo distante, con un sistema de asistencia eléctrica, mientras que el comportamiento estándar del coche hace que el subviraje cobre protagonismo, a menos que tengas el pie muy pesado. Por razones obvias, nunca deberías hacerlo en la calle.

La suspensión Magnetic Ride opcional es, bajo mi punto de vista, una necesidad. Pensé que venía de fábrica hasta que llegué a la cena y algunos de mis colegas comenzaron a quejarse del comportamiento del coche. “La trasera se movía para todos lados, junto a los gruñidos de un control de la carrocería deficiente y un comportamiento similar al de un eje rígido”, decían. Pensé que había perdido el tacto, o mi cabeza, ya que el comportamiento de los ejemplares que cogí era excelente. Incluso me pasé unos 20 minutos hablando de lo bien que se manejaba en terrenos irregulares como los del cañón por el que nos movimos. La cuestión es que yo tenía esa suspensión opcional, y ellos no. Para un uso en circuito, en todas las condiciones menos en las más extremas, la suspensión Magnetic Ride y los muelles deportivos de Ford serán una combinación ganadora, mientras que los muelles de fábrica son muy buenos si conducimos con frecuencia por carreteras irregulares bacheadas.

Una de las cosas esenciales en el Mustang Bullit es la suspensión opcional Magnetic Ride.

Tarde o temprano, alguien me tiene que decir por qué los asientos de todos los modelos deportivos de Ford tienen una posición tan elevada. Conduje dos Bullitts: uno con los de fábrica, de cuero, con calefacción, y otro con los Recaro. Ambos asientos eran cinco o seis centímetros más altos de lo normal en sus posiciones más bajas. Soy alto, pero el Mustang es enorme, y no hay razón para que no pueda encajar en uno de ellos con un casco. Parece que estás sentado en la parte superior del coche, no en un habitáculo.

Otro contratiempo: el primero de los dos ejemplares que probé encendió uno de los testigos del motor a los 20 minutos de iniciar la marcha y repetidamente encontré fallos con la segunda y tercera marcha. Esto es algo muy conocido con la frágil transmisión MT-82. Además del glorioso motor Voodoo, una gran razón por la que recomendaría un Shelby en lugar de un Bullit o un Roush GT es la caja de cambios manual Tremec. El código del motor no se borró, pero no pareció afectar negativamente al coche de ninguna otra manera. El segundo ejemplar que conduje no mostró ninguno de estos problemas. Como prototipo de preproducción, es posible que este Bullitt haya tenido unos 4.000 kilómetros de lo más exigentes.

Si eres una persona más fantasiosa que yo, y te puedes imaginar a ti mismo como un detective de finales de los 60, persiguiendo a un forajido a través de un San Francisco vacío, adelantando una y otra vez a los mismos Beetle y Firebird, Ford tiene el coche que estás buscando. Suponga que, basándome en la cantidad de personas que me detuvieron para preguntar sobre el coche, hay muchos de ustedes, y todos me escribirán cartas mostrando su enfado ahora.

Pero si no puedes relacionarte con esta película, ese personaje o la nostalgia de tener un Mustang de 1968, prácticamente de fábrica, con un par de modificaciones, estoy contigo, pero no lo entiendo. No obstante, puede sentirte más aliviado por el hecho de que un Mustang GT de 2018 con el Performance Pack y la suspensión opcional es un coche con un rendimiento fantástico por ese precio. Probablemente, nunca haya sido tan bueno como ahora. Si alineas en una drag race al Bullitt original de 1968, al de 2001, al de 2008 y a casi cualquier Mustang de la gama actual, el nuevo Bullitt no tendrá ningún problema en batirlos. ¿Nostalgia? Los días de gloria acaban de empezar.