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Honda Civic Type R VS. Ford Focus RS VS. Volkswagen Golf R: Radical fruits

Ford Focus, Honda Civic y Volkswagen Golf son tres de los compactos más populares del mercado pero, cuidado con ellos, porque cuando se ponen el traje deportivo, se convierten en adictivas máquinas de disfrute extremadamente efectivas.

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Hace poco más de una década te hubieras echado a reír si te dijeran que un compacto generalista puede plantar cara a todo un Ferrari 360 Módena. En esa época, el deportivo de Maranello hacía el 0 a 100 en 4,5 segundos y los petrolhead alucinaban con los 200 caballos de potencia del Ford Focus RS y el Honda Civic Type R. Los 241 caballos del Volkswagen Golf R32 eran, directamente, una locura.

Pero los años han pasado y las reglas del juego han cambiado. Si enfrentáramos a los sucesores de los modelos mencionados con el deportivo italiano tendríamos que hablar de un combate muy igualado. Estarás pensando que esta comparativa carece de sentido y que lo correcto sería compararlos con un Ferrari actual, pero sirve para hacer una aproximación de lo rápidos que pueden ser nuestros protagonistas, y te aseguramos que el 360 Módena sigue siendo muy veloz…

A su manera

Ahora debemos hablar de potencias que sobrepasan holgadamente los 300 caballos, de complejos sistemas de gestión electrónica y de una aerodinámica perfectamente estudiada para destrozar el cronómetro. Todos ellos apuestan por diferentes configuraciones para ganar el título de ‘compacto más rápido’ pero siguen teniendo una cosa en común: la letra ‘erre’ en sus apellidos. Las semejanzas acaban ahí y, más allá de pertenecer al mismo segmento, Ford Focus RS –42.015 euros–, Honda Civic Type R GT –41.600 euros– y Volkswagen Golf R –44.365 euros– demuestran que la diversión y la efectividad pueden llegar por caminos bien distintos.

Sólo hay que echar un vistazo para entender que son las alternativas más picantes de sus respectivas gamas

Mientras que el Focus y el Golf defienden a capa y espada la tracción integral, el Civic se mantiene fiel a la tracción delantera. El japonés acaba de renovarse y, aunque su imagen futurista y su construcción moderna digan lo contrario, sigue haciendo las cosas a la vieja usanza. Para empezar, utiliza el mismo motor que su predecesor, si bien ha sido convenientemente modificado para incrementar en 10 caballos la potencia y mejorar en el apartado de la eficiencia.

Continuando con las costumbres, los siempre correctos ingenieros nipones han elegido una transmisión manual de seis velocidades. Sólo podemos darles la enhorabuena porque tiene un tacto exquisito. La palanca de cambios de aluminio queda a la altura perfecta y sus recorridos son cortos, precisos y con la dureza que se espera en un aparato de estas características. Mención aparte merece la función de punta-tacón automática. Es simplemente fantástica y conseguirá sacarte una sonrisa en cada reducción de marcha mientras te metes en la piel de un auténtico piloto.

Bien es cierto que, a diferencia de sus antepasados, no necesitamos llegar a la parte alta del cuentavueltas para sacar el máximo partido del motor, pero los recorridos de la transmisión siguen siendo cortísimos y el turbo le ha sentado de maravilla a este Type R GT. Gracias a ello, es más racional y sigue permitiéndonos disfrutar a diario de la vuelta al trabajo o de los puertos de montaña los fines de semana. De hecho es el que mejor garantiza la emoción al volante y será inevitable que sonrías cada vez que lo saques del garaje.

Son rápidos y salvajes pero también sirven para afrontar largos viajes en compañía

Pero que sea menos radical no significa que sea menos rápido y, a pesar de haber crecido en todas sus cotas, el Civic es tan eficaz como siempre. En marcha no tenemos la sensación de llevar un vehículo con una longitud superior a los 4,5 metros y, a pesar de ser el modelo más grande de nuestra comparativa, presume de arrojar la cifra de peso más contenida. La tracción simple también tiene sus ventajas y la más evidente es el ahorro de peso. Gracias a ello es ágil y responde con premura a los cambios de dirección más exigentes.

El buen trabajo a nivel aerodinámico hace el resto. Puede que su imagen sea algo excesiva para algunos públicos, pero  el difusor que rodea la triple salida de escape, el labio delantero, las entradas de aire y el agresivo alerón trasero van más allá de lo estético para mantenerlo bien pegarlo al suelo. Tanto es así, que alcanza una velocidad punta de 274 kilómetros por hora. No está nada mal para un compacto ¿verdad?

Cambios de madurez

Al lado del Civic Type R, el Ford Focus RS consigue parecer discreto. La unidad de las fotografías luce un llamativo color azul y el enorme alerón con las siglas RS grabadas en relieve da pistas sobre la naturaleza salvaje del conjunto, pero la diferencia con la variante de menor potencia ST tampoco es demasiado significativa.

La cosa cambia cuando apretamos el botón de arranque. El imponente sonido emitido por las salidas de escape nos pone en situación; tenemos 350 caballos de potencia y la tranquilidad de que un sistema de tracción total nos ayudará a encontrar la trazada perfecta en cualquier situación. La dureza de la suspensión también ayuda a cambiar nuestra percepción inicial. Aunque no llega a ser incómodo, el RS es lo suficientemente radical –y efectivo– como para acusar cierto dolor en los riñones cuando el pavimento está muy roto. Los asientos Recaro de tipo bacquet no ayudan a amortiguar las irregularidades del terreno y empezamos a pensar que las butacas de serie pueden ser una buena opción si realizamos muchos kilómetros. Pero lo triste de ser un ‘quemado’ es que estas cosas se olvidan enseguida y, además de su atractivo diseño, cumplen a la perfección cuando llegan curvas.

Desearás apagar el equipo de sonido cuando escuches la música emitida por los escapes del Focus RS

Conseguiremos olvidarnos por completo de los asientos estándar al activar el modo Drift. Gracias al diferencial trasero activo, la zaga bailará a su antojo mientras alabamos la sujeción de los Recaro. La practicidad de esta función es nula, pero proporciona toneladas de diversión; eso sí, sólo deberás utilizarla en circuito, al igual que el modo Race. Este último reduce la intervención de los controles para otorgar mayor protagonismo a las manos del piloto; pero no temas, el Focus RS no es tan complejo de conducir como el primer RS que citábamos al comienzo de estas líneas. Con esta generación lograrás ir muy rápido, pero la sensación de seguridad no desaparecerá en ningún momento.

Lo mismo sucede con el Golf R. En VW han decidido jugar sobre seguro y han dotado a su modelo estrella con la eficaz tracción integral 4Motion y el cambio automático DSG de siete velocidades. A diferencia del Type R y el Focus RS, el germano hace gala de un talante excesivamente burgués, y no sólo por su aspecto discreto.

Puede ser tan rápido como los otros dos, pero nos hace percibir la velocidad de otra manera. Lejos de castigarnos la espalda como el RS, el Golf cuida de nosotros a través de una suspensión que, ni siquiera en el modo de conducción más extremo, resulta dura. Pero lo cierto es que no podemos reprochar nada más a los amortiguadores, ya que trabajan de forma magistral para evitar cualquier balanceo de la carrocería.

El panel de instrumentos Active Info Display del Golf R es sencillamente perfecto

El resto del conjunto sigue la misma pauta; no existen inconvenientes pero resulta tan perfecto que en algunos momentos echamos en falta más emoción. Como si de un tiralíneas se tratara, el hermano mayor del icónico GTI afronta las zonas viradas con una precisión increíble y demuestra un aplomo sensacional en vías rápidas. La dirección es muy precisa, aunque el nivel de asistencia es superior al de sus rivales, por lo que sólo nos tendremos que concentrar en enlazar una curva tras otra mientras la transmisión DSG cambia de marchas a la velocidad del rayo y el motor turbo de cuatro cilindros nos catapulta mientras sube de vueltas con una impecable linealidad.

Por todo esto, el Golf R se muestra como el candidato más indicado para aquéllos que no busquen un coche casi de carreras y quieran pasar desapercibidos delante de sus vecinos. Pero tranquilo, porque si entras con él a un circuito, te costará poco esfuerzo lograr el mejor tiempo del día.

Cuestión de gustos

Sólo tendrás motivos para empezar a temer si compartes trazado con el Honda Civic Type R y el Ford Focus RS; aunque tampoco podemos perder de vista al exclusivo Seat León Cupra R que, por cuestión de fechas, no pudimos meter en esta comparativa y tuvimos que analizar de forma individual.

Sólo el Volkswagen está disponible con varios tipos de carrocería: tres puertas, cinco puertas y Variant

Quedarse con uno no es fácil. En Ford han encontrado el equilibrio con la tracción integral, lo que unido al enérgico motor de 2.3 litros y a la excelente puesta al punto del bastidor da como resultado un cóctel único de velocidad y diversión. Algo parecido ha sucedido con el Type R; los japoneses son conscientes del buen hacer de la competencia y han sabido apretar las tuercas de su nuevo Civic para dar a luz un modelo digno de llevar el apellido de sus antecesores. No estamos ante simples GTI, cuando se trata de ir rápido, estos compactos pasan
a la siguiente dimensión.