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Probamos el Honda Jazz 2018: Con más ritmo que nunca

El Jazz de Honda acelera el compás de la mano de un inédito motor 1.5 i-VTEC con 130 caballos que suena tan bien como esperas y que llega de la mano de un acabado Dynamic igualmente deportivo.

Honda-jazz-2018-apoyo-delantero

El Honda Jazz de tercera generación recibió a finales del pasado verano un ligero restyling que afectó tanto a su estética exterior como al interior y al equipamiento; una serie de reformas para estar al día que hasta ahora, no habíamos tenido la oportunidad de conocer en primera persona.

Bien, pues durante nuestra toma de contacto con los nuevos Civic diésel, nos encontrarnos también con este Jazz 2018 y en su variante más novedosa, la 1.5 i-VTEC Dynamic. Este acabado incluye numerosos elementos deportivos como una doble parrilla delantera con forma de nido de abeja, parachoques específicos con molduras negras incorporadas a juego con las carcasas de los retrovisores, el splitter delantero o el amplio difusor de aire posterior, estos últimos realzados por una línea roja

De la misma forma, el Jazz más dinámico incorpora unos antinieblas redondos y de mayor tamaño, faros led de iluminación diurna y unas llantas de 16 pulgadas realizadas en negro que calzan neumáticos 185/55 R16. En definitiva, hablamos de un conjunto estético que destila deportividad y que está reservado para un motor inédito en la gama Jazz como es el 1.5 i-VTEC, un atmosférico de 130 caballos que entrega 155 Nm de par y que puede ir asociado a un cambio CVT automático, por variador continuo, o al manual de seis marchas con el que lo pudimos probar.

El conjunto mecánico que forman este compacto gasolina de cuatro cilindros y la caja manual no puede encajar mejor con la filosofía del primer Jazz deportivo. El propulsor destila suavidad, no vibra y prácticamente no suena al ralentí pero demuestra una gran agilidad en conducción decidida, siendo capaz de rozar las 7.000 vueltas para hacer gala de su empuje –más que considerable– y entonces sí, de un precioso rugido. Además, la caja manual es perfecta para disfrutar exprimiendo cada una de sus seis marchas, algo que te permite hacer con una precisión excelente gracias al buen tacto y corto recorrido de la palanca, pero también a unos desarrollos bien calibrados. En conducción decidida el motor pide girar por encima de 4.000 vueltas para demostrar todo su rendimiento y en estas circunstancias la conducción no puede ser más estimulante.

Por otro lado, el 1.5 i-VTEC también ofrece una respuesta agradable y consumos contenidos en carretera, cuando circulamos a ritmo sostenido y velocidad legal. La cifra oficial –en ciclo mixto homologado– es de 5,4 litros/100 kilómetros aunque en nuestro recorrido, mezclando tramos autovía, ciudad y carretera convencional, el ordenador de viaje reflejó un gasto de 6,5, más que aceptable si tenemos en cuenta las aceleraciones y cambios de marchas a altas revoluciones que realizamos en la parte final. 

La suspensión del Jazz dynamic es firme y le otorga una gran estabilidad en las zonas de curva aunque a costa de resultar algo seca en zonas bacheadas.

Por lo demás, no deja de ser curioso que tanto este motor como el 1.3 i-VTEC de 102 caballos sean los únicos que conformen la gama de este Jazz, dos atmosféricos de cuatro cilindros, más finos, robustos y silenciosos que los tricilíndricos turbo que equipan la mayoría de los rivales del Jazz aunque a cambio estos presuman, de una mayor eficiencia sobre el papel.

Por lo demás, a nivel funcional el Jazz no pierde ni un ápice de su habitual versatilidad en esta variante deportiva en la que conserva sus cinco plazas y un maletero de 354 litros que se puede ampliar a los 897 gracias a la función Honda Magic Seat de los asientos traseros. En cuatro rápidos movimientos tenemos una superficie de carga completamente plana con 2,48 metros de largo y una altura más que considerable, de 1,28 metros. Además, la boca de carga es amplia y regular, perfecta para alojar bultos voluminosos.

A nivel de espacio y calidad general, el Jazz no ha sufrido cambio alguno y sigue siendo uno de los coches más cómodos de su segmento para cuatro adultos e incluso para cinco ya que pese a que la plaza central posterior es algo estrecha, en la misma gozamos de mayor altura y longitud a la altura de las piernas que en la mayoría de los utilitarios actuales. Por lo demás, el habitáculo sigue combinando buenos materiales como el cuero que reviste el volante o el pomo del cambio, con plásticos duros aunque resistentes y bien ajustados.

En materia de equipamiento, este utilitario puede incorporar elementos muy útiles como el control de velocidad, el autoencendido de los faros, los asientos calefactables, o el asistente de frenado de emergencia en ciudad City Brake Active. La unidad probada contaba también con un sistema multimedia denominado Honda Connect y provisto de navegador, pantalla de 7 pulgadas y cámara de visión trasera. El Honda Jazz 2018 ya está a la venta en España con un precio base de 16.800 euros para la versión 1.3 Trend, aunque la gama se completa con los acabados Confort, Elegance y Dynamic, este último reservado para el 1.5 i-DTEC que hemos probado. El precio de éste –extras y posibles descuentos al margen– es de 20.700 euros e incluye, eso sí, 5 años de garantía.