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Mazda 6 - Toyota Avensis - Volkswagen Passat: Cuestión de confianza

La llegada del nuevo Mazda 6 ha sacudido al grupo de berlinas ruteras. 
Para valorarlo, lo enfrentamos a dos íconos en cuanto a fiabilidad mecánica: 
el Avensis, recientemente remozado, y el nuevo Passat.

Estas tres berlinas suponen una alternativa de garantías a las más costosas del mercado.

Hoy se trata de elegir una buena berlina, que no tenga miedo de los grandes kilometrajes, cómoda, bien equipada y que suponga una buena inversión, amortizable a lo largo del tiempo de vida útil. Generalmente es en este segmento donde las marcas vuelcan todo su potencial para ofrecer un producto cuyo prestigio perdure en el tiempo y en la memoria de sus clientes.

Esta temporada, Mazda ha dado una vuelta más de tuerca al respecto al renovar su berlina con esta tercera generación del Mazda 6. Se trata de un coche de innegable atractivo exterior al que se ha sumado el bagaje completo de la tecnología eficiente Skyactiv y un equipamiento de serie por encima de lo habitual en el segmento.

Para contrarrestarlo, Toyota acaba de dotar a la gama del Avensis 2013 de una serie de mejoras en el equipo de serie del acabado superior Executive y una nueva pintura Blanco Perlado, que ya distinguía a otros modelos de la marca. Por otro lado, y como gran referencia del segmento, tenemos en nuestra comparativa al Volkswagen Passat, todo un compendio del saber hacer alemán en este tipo de coches tan suyo.

EN MARCHA

Las motorizaciones elegidas son las turbodiésel con las que cada modelo alcanza su mejor equilibrio en cuanto a dinamismo y consumo. Con transmisión manual en los japoneses y automática de doble embrague en el Passat, sin duda un plus que merece la pena en su caso, tanto por comodidad de conducción como por eficiencia mecánica. En el Mazda, la transmisión automática conlleva un incremento sensible en el consumo, por lo que el manual será determinante a la hora de conseguir sus bajísimos consumos, los menores de la comparativa a pesar de ser el motor más potente de los tres.

En el Toyota esta versión no puede llevar cambio automático, siendo el manual suave y preciso a la hora de apurar una potencia que, aunque algo más justa que la de sus rivales, nos basta para viajar cargados sin problemas. La mecánica del Mazda es la más agradable por su suavidad y elasticidad. En el Passat encontramos la mejor respuesta a bajo y medio régimen; mientras que el infalible, aunque más ruidoso, motor del Avensis cumple satisfactoriamente en todas circunstancias, pero sin sobresalir especialmente en ninguna característica.

Tras conducir unos centenares de kilómetros con cada uno, estos tres coches nos transmiten diferentes personalidades.

El más seductor es el Mazda, con un comportamiento más vivo y estimulante a la hora de conducir. Sin llegar a ser deportivo, por calibración de su dirección eléctrica, rigidez del chasis y firmeza de suspensión, resulta muy satisfactorio para quien guste conducir de forma incisiva. En el Toyota, su dirección de asistencia también electromecánica, constatamos que ‘se deja conducir’ sin ninguna dificultad. Su chasis se muestra muy neutro en autopista y autovía y solamente le encontraremos alguna indecisión sobre carreteras secundarias, de firme irregular, donde le falta un poco de amortiguación para conseguir una estabilidad adecuada. Por el contrario, al llegar a las poblaciones, es el que mejor se mueve, por sus menores dimensiones y su menor radio de giro a la hora de maniobrar.

En el Volkswagen Passat nos encontramos con un carácter imperturbable, típico alemán, en el que cual el coche se muestra dócil, seguro, pero un tanto más torpe de reacciones que el Mazda. La suspensión puede beneficiarse opcionalmente de un sistema activo, llamado DCC, que modifica el tarado de la amortiguación. Es ideal para un coche polivalente, con el que se viajará por todo tipo de carreteras. Esta opción es recomendable y le da una buena ventaja tecnológica respecto a sus rivales orientales.

CONCLUSIÓN

Concluimos que el Mazda es la compra original, por diseño, novedad y equipo de serie generoso. En el Avensis habla la voz de la experiencia: un coche sobre todo práctico, de fiabilidad a prueba de grandes kilometrajes aunque nos resulta algo impersonal. Más caro, el quizá demasiado continuista Passat contrapone el estilo germano, con posibilidad de mejorar la dotación del coche, pero con opciones igualmente caras.