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McLaren P1 VS. Morgan Plus 8 VS. Ariel Atom 3.5R: Territorio conquistado

Desde ahora, la Isla de Man deja de ser terreno exclusivo de las motocicletas gracias a nuestra incursión con tres de los modelos que representa la ‘quintaesencia’ de la velocidad inglesa.

Isla de Man es una dependencia de la Corona Británica que acoje pruebas tan emocionantes y peligrosas como el Tourist Trophy, también conocido como TT.

No te voy a mentir, estar en ‘territorio motero’ mientras esperas sentado en tu coche a que el semáforo se ponga verde impone cierto respeto. Y eso que para pasar más desapercibido, he intentado camuflarme lo mejor posible poniéndome incluso un casco para... ¿Cómo? ¿Que por qué llevo casco si se supone que estoy metido en un automóvil? Se me había olvidado decirte que me encuentro ‘a lomos’ del Ariel Atom 3.5R y para pilotarlo es necesario ir con un casco bajo el brazo. Pero no me entretengo más porque mi compañero está empezando a acelerar y esta vez no voy a permitir que se me escape aunque creo que, como en las anteriores paradas, eso va a ser una misión un tanto complicada... Sí, porque lo que tampoco te he dicho es que él se encuentra metido en un flamante McLaren P1, en donde los 916 caballos que surgen al apretar el acelerador le hacen sentirse como el amo del mundo –ya me tocará a mí, ya…–.

Mientras, nuestro tercer driver hace lo propio en uno de esos vehículos clásicos que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder ni una sola gota de su encanto, como es el Morgan Plus 8. Una terna que saca a relucir todo el poderío, encanto y exquisitez de los fabricantes de automóviles británicos –con permiso de Rolls-Royce, Jaguar o Land Rover– y a la que a un servidor le gusta referirse como Brutish, en un juego de palabras con el término British –ingleses en castellano–.

EL PARAÍSO DE LA VELOCIDAD

Y para sacar a relucir todo su potencial, en CAR and DRIVER hemos querido rizar el rizo y trasladarnos hasta la Isla de Man, una dependencia de la Corona Británica pero con gestión y gobierno autónomos. Hecho que le permite, entre otros, contar con su propia moneda, que sus ciudadanos puedan ser valedores de una licencia de armas –hay más de 18.000 registradas para una población de 80.000 personas– y contar con una de las pruebas más emocionantes y peligrosas que el hombre haya creado: el Tourist Trophy–también conocido como TT–.

Una carrera de motos que data de 1907, en donde los pilotos llegan a superar velocidades punta de 300 kilómetros/hora para recorrer los 60,73 kilómetros de trazado, con un desnivel de 624 metros, en el menor tiempo posible –es en formato contrarreloj–. Desde 2009, el récord está en manos de John McGuinness al haber parado el crono en 17:12,30 minutos, logrando una velocidad media de 211,754 por hora. Y por si eso no fuera suficiente, un tercio de sus carreteras no tiene límite de velocidad.

Durante el Tourist Trophy, los pilotos llegan a alcanzar velocidades de hasta 300 km/h

Con tal carta de presentación, ¿cómo íbamos a dejar escapar la oportunidad? El primer tramo, con dirección a Ramsey, lo realizo en el Atom. Su estructura ‘abierta’ no sólo provoca que el viento golpee en mi cuerpo, sino también las piedrecitas o las gotas de agua de los charcos al paso de mis queridos compañeros. Gracias a él uno es consciente de lo bacheada que está la carretera, provocando que piense, todavía más, en la valentía de los pilotos que corren cada año el TT.

Su comportamiento es casi idéntico al de una moto de 1.000 centímetros cúbicos, pero si estás acostumbrado a las comodidades puede que el viaje se te haga demasiado largo. Por eso, decido apostar por el Morgan como siguiente coche y tras rodar unos pocos kilómetros con él... ¡Me equivocaba! Pero no para bien, sino para mal. Al lado del Atom, es como un Setter inglés que duerme plácidamente a tus pies. Sí, su V8 de origen BMW ronronea melódicamente e incluso nos permitimos la licencia de ‘cruzarlo’ en alguna ‘paella’ y de acercarlo a sus dos compatriotas, pero ha sido concebido para rodar con calma.

Todo lo contrario que el P1 con el que termino el recorrido, el cual ha sido creado para las emociones fuertes, como la que nos recorre el cuerpo cuando vemos la aguja en los 240 kilómetros por hora al afrontar la recta que hay desde el Goosnek y que provoca que el precioso paisaje que nos rodea se funda en una mancha verde que nos acompaña por cada lado.

ARIEL ATOM, UN MINI FÓRMULA 1

Se trata de una variante del Atom 3.5 que la compañía sacó en 2012 y que emplea un motor Honda K20 sobrealimentado por compresor volumétrico Eaton que eroga nada menos que 350 caballos. Es lo más parecido a un Fórmula 1 de calle que te puedes encontrar pues únicamente registra un peso de 612 kilogramos, permitiéndole acelerar de 0 a 100 por hora en 2,5 segundos. Eso sí, no te olvides del casco; te hará falta.

MORGAN PLUS 8, TRADICIÓN BRITÁNICA

Durante nuestro recorrido, Mike Duff, manés y estupendo guía, fue muy claro al bajarse del Morgan para subirse en el McLaren. Al grito de “Tally Bally ho!” –frase que se deriva de la clásica caza del zorro y que un jinete grita al divisar al pequeño cánido–, señalaba al biplaza británico como signo de mofa. De hecho en una de las pausas le bautizó como “el gatito de Mogalot”. Y es que pese a contar con un excelente V8 de 4.7 litros desarrollado por BMW, que logra entregar una potencia de 367 caballos, para mover los exiguos 1.100 kilogramos de carrocería clásica, que evoca tiempos mejores, no sirve de nada al lado de sus otros dos contendientes. De hecho, se queda como un producto descafeinado.

MC LAREN P1, EL DIGNO SUCESOR

Ponerse al volante del P1 requiere de sangre fría y de mucho dinero en la cuenta corriente ya que sólo podrán acceder a él 375 millonarios que tengan ahorrados algo más de un millón de euros. Ahora bien, no sólo tendrán entre sus manos todo un bólido de carreras capaz de llegar a 100 kilómetros por hora en 2,8 segundos o de alcanzar una velocidad punta de 350 kilómetros por hora sino que, además, se estarán llevando al heredero natural del mítico McLaren F1. Mecánicamente monta un conjunto híbrido formado por un V8 de 3.8 litros de 737 caballos y otro eléctrico de 179 para llegar hasta los 916 caballos. Asimismo puede circular en modo eléctrico logrando acelerar de 0 a 100 en 8,4 segundos.