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Nos ponemos al volante del Nissan Leaf 2018: Best seller en segunda edición

El eléctrico más vendido del mundo acaba de estrenar su segunda generación, aunque más bien habría que decir una profunda evolución de la primera

Leaf-2018

Más de 300.000 unidades vendidas en todo el mundo desde su lanzamiento en 2010 son la mejor carta de presentación de un modelo que desafío las tendencias del mercado y que puede decirse que ha sido todo un éxito, sobre todo de imagen, para Nissan. El Leaf 2018 está realizado sobre la misma estructura del anterior, es decir la carrocería “desnuda” es la misma aunque toda la “piel” es diferente gracias a los nuevos elementos de estampación como puertas, paragolpes, capó y portón del maletero, que le dan un estilo radicalmente distinto, siguiendo el nuevo lenguaje de diseño de Nissan. Ahora es cuatro centímetros más largo, igual de alto y un centímetro más ancho, con la misma distancia entre ejes. El espacio de carga ha ganado 65 litros (50 con el equipo de sonido Bose que ocupa algo de espacio) y llega hasta los 435 gracias a la nueva forma del portón y al rediseño de los guarnecidos interiores.

El interior del Leaf cambia por completo en cuanto a diseño aunque no llega a ser tan vistoso y con la sensación de calidad que ofrecen otros modelos como el Qashqai, el X-Trail o el nuevo Micra. Los plásticos son duros y con un aspecto brillante que no los hace muy agradables ni a la vista ni al tacto, pero como nos contaba uno de los diseñadores, solo en Europa damos tanta importancia a la calidad de los plásticos, ni en Asia ni en América se fijan tanto en ese aspecto. El espacio es muy similar al de la anterior generación, cómodo para cuatro pasajeros, porque la parte posterior no es demasiado ancha y con un túnel central de forma triangular que hace casi inutilizable la plaza central trasera.

A pesar de utilizar la misma estructura, tanto las suspensiones como la dirección se han revisado a conciencia con respecto al anterior Leaf. Delante mantiene el sistema independiente McPherson y detrás el eje torsional semiindependiente pero los reglajes son completamente distintos y en particular para Europa, con unos tarados todavía más firmes que para Japón o USA. La dirección también es más agradable, rápida y directa, con solo 2,6 vueltas entre topes. En general ha ganado en agilidad en curva sin perder comodidad, con un tacto de conducción muy agradable, acorde con la inmediatez de su respuesta al acelerador. 

El nuevo motor eléctrico ofrece una potencia de 150 caballos frente a los 110 de la anterior generación; el par motor es de 320 Nm, 66 Nm mayor que en el Leaf precedente. Ahora alcanza una velocidad de 144 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos, de una forma continua y contundente, como todos los eléctricos. El cambio más importante está en su batería que ahora es de 40 kWh y ocupa el mismo tamaño que la anterior. También es de iones-litio pero con un diseño mejorado de sus celdas para ofrecer mayor capacidad de acumulación. Está situada ocupando prácticamente todo el piso del habitáculo, entre los dos ejes. Según la nueva normativa de consumos WLTP alcanza una autonomía de 415 kilómetros en ciudad y 270 en uso combinado. Si nos guiamos por el anterior ciclo de consumo NEDC su autonomía combinada llega hasta los 378 kilómetros.

Entre las novedades que estrena el Nissan Leaf está el sistema ProPilot que es un control de crucero activo que actúa en combinación con el sistema de mantenimiento de carril y nos permite seguir al vehículo de delante, con una distancia de seguridad prefijada, sin salirnos de nuestro carril. Hay que mantener las manos en el volante y en caso de detención de más de tres segundos no vuelve a iniciar la marcha por sí solo, sino que tenemos que volver a activarlo pulsando el interruptor o pisando el acelerador. El ProPilot Park es un asistente de aparcamiento totalmente automático, no hay que seleccionar la marcha ni acelerar o frenar, tan solo mantener pulsado durante la maniobra el interruptor que lo activa, ya que si dejamos de pulsarlo se detiene como medida de seguridad. Es operativo tanto en línea como en batería y a ambos lados de la vía. La única pega es que para aparcar en batería necesita las líneas marcadas en el suelo y que sean perfectamente visibles, sino no identifica el hueco y no realiza la maniobra. El nuevo Leaf también estrena el e-Pedal, un pedal de acelerador activo con mucha retención al levantar el pie, que llega a eliminar la necesidad de pisar el freno, eso sí, con bastante práctica. Se puede activar y desactivar con un interruptor en la consola central y ayuda a regenerar energía para la batería.

Como en todos los eléctricos los tiempos de recarga varían en función del punto de conexión. En una toma doméstica normal tarda 21 horas en cargarse con las baterías completamente vacías, tiempo que se reduce a 7,5 horas con un Wallbox de 7kW que se puede instalar en casa sin problema. Si se utiliza la conexión rápida Chademo de 50 kW se puede cargar el 80% de la batería en un tiempo de entre 40 y 60 minutos pero eso exige una instalación mucho más potente y costosa disponible solo en algunos puntos públicos de recarga.

El nuevo Nissan Leaf está a la venta en cuatro acabados, Visis, Acenta, N-Connecta y Tekna, con un equipamiento de serie muy completo y unos precios que arrancan en los 31.260 euros. Desde el acabado Visia lleva seis airbags, control de ángulo muerto, aviso de mantenimiento de carril, lector de señales de tráfico, sistema de frenada de emergencia con reconocimiento de peatones y ciclistas y aviso de tráfico cruzado trasero. Apenas hay opciones porque los diferentes acabados van incluyendo elementos adicionales y aparte de la pintura metalizada (480 euros) están la pintura bitono (400 euros) en los dos acabados superiores, y el ProPilot Park (500 euros), disponible solo en el Tekna.