Ford-edge-nieve-01
Conducimos el Ford Edge 2019: Cuando el lujo no depende de una marca
Podium portada
Balance de la era híbrida en F1: 5 años, 100 carreras, y poca variedad
Audi etron gt concept video
E-Tron GT Concept: Todo sobre el próximo rival del Tesla Model S en vídeo
Carlos-sainz-test
Sainz asume la responsabilidad en McLaren para 2019
Kia-e-niro-dinamica-03
Probamos el Kia e-Niro: Seguramente, el eléctrico que esperabas

Opel Crossland X VS. Citroën C3 Aircross 1.2 Puretech: Invitados a la fiesta

Citroën y Opel también quieren estar en el segmento de moda, el de los SUV compactos, y ambos fabricantes han llegado de la mano a esta fiesta.

C3-Aircross-Crossland-X

Se despidieron con un “hasta luego” cuando salieron de la factoría zaragozana de Figueruelas y se encuentran con un “hola, ¿qué tal, cómo estás?”. Por si no lo sabías, los nuevos C3 Aircross y Crossland X comparten el chasis o los motores, además de instalaciones y suministradores, una vez que Opel se ha integrado dentro del gigante francés PSA. Afortunadamente, cada empresa ha mantenido su estilo, una estrategia acertada en los tiempos de alianzas que corren. En juego está el título de rey de los SUV urbanos por el que también compiten Renault Captur, Nissan Juke, Seat Arona, Hyundai Kona, Kia Stonic…

Cada uno a lo suyo
De esta forma, el Citroën tiene un enfoque más familiar que el Opel. Deja a un lado los materiales más exclusivos, que sí están presentes en el Crossland X como los acolchados en el salpicadero, y apuesta por la tecnología –carga inalámbrica para el teléfono, avisador de ángulo muerto, navegador, Head Up Display…– y la funcionalidad, la misma que le da la banqueta trasera corredera, que permite ganar o restar volumen al maletero para dárselo o quitárselo a las plazas traseras. Una lástima que ni si quiera como opción cuente con unos faros de xenón que mejoren la visibilidad por la noche, que sí ofrece el Opel en un paquete denominado Techno por poco más de 1.000 euros.

Pero el Crossland X tiene las carencias modulares del Citroën, si bien esto no te debe llevar a engaño porque el alemán posee guanteras muy prácticas y las puertas logran una apertura que casi llega a los 90º, tanto delante como detrás.

No necesitas más
En marcha, las diferencias de comportamiento entre ambos son mínimas. Se manejan con mucha soltura por ciudad apoyados en sus contenidas dimensiones y en sus direcciones eléctricas de tres vueltas entre topes. Las suspensiones priman el confort –no son regulables en altura– y sólo apreciamos que el paso por curva del Opel es más rápido por dos motivos: la carrocería del Citroën balancea más en apoyo y los asientos apenas tienen agarre lateral, lo que obliga a los pasajeros a recolocarse de forma constante.

Ahora bien, en pistas, el C3 Aircross aventaja a su pariente gracias al Grip Control, el programa que permite variar los controles electrónicos en función del terreno por el que se circula. Este dispositivo se asocia de serie con el control de descenso de pendientes y los neumáticos mixtos, un conjunto de ‘armas’ de las que carece el Opel y que sirven para marcar distancias en campo.

Para el final hemos dejado el conjunto motor-cambio por ser idéntico en uno y en otro. El propulsor gasolina turbo Puretech de 130 caballos tiene una sorprendente pegada por debajo de 2.000 vueltas, así que no hace falta bajar una marcha para acelerar con garantías –según nuestras mediciones, tarda cerca de 13 segundos en pasar de 80 a 120 en sexta, un valor realmente bueno para estos niveles de potencia–. Apenas se aprecian las vibraciones para ser un tres cilindros y, a poco que se cuide el gas, C3 Aircross y Crossland X registrarán medias de 5,0 ó 5,5 litros a los 100, valores muy satisfactorios en estos todocaminos que son tendencia.