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Opel Mokka X 1.6 CDTI VS. Suzuki S-Cross 1.6 DDiS: Territorios acotados

Muy solventes en ciudad y a la hora de viajar en familia, el nuevo Opel Mokka X impone su ley en carretera, mientras que el rediseñado Suzuki S-Cross hace valer su superioridad 'campera' sin renunciar al asfalto, especialmente en esta versión 4x4.

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Opel Mokka y Suzuki S-Cross miden sus fuerzas en esta comparativa con versiones que no son las más compradas por el público general. Éste valora la apariencia y la funcionalidad que aportan las carrocerías tipo SUV, pero no está dispuesto a pagar el sobreprecio que supone contar con la tracción integral y con un nivel de acabado tope dentro de la gama del modelo, que dispone de detalles tan agradables como la tapicería de piel o el techo panorámico.

Opel ha encontrado un verdadero filón comercial en el Mokka, tanto es así que este 'X' evoluciona a nivel de acabados y un diseño interior por encima de su antecesor –de 2012– y también de lo que nos tiene acostumbrados el fabricante germano, todo ello sin variar las cotas externas aunque sí modifica su aspecto en profuncidad haciéndolo ahora mucho más atractivo. Adicionalmente es el primer modelo de la firma que recibe el apellido X, y que a partir de ahora emplearán todos los SUV de Opel. El Suzuki, por su parte, ha pasado de no contar en las quinielas de compra del 'respetable' a hacerse con un terreno muy bien definido entre aquéllos que quieren un coche de carretera pero con unas capacidades off road por encima de la media respecto a los todocaminos convencionales, eso sin olvidar una apariencia completamente personalizable y muy desenfadada y divertida. Cada una en su terreno, ambas marcas parecen haber dado con la tecla adecuada, pues la presencia de los dos coches en las calles es cada vez más habitual.

De acuerdo con su ADN más 'campero' basta entrar al S-Cross para descubrir una posición al volante más elevada y erguida que la del Mokka, a la vez que también ofrece un acceso más amplio a todas sus plazas, lo que nos ha convencido a la hora de sentar niños en sillitas o similares. La evolución del salpidadero en particular y del habitáculo en general del Opel es más que destacable, con un nivel de acabados y unos ajustes por encima de lo que solemos apreciar en los modelos de la firma germana; una muy buena noticia que ojalá tenga continuidad en futuros lanzamientos.

En el Suzuki nos gusta mucho la sencillez y la funcionalidad del interior, no exento de un elevado atractivo estético, aunque echamos de menos que la pantalla táctil sea algo más precisa en su manejo, mientras que el Opel dispone de serie de una de siete pulgadas que opcionalmente puede ser de ocho. Precisamente en éste la mayor parte de las funciones que controlamos desde el TFT están duplicadas con botón físico, algo que no ocurre en el nipón. 

En materia de espacio el Suzuki cobra una ligera ventaja tanto en las plazas traseras como en el maletero, y eso que las medidas exteriores son similares. La cota de rodillas de las plazas posteriores del Opel es peor, mientras que la apertura de puertas también resulta algo justa para un acceso confortable. Si hablamos de cargar equipaje, el Opel se conforma con 355 litros de maletero, 75 menos que su rival nipón.

Basta ponerse en movimiento para descubrir que el comportamiento de uno y otro responde a una filosofía diferente. El Mokka es un 90% de asfalto, con un sistema de tracción integral y una carrocería ligeramente elevada que nos permite circular con pistas en buen estado con cierta tranquilidad, mientras que el S-Cross tiene un enfoque 70% de asfalto 30% off road; de hecho disponemos incluso de una ruleta central para el control de la tracción integral que nos permite optar por un modo nieve, otro deportivo, un tercero automático que reparte el par en función de las condiciones puntuales de adherencia y una opción de bloqueo de diferencial central que hace que ambos ejes empujen al 50%. 

Donde el Mokka sí impone su ley es en la carretera; sobre este terreno ofrece un comportamiento mucho más preciso en toda circunstancia, apoyado además por la citada tracción 4x4 que asegura la motricidad incluso cuando el agua o la nieve hacen presencia sobre el negro asfalto. Sólo criticar una cierta 'sequedad' en sus respuestas a causa de las inmensas llantas de 18 pulgadas de nuestra unidad de pruebas, algo que puede 'chocar' con el enfoque eminentemente familiar del modelo.  


Muy cómodo en autopista, en zonas viradas descubrimos que la carrocería del Suzuki tiende a inclinar y rebotar con facilidad, lógico por su amortiguación con mayor recorrido. En materia de motores, el S-Cross neutraliza en parte la ventaja del Opel, que tiene 10 caballos más, gracias a un peso 100 kilos inferior. Además, la entrega de potencia es más uniforme, pues en bajas el motor del Mokka no es especialmente brillante. Una decisión no demasiado sencilla si además tenemos en cuenta que en materia de precios, al aplicar los descuentos ofertados por ambas marcas, descubrimos un coste final que en los dos ronda los 25.000 euros.