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Probamos el Porsche Cayenne ‘Dakar’: Diversión a raudales

Las apariencias engañan y lo que parece ser un producto aburrido y sin sentido se puede convertir en una de las máquinas más divertidas fuera de la carretera. El mejor ejemplo lo tenemos con este Cayenne, diseñado para dar lo mejor de sí en los terrenos más complicados y alejados del asfalto. Conozcámosle un poco más de cerca.

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El Cayenne de primera generación es posiblemente el peor Porsche de la historia, y eso que hay varios candidatos para ese puesto, como los 924 y 914, no eran precisamente rápidos, y el Panamera original, el cual se asemeja a la cola de una ballena. Sin embargo, para muchos fanáticos de la marca, el Cayenne original marcó un punto de inflexión en Stuttgart y es que se pasó de ser una compañía donde el rendimiento y la herencia eran lo máximo, a otra que construía SUV y beneficios. Además, parece un 996 cruzado con un tobillo hinchado.

Pero espera. Escucha con atención. ¿Es ese el sonido de un motor V8 twin-turbo de 4.5 litros con un escape sin restricciones, que se dirige hacia nosotros como una Valquiria borracha que ha consumido varios litros de cerveza alemana? ¡Neumáticos especiales! ¡Luces de alta intensidad! ¡Placas protectoras! ¡Decoración Rothmans! Oh, Cayenne, todo está perdonado. Dejémonos de frivolidades y vayamos a por la grava.

"Realmente fue sorprendente y humillante que personas como Jeff Zwart me dijeran, 'su coche es el tema de conversación de la Monterey Car Week’. Nos volvimos un poco virales”, dice Peter Oszczygiel, dueño del Cayenne.

¿Por qué este coche tiene tan buen aspecto? Hace un par de años, Porsche utilizó la decoración de varios de los ejemplares utilizados por Zwart en sus victorias en el Pikes Peak y así adornar más de media docena de modelos Macan, buscando apoyarse en el pedigrí de competición mientras lanzaba la nueva versión GTS. Realmente no funcionó, pues los SUVs parecían ese tipo de fans que llevan las camisetas de sus jugadores favoritos. En teoría, este Cayenne Turbo de 2004 debería ser la misma historia. 

Con su Cayenne, Peter escogió un héroe aún más grande para adorar. En 1986, Porsche ganó la carrera París-Dakar de manera dominante, quedando en primer y segundo lugar con unos 959 preparados especialmente (un tercer 959 en sexto lugar). La imagen de uno de esos deportivos con la decoración Rothmans serpenteando a través de las arenas rojas de África y más allá de las pirámides es una iconografía sagrada para un purista de Porsche.

Cuando Stuttgart intenta trazar una línea directa entre su pasado de carreras y su altamente rentable presente, lanzamos un suspiro desalentador. Cuando un tipo con una camisa de Steve McQueen sube a un Carrera 4S de color azul cielo y naranja equipado con un cambio PDK, tratamos de no apartar la mirada. Pero cuando alguien intenta rememorar a un modelo tan emblemático como el 959, partiendo de una masa de dos toneladas, tienes que alegrarte. Es como si tu madre coge una ametralladora M60 y se va a eliminar a ‘Los Mercenarios’.

Parte de la alegría de todo esto viene del propio Oszczygiel. Es un tipo obsesionado con Porsche. Él y su socio comercial Ryan Chung dirigen Flatsix Classics, un taller de restauración de Vancouver especializado en los modelos de Stuttgart refrigerados por aire. Es un lugar interesante: a pesar de la atención cuidadosa para obtener detalles correctos – como buscar los conectores adecuados con el sello estampado de fábrica para un 911 de la década de los 70 – también copatrocinaron el viaje de Akira Nakai a Vancouver para cortar y construir un par de sus salvajes y ensanchadas máquinas RWD. En definitiva, Flatsix abarca tanto al purista como al forajido.

Se conduce más suave de lo que cabría esperar en la carretera, y se comporta como una bestia fuera de ella.

"Compré mi primer Porsche cuando tenía 15 años", dice Peter, sacudiendo la cabeza, "y lamento decir que la fastidié. Tenía una pista, así que he estado intentando localizarlo... ¿Y si lo encontraba? Tendría que hacerlo correctamente.”

El Cayenne comenzó como una broma. Uno de los mecánicos de Flatsix lo encontró en un estado deteriorado pero útil, y se acercó a Oszczygiel. “¿Para qué quiero un Cayenne?”, Dijo. “Estaba pensando en construir un Land Rover con aspecto del Camel Trophy para conducirlo todos los días y también para tener algo con lo que poder remolcar. Pero él continuó: ‘¿Restauras Porsches y ni siquiera conduces uno a diario?’ Y fue entonces cuando la idea se me vino a la cabeza, completamente formada.”

Además, este Cayenne no es solo una envoltura visual. La placa frontal y el escape son piezas fabricadas a medida por Adam Trinder en las máquinas de AMT. Para hacer memoria, Adam es un tipo que introdujo el motor de una Kawasaki en la parte trasera de su Mini. Tiene experiencia en la construcción de coches de rally (su hermano Scott Trinder es un ex campeón del Rally West de Canadá) y diseñó las protecciones delanteras para que puedan soportar todo tipo de impactos. 

"Adam me preguntó: '¿Estás seguro de que quieres que remache estos guardabarros a la carrocería de tu Cayenne?’ Peter se ríe. "Dije, claro, no hay vuelta atrás".

Peter dice que cuando llegaron al evento, todas las cabezas se giraron para mirar.

El proyecto inicial se compone de unas llantas OZ con unos neumáticos BF Goodrich K02, una suspensión neumática que eleva la carrocería levemente, unos baquets Recaro para el conductor y algunos ajustes para conseguir 550 caballos de potencia. Los futuros planes incluyen una suspensión de largo recorrido para tener un mejor manejo en conducción off-road, una jaula antivuelco y cuatro asientos baquet.

Tal como está, este Cayenne safari se conduce más suave de lo que cabría esperar en la carretera, y se comporta como una bestia fuera de ella. Es completamente ridículo, resoplando a través del escape de tres pulgadas como un jabalí furioso y deslizándose salvajemente. Siempre hay tiempo para la hilaridad, esas risas alegres que son provocadas, ya sea por su comportamiento, o por la audacia de esta cosa cada vez que saltas.

Con Chung debutando al volante de un restaurado Porsche 911T de 1970 con estilo Trans-Am, en la reunión de Porsche Club of America Werks en Monterrey, el rally Cayenne fue el escenario ideal para emprender un viaje desde Vancouver. Peter dice que cuando llegaron al evento, todas las cabezas se giraron para mirar. Fue a la vez divertido y desconcertante.

Sí, Oszczygiel va a construir otro. Ya ha esbozado planes para un ejemplar con llantas Braid y una pintura monocromática homologada. Eso será para la versión de calle, mientras que este ejemplar pasará por el quirófano para ser aún mejor en la tierra, además de estar presente en la Porsche Rennsport Reunion de este año. 

Pero en realidad, esta máquina ya ha cumplido su misión. Está comprobado que, solo tal vez, un Cayenne puede ser realmente genial. Fue un suspiro de aire fresco para los fans de la marca, en un momento en que la gente más acérrima necesitaba sonreír. Y también muestra que la pasión por los coches no tiene que ser seria o formal, sino que todos nos enamoramos de los vehículos por la mera alegría que nos transmiten, alimentado al niño que llevamos dentro. Ahora, veamos si un juego de neumáticos K02 y algunas luces auxiliares pueden arreglar al Bentayga también.