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Prueba Audi SQ5 2018: Ligeros cambios grandes resultados

Probamos la nueva versión del SUV intermedio de la firma alemana.

Sin titulo

Desde hace un tiempo, Audi dejó de sorprendernos. La pregunta que planteamos es la siguiente: ¿Por qué cambiar algo que funciona? Cuando las ventas acompañan y tus productos responden, no necesitas cambiar de forma radical sino seguir mejorando lo existente.

Ascendiendo de categoría

Esta filosofía la podemos reflejar en el nuevo Audi SQ5, bastante similar al anterior si no fuera porque es mejor en todos los campos. Entre la lista de mejoras que encontramos en esta nueva versión, destaca un mejor consumo, una curva de par más amplia y nuevos avances tecnológicos. Este modelo utiliza la misma plataforma MLB EVO empleada en los últimos Audi A4 y A5, incluyendo pequeñas modificaciones a nivel de suspensión y un sistema de tracción a las cuatro ruedas diferente a la versión estándar del Q5.

En el apartado mecánico encontramos grandes cambios. Aunque la potencia máxima fijada en 354 caballos es la misma, el par motor en esta nueva versión aumenta hasta los 500 Nm, dando su máximo 3000 vueltas antes que el propulsor antiguo. La transmisión sigue siendo una caja automática de 8 velocidades, unida a un sistema de tracción a las cuatro ruedas.

El anterior bloque V6 sobrealimentado con un compresor, deja paso a un nuevo propulsor V6 de 3.0 litros, esta vez con turbocompresor.

Si lo comparamos con la versión estándar del Q5, la entrega de par es distinta en ambas versiones. Mientras que el modelo normal adopta un nuevo y eficiente sistema Quattro, que permite desconectar el eje trasero en algunas ocasiones, el SQ5 emplea una configuración más convencional repartiendo el par tanto en el eje delantero como en el trasero. La distribución por defecto es de un 40% delante y un 60% detrás, con la posibilidad de mandar hasta un 85% a las ruedas traseras. Además, existe la posibilidad de montar un diferencial deportivo con reparto vectorial del par, el cual permite enviar prácticamente todo la fuerza a una de las ruedas posteriores. Este diferencial forma parte del paquete deportivo opcional junto a unos nuevos muelles que permiten rebajar la altura del coche. Los amortiguadores adaptativos y las llantas de 20 pulgadas de diámetro (21” opcionales) vienen incluidos de serie.

Variedad en la conducción

El SQ5 que hemos probado, venía equipado con las opciones comentadas anteriormente incluyendo una nueva dirección de ratio variable, la cual transmite buenas sensaciones sin sacrificar el confort en marcha. La combinación de los muelles y los amortiguadores adaptativos otorga una gran combinación de dinamismo, repartido entre los cuatro modos de funcionamiento: Auto, Comfort, Dynamic e Individual. A decir verdad, nos gustaría que la dirección asistida eléctrica transmitiera más información, sin embargo está muy bien afinada para los distintos modos de conducción.

El diseño del volante –plano en la parte inferior – y con un grosor adecuado, hacen de la conducción, uno de los momentos más placenteros.

La entrega de potencia impresiona por su habilidad a la hora de cambiar su comportamiento. En el modo comfort, los cambios de marcha se suceden de forma imperceptible. Si cambiamos al modo dynamic, la caja automática de 8 velocidades despierta, realizando cambios de marcha de forma agresiva cada vez que tocas el freno en las curvas. Además, otorga una mayor sonoridad al sistema de escape, aumentando el tono ronco del V6.

El nuevo Audi SQ5 acelera de 0 a 100 kilómetros/hora en 5 segundos, lo que le sitúa próximo de los 4,9 segundos del BMW X4 M40i y de los 5,1 del Jaguar F PACE S.

Tacto y apariencia

Como es de esperar en un modelo Audi, el interior del SQ5 está perfectamente ensamblado y los materiales tienen una apariencia y un tacto de gran calidad. Una de las opciones extra que nos ha gustado mucho es el cockpit virtual, el cual nos transmite información muy útil y clara sin apenas desviar la vista de la carretera. Las molduras en fibra de carbono y los detalles en cuero de ante son costumbre en vehículos de este tipo.

Si tenemos que destacar algo negativo de este Audi SQ5, es su aspecto exterior. Rivales como el Jaguar F PACE, el Alfa Romeo Stelvio o el Porsche Macan, son mucho más llamativos y distintivos que este Audi (prácticamente idéntico al modelo anterior).

En definitiva, la firma alemana nunca ha pretendido equipararse al mismo grado de emoción que otros emblemáticos y extrovertidos fabricantes. Sin embargo, este Audi SQ5 cumple de forma impecable con su misión.

A favor: Motor, chasis, calidad del interior.
En contra: Diseño anticuado, coste elevado de los extras.