Prueba Tesla Model X 100D: Un halcón llamado a las filas de la insurrección

Es el primer SUV eléctrico y el único, al menos hasta la fecha, porque este Model X está repleto de detalles que te transportan a una nueva era, la de la movilidad sostenible, rápida y autónoma. ¡Insurrección!

“¿Quién mató al coche eléctrico?” Esta es la pregunta que nos formulábamos a principios de los años 2000 gracias a Chris Paine y su exitoso documental de idéntico título. Todavía hoy resulta imposible responderla y mucho menos aún citando algún nombre propio pero lo que a nadie se le escapa es que el asesinato se produjo y que hubo también quién resucitó al muerto. En un mundo movido en muchas ocasiones por intereses ocultos, Elon Musk se propuso rescatar al automóvil eléctrico y fundó Tesla en el año 2003. Ahora la compañía de Silicon Valley –California– es todo un fenómeno de masas, cotiza en bolsa por encima de compañías como Ford y en nuestro mercado ofrece ya vehículos como el protagonista de nuestra prueba a fondo y en vídeo, el Tesla Model X 100D.

Estamos ante el tercer Tesla a la venta en España tras un Roadster del que sólo llegaron contadas unidades a finales de la década pasada y tras un Model S que, por el contrario, comparte protagonismo con éste en la gama actual de la marca, la misma que puedes conocer en los concesionarios de Madrid y Barcelona inaugurados en 2017. Son sólo dos de momento, pero en nuestro caso no necesitamos acudir a ninguno de ellos para tomar contacto con el Model X  pues la marca nos citó en su pop-up store de Pozuelo de Alarcón. Sí, nada con Tesla es como lo presupones y en su nuevo concepto de tienda temporal –destinada a cerrar sus puertas tras poco más de cuatro meses de actividad– la gente se agolpa para conocer –y en muchos casos reservar–, una de estas máquinas ‘venidas del futuro’. Esperamos turno hasta que finalmente, nos presentan a nuestro compañero de viaje.

¿Qué debes de saber antes de coger un Tesla?

Cuando vas a ponerte a los mandos de un vehículo de pruebas especial, ya sea por novedoso o simplemente por caro, los responsables de las marcas acostumbran a brindarte un pequeño briefing para que tu contacto con él sea más amable, para que sepas sacarle mayor y sobre todo, para que no ‘la líes parda’, básicamente. En el caso del Model X se daban los dos requisitos de modo que nos pareció absolutamente normal recibir una charla previa, lo que no podíamos ni imaginar es que ésta se alargara ¡más de una hora! y todo pese a la rapidísima dicción de nuestra interlocutora.

Imponente a primera vista, este todocamino coupé supera los cinco metros de largo y roza los 1,70 de alto. Así las cosas, durante la explicación resultaba imposible no desviar la vista hacia sus llantas de 22 pulgadas, sus puertas de apertura tipo halcón o su habitáculo, tan amplio que podemos configurarlo con 5, 6 o 7 plazas, manteniendo un maletero de 357 litros en el peor de los casos al que hay que añadir otro delantero de 183. Pero sin duda lo que más respeto infunde son los numerosos gadgets tecnológicos que incluye y que poco a poco fueron acaparando la conversación. Para empezar, resulta imprescindible descargarte una app en tu smartphone para sacarle todo el partido al Tesla, un vehículo conectado a internet de forma permanente y gratuita porque, al menos hasta la fecha, la marca se hace cargo de los costes derivados de este servicio que te permite desde escuchar tu música favorita en Spotify hasta activar la calefacción del habitáculo, cerrar sus puertas o moverlo para sacarlo de una plaza de aparcamiento estrecha, todo ello a distancia, como si sucediera por arte de magia.

Tras aprender algunos de estos trucos insitu, la charla se traslada al habitáculo y enseguida pasa a girar en torno a un tablet de 17 pulgadas que sobresale en la parte central del salpicadero con sus 43 centímetros en diagonal. De hecho, no hay más que dos botones: el de los warning y el de la guantera, todo lo demás lo controlamos desde aquí o desde el volante y hasta los mayores defensores de los mandos clásicos se sentirán cómodos con esta configuración porque la citada pantalla no puede ser más rápida e intuitiva. El efecto es parecido al que pudieron causar los primeros Mac o iPhone, podías no haber cogido un ordenador o un smartphone en tu vida, que la adaptación a estos dispositivos resultaba de lo más sencilla.

Con las pilas cargadas

A nivel de estética y tecnología el Model X 100D había logrado fascinarnos en tiempo récord, sin embargo, desconocíamos todavía la mayoría de sus avances famosos, empezando por las baterías de tipo ión-litio que nos habían llevado a decantarnos por él y es que hablamos del SUV eléctrico con mayor autonomía del mundo, 565 kilómetros en ciclo NEDC que vienen a ser unos 450 kms reales. Así las cosas, ¿por qué no lanzarnos a realizar el primer viaje de larga distancia en coche eléctrico? Sólo nos faltaba fijar un destino y encontramos en Tordesillas el aliciente perfecto, uno de los primeros ‘superchargers’ que Tesla ha instalado en nuestro país y por qué no decirlo, uno de los mayores avances de nuestra época a nivel de movilidad. 

En 20 minutos, estos cargadores de alta velocidad son capaces de otorgar 250 kilómetros de autonomía a este coche y esa era más de la distancia que teníamos por delante y menos del tiempo que íbamos emplear en comernos un buen bocadillo de tortilla mientras asistíamos a semejante espectáculo. Esta era la teoría al menos pero, ¿serían estos sistemas de carga tan eficaces como nos habían contado?, ¿resistirían las baterías todo el trayecto tirando de este gigante de 2.534 kilos en carretera abierta? y sobre todo, ¿lograría este Tesla Model X cambiar nuestra perspectiva de los coches eléctricos después de todo? 

Con pocas certezas más allá de la ruta a seguir que podía observar casi al completo en el gigantesco navegador, partimos hacia esta localidad vallisoletana y las primeras sensaciones no podían ser más positivas. El silencio en marcha, la respuesta instantánea al acelerador o la suavidad de la dirección en su modo de funcionamiento son cualidades que se agradecen enseguida en ciudad. Otras llevan un poco más de tiempo descubrirlas, pero son tanto o más positivas. Me refiero a la cámara de visión trasera que podemos conectar incluso en marcha y que nos ayuda a realizar más maniobras que la de aparcamiento, pero también a un sensor de proximidad que nos devuelve una medición en centímetros o una suspensión con memoria. ¿Qué quiere decir esto? Pues que cuando decidimos elevar su altura para superar un badén o para acceder a un aparcamiento de tierra, el sistema detecta por gps el punto en el que hemos realizado esa petición al coche y éste automáticamente realiza esta operación la próxima vez que pasamos por el mismo lugar. Da igual que haya sido ese mismo día o cualquier otro. Y sí, no sólo es alucinante, también resulta de lo más funcional.

El Model X ofrece detalles insólitos y prácticos en ciudad como la camára de visión trasera disponible en marcha, el sensor de proximidad con mediciones precisas o la suspensión con memoria por GPS.

La ciudad se confirma como un entorno mucho más amable de lo que podríamos haber imaginado, pero sus calles no tardan en quedarse atrás y a medida que nos adentramos en la A6 los puntos de carga desaparecen de nuestro mapa virtual y la ansiedad no tarda en aparecer. Cada vez son más los centros comerciales, hoteles y restaurantes que incluyen puntos de recarga, pero éstos no ofrecen una velocidad superior a los 50 kilómetros de autonomía a la hora, al menos para este Model X que requiere bastante energía. En España, ya son más de 200, pero la gran mayoría quedan atrás cuando los alejamos de los núcleos urbanos. Además, incrementamos el ritmo hasta fijar los 120 km/h como velocidad crucero, el consumo sube y nuestra vista se fija en el indicador de batería del coche que no sólo te dice la autonomía real en kilómetros, también el porcentaje de batería con el que llegarás a tu destino y en nuestro caso, esta medición osciló en todo momento entre el 20 y 10%.

A nivel de confort, la ausencia de un propulsor térmico alguno permite que no lleguen prácticamente ruidos a un habitáculo que no va tan aislado y ni bien rematado como el de un Audi, Mercedes o BMW aunque quizá tampoco le haga falta. Los dos motores eléctricos, ubicado uno sobre el eje delantero y otro sobre el posterior, no suenan lo más mínimo ni siquiera cuando requerimos una gran aceleración. Basta con hundir el pedal del acelerador para que se te quiten las ganas de buscarle las cosquillas a este 100D, enseguida te encuentras de sopetón con los 660 Nm de par máximo y con los 423 caballos de potencia. La fuerza es colosal y se siente de manera especial al no haber ningún ruido asociado a la misma. Es una sensación extraña al principio, pero desde luego engancha. Además, no sólo resulta divertido, también es muy eficaz para adelantar con carga.

El Model X 100D es capaz de pasa de 0 a 100 km/h en sólo 4,9 segundos y su velocidad máxima está autolimitada a 250 km/h, como la de sus rivales de gasolina más potentes.

Cambio de asfalto, mismas sensaciones

La ruta nos permite combinar carreteras convencionales con la autovía y no dudamos en hacerlo algo que agradece la autonomía por un lado, y la diversión por el otro. En carreteras de curvas, la motricidad que brindan los dos citados bloques eléctricos no tarda en revelarse como otra gran virtud y en combinación con un centro de gravedad más bajo –las baterías se ubican en el piso del coche– y con una suspensión realmente firme, nos permiten completar tramos virados con una rapidez muy superior a la esperada. Sólo echamos de menos una dirección algo más comunicativa sobre todo en su modo deportivo pues aunque se vuelve más firme, no transmite la precisión deseada. En cualquier caso, parece más una consecuencia del carácter burgués de este SUV que un defecto.  

En cambio, con la citada suspensión sucede todo lo contrario, tiene un ajuste tan rígido que sorprende en su modo de utilización normal y desde luego, resulta algo seca en el más dinámico, especialmente para tratarse de una neumática como es el caso. Eso sí, en este tramo de carretera agradecimos su capacidad para sujetar la carrocería en los cambios de dirección más bruscos mucho más que su timidez a la hora de absorber algunos baches o irregularidades del terreno.

De vuelta a la autopista, decidimos que ha llegado el momento de relajarse después de tantas emociones y a la vez de descubrir a otro de los grandes elementos estrella de la marca, el Tesla Autopilot. ¿Cómo ponerlo en funcionamiento? Muy sencillo, acudimos a las piñas de la dirección que quedan al lado izquierdo y que quienes hayan conducido algún Mercedes conocerán sobradamente porque son las mismas, y tiramos hacia nosotros de la que queda en el medio. Con un toque, entra en funcionamiento en control de velocidad, con dos el famoso “piloto automático” al que pongo comillas no por casualidad. Sin duda, el marketing norteamericano ha hecho estragos porque estamos ante un asistente a la conducción, un buen asistente la verdad, pero en ningún caso un sistema de conducción autónoma. 

Es cierto que el Autopilot mantiene la velocidad, toma el control de la dirección y lo que es mejor todavía, expresa de forma gráfica lo que su red de cámaras y sensores está registrando en cada momento. Así las cosas, es incluso capaz de cambiarse de carril con sólo poner el intermitente; pero nos pide que mantengamos las manos al volante en todo momento y si no lo hacemos… simplemente se desactiva. Quizá esto sea lo más decepcionante pues no es capaz de detenerse por sí mismo ante una situación peligrosa como por ejemplo, la de un conductor dormido al volante, algo que puede hacer el último Mercedes Clase E Drive Pilot tal y como demostró en uno de nuestros vídeos. 

Máxima tensión

Entre unas pruebas y otras, nos damos cuenta de que estamos a tiro de piedra del destino fijado y apuntamos varias cosas: la primera es que el ordenador de abordo ha sido realmente preciso en sus mediciones, con 46 kilómetros de autonomía en el bolsillo y un gasto energético de 264 Wh/h llegamos a los supercargadores de Tordesillas, la segunda es que este pedacito del futuro se encuentra ubicado prácticamente en mitad de la nada. Ahora la pregunta es: ¿funcionarán? Más nos vale que sí...

Estacionamos el vehículo, solicitamos la carga desde el smartphone, comprobamos como se abre la trampilla del enchufe automáticamente y conectamos la manguera del ‘supercharger’. Enseguida una luz verde empieza a parpadear, el indicador de la velocidad de carga de la app se dispara y unos segundos después se empieza a escuchar un sonido similar al del Delorean de Regreso al futuro. No, no vamos a despegar, es electricidad en movimiento. La supecarga alcanza picos de entorno a los 500 kilómetros/hora estamos cargando a una velocidad diez veces superior a la de los puntos de recarga ubicados en los centros comerciales e instalados por la propia marca.

Así las cosas, los plazos se cumplen y en menos de una hora hemos cargado el Model X por completo y con los 450 kilómetros de autonomía de nuevo en el bolsillo, nada como celebrarlo destapando uno de sus ‘easter eggs’, esos trucos escondidos, que les gustan añadir a los informáticos y que en este caso le permiten bailar al son de su propia música, como os mostramos en Facebook.

¿Inversión, locura o apuesta segura?

De regreso a casa, reflexionamos sobre los puntos débiles de un vehículo tan fascinante como éste. En el aspecto práctico, nada que reprochar a excepción de las molestias propias de pasearnos en España con un coche que presume del parabrisas más grande del mercado. Al final, el quitasol no da abasto en los días soleados y la solución para impedir la incidencia del sol en verano es un tanto rudimentaria para un vehículo de su nivel, algo que Citroën solucionó bastante mejor y hace ya un tiempo. Por su parte, el maletero ofrece 357 litros y un doble fondo para cargadores y el quitasol plegable con el que solucionar el problema del parabrisas. Pero éstos son ampliables a los 958 litros abatiendo los asientos de la tercera fila y en cualquier caso, hay que añadir 187 litros de maletero delantero.

En cambio, el acceso a las plazas traseras no puede ser mejor, la altura es récord y los asientos de la fila central equipan un automatismo de lo más interesante. Eso sí, necesitamos espacio suficiente para abrir las puertas, de lo contrario estas detectan mediante sus sensores que no pueden hacerlo y se detienen antes de golpear contra cualquier objeto. Eso sí, para dejar alucinados a los pasajeros, nada como demostrarles lo fácil que es capaz de hacerse hueco el Model X y es que puedes moverlo a distancia. 

Su precio impone tanto como el propio Model X, 113.850 euros, pero es complicado ponerlo en valor no sólo porque a día de hoy no tiene competencia, también porque no hay otro coche que ofrezca servicios de internet a bordo completamente gratuitos, una red de recarga –ya sea rápida o lenta– también de libre acceso o un coste por kilómetro realmente ridículo. Si tenemos en cuenta que una recarga completa de la batería ofrece 450 kilómetros a un coste que a día de hoy oscila entre los 2,5 y los 3 euros, si comparas el importe con el de un gasolina o un diésel, puedes considerarlo un negocio redondo. En definitiva, no sólo es interesante, también interesa sobre todo si apostamos porque cada vez haya más puntos de recarga en nuestro país. Y sí, nos damos por llamados a las filas de la insurrección, el coche eléctrico también fue el último de la fila hace mucho tiempo, y 'El último de la fila' terminó siendo el número 1.