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Prueba Yamaha YXZ 1000R: Lucha en el barro

¿Cambiar el asfalto del circuito y nuestros habituales tramos de montaña para probar un 'side by side' deportivo en el desierto de los Monegros? El plan sonaba tan disparatado, tan surrealista, tan divertido que no lo podíamos rechazar. Si tú también quieres saber qué se siente en este pequeño todoterreno de unos 700 kilos y 130 caballos no te pierdas lo que viene a continuación.

En curvas cerradas la suspensión tiende a inclinar bastante pero el bastidor no pierde la trayectoria.

Nuestro protagonista de hoy se llama Yamaha YXZ 1000R y no sólo tiene nombre de moto deportiva, también esconde numerosos elementos mecánicos importados de éstas aunque en realidad se trata de un ATV o 'side by side', como quieras llamarlo. Bajo estas denominaciones se engloban vehículos 4x4 ligeros y manejables enfocados tanto al trabajo como a un uso recreativo, pero Yamaha se ha propuesto reventar este mercado con una apuesta descaradamente deportiva, un vehículo que compite con los Maverick o Razor de BRP y Polaris con argumentos tan contundentes como un motor poderoso atmosférico de 998 cc, un sistema de tracción total conectable y sobre todo, un cambio secuencial pilotado de rápido accionamiento.

Al primer vistazo el diseño también juega a su favor. Se distingue por sus dobles faros delanteros y su piloto central trasero, ambos de led, pero también por el aspecto agresivo de una carrocería de material plástico con amplios y afilados guardabarros y con un techo situado sobre las barras anti-vuelco que es de serie. Se ve tan apetecible que no tardamos en acceder al interior aunque abriendo la puerta desde dentro algo que era bastante lógico teniendo en cuenta la ausencia de ventanillas pero a lo que no estábamos acostumbrados, claro.

Dentro nos encontramos con unos acabados mejores de lo esperado. El cuadro de mandos digital nos sirve toda la información necesaria y el cuentavueltas de al lado es calcado al de una 'R' con un pilotito que nos advierte en rojo cuando llegamos al límite de revoluciones. Además, hay un hueco portaobjetos en el centro del salpicadero y una guantera con tapa y buena capacidad a la derecha –además de un tercero en la zona posterior–. Incluso el volante es regulable en altura y el asiento del conductor en longitud. Pero sin duda lo que más llama nuestra atención es la palanca del cambio secuencial, queda muy cerca y es que la vamos a necesitar.

EL DESIERTO, UN LUGAR... PERFECTO

Sin más preámbulos nos acoplamos en este puesto de conducción y un indicador nos recuerda que es necesario ponerse el casco para conducir, momento que aprovecharnos para bajarnos la visera y pasar a la acción. Giramos la diminuta llave y el bloque tricilíndrico de 12 válvulas y 998 cc se despierta con un ronroneo fino pero excitante. Ya solo queda darle un toque hacia delante a la palanca de cambios, acelerar y soltar el embrague con rapidez. El YZX 1000R sale literalmente disparado demostrando una capacidad de tracción formidable y eso que lo llevamos en dos ruedas motrices. Tirando de la palanca hacia nosotros vamos metiendo segunda, tercera y cuarta, superando los 100 km/h con rapidez.

Un selector ubicado en la consola central nos permite elegir entre propulsión, tracción total y 4x4 con bloque de diferencial, aunque lo cierto es que con 'todo atrás' los casi 130 caballos que entrega el motor se dejan sentir con mayor contundencia y la conducción se vuelve todavía más divertida en los caminos que transitamos, pistas de tierra de firme duro que combinan zonas en buen estado con otras más rotas. No importa, el 'side by side' de Yamaha se traga todo gracias a un bastidor específicamente diseñado para este estilo de conducción al límite. En este sentido son fundamentales las suspensiones independientes de doble trapecio de ambos ejes, reforzadas con barras antitorsión así como los amortiguadores de larguísimo recorridos, que nos permiten también salvar los saltos del camino sin la menor dificultad.

La tracción 4x4 y el bloque del diferencial quedan reservados para acceder a los rincones más complejos, en pista de tierra el YXZ 1000R se disfruta más como propulsión trasera.

Gracias a estos últimos, el YXZ puede vadear ríos de hasta 39 centímetros, pero también tienen otra contrapartida y es que en los cambios de pesos tienen a balancear la carrocería bastante por lo que hay que entender perfectamente cuales son los momentos indicados para frenar, girar y sobre todo acelerar sino queremos vernos a dos ruedas o en el peor de los casos, volcando. Seguro que no es lo más habitual, pues resulta eficaz en curva y se le coge el truco con mayor facilidad de lo que pueda parecer, pero cuando ruedas cerca de los 120 km/h por caminos de tierra, con el casco y las protecciones, anclado al asiento y concentrado en girar, acelerar y manejar el delicioso cambio secuencial de este coche, corres el riesgo de transportarte por unos instantes a una especial del Dakar o como mínimo de la Baja Aragón, una sensación tan fascinante como ilusoria.

En cualquier caso, se viven sin duda momentos realmente excitantes y divertidos, que cuesta creer cuando te bajas de un vehículo de sólo 3,12 metros de largo, 1,63 de ancho y 1,83 de alto, con una batalla de 2,3 metros y un ancho de vías que no llega a 1,40 metros en ambos ejes. Hay que reconocerlo, es uno de los juguetes más divertidos a los que nos hemos subido este año aunque debéis saber que no es precisamente barato. Su precio para nuestro mercado arranca en los 23.150 euros impuestos y kit de homologación aparte. Te dejamos con su vídeo promocional para que puedas verlo en acción.