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Rivales: Abarth Punto EVO,  Mini Cooper S y VW Polo GTI

Tienen motores turbo de inyección directa, distribución variable y un equipamiento que permite disfrutar al volante con total seguridad. Son las versiones GTI de modelos tan populares y funcionales como el Fiat Punto Evo, Mini y Volkswagen Polo.

Los tres cuentan con motores de baja cilindrada y turbocompresor.

Con cifras de potencia que superan holgadamente los 150 caballos y unas medidas contenidas, los utilitarios GTI se han convertido en auténticos deportivos que proporcionan multitud de sensaciones gracias a un comportamiento muy vivaz. Abarth Punto Evo, Mini Cooper S y Volkswagen Polo GTI son tres opciones muy interesantes y representativas de este segmento. Ninguno de ellos supera los cuatro metros de largo y la capacidad de sus maleteros es bastante limitada, por lo que aspectos como la habitabilidad pasan obligatoriamente a un segundo plano.

 

FICHAS TÉCNICAS

Abarth Grande Punto (ver precios y datos)>

Mini Cooper S (ver precios y datos)>

Volkswagen Polo GTI (ver precios y datos)>

 

El Abarth Punto Evo es el más amplio. Su plataforma procede del Fiat Punto Evo, aunque ésta ha sido rediseñada para potenciar la faceta deportiva. A ello se unen nuevos componentes y acabados que hacen del Abarth un coche inédito y diferente. La exclusividad es uno de sus puntos fuertes al ser un modelo poco visto si lo comparamos con el Cooper S o con el Polo GTI. Efectivamente, el Abarth ofrece ese plus que aportan accesorios de marcas como  Brembo, Sabelt o Garret unido a una línea más deportiva que el resto de sus rivales. El motor también está convenientemente potenciado y ofrece un sistema de distribución variable Multiair que literamente transforma su carácter.

La utilización del 'manettino' en el Abarth casa con un diferencial electrónico TTC

El Mini y el Polo son algo más sobrios desde el punto de vista estético que no funcional como veremos a continuación. Ofrecen cifras de potencia más elevadas, aunque para paliar esta diferencia en Abarth tienen previsto ofrecer un kit denominado Esseesse que, entre otras cosas, aumentará la cifra de potencia de los 163 caballos actuales hasta los 180. Lógicamente las diferencias  –el Mini tiene 21 caballos más y el Polo 17– se notan, aunque el Abarth no se queda precisamente ‘corto’.

En lo que sí coinciden los tres motores es en la sobrealimentación y su baja cilidrada–en torno a 1.4 litros–. El Abarth aporta, además, un ‘manettino’ que actúa sobre la asistencia de la dirección, sensibilidad del pedal de acelerador y forma de entrega de la potencia del mismo. Tiene dos modos de funcionamiento, Normal y Sport, y la verdad es que la diferencia entre uno y otro es bastante apreciable. En el modo Sport, a su vez, se activa el TCC, un diferencial que evita los tirones de la dirección en curvas cerradas cuando se producen pérdidas de tracción por parte de la rueda interior y con ello se evita el subviraje.

El Cooper S también ofrece un botón Sport que actúa igualmente sobre la dirección y respuesta del motor. La diferencia entre usarlo o no, no es muy apreciable como ocurre en el Abarth. Por lo demás el propulsor del Cooper S también equipa turbo y sistema de distribución Valvetronic. Por último, el Polo GTI monta un motor 1.4 TSI igualmente sobrealimentado. En la variante GTI sólo puede ir asociado al cambio DSG de siete velocidades. El bloque no tiene un ‘doble carácter’ como el de sus rivales, aunque el cambio ofrece una función Sport que aprovecha al máximo el poder prestacional, al producirse los cambios a un régimen más alto y retrasar las reducciones. Este carácter extremadamente deportivo provoca algunas brusquedades en las bajadas de marcha si practicamos una conducción agresiva.


SENSACIONES ASEGURADAS
Una vez conocidos los propulsores llega el momento de sentarse al volante. El más radical en este sentido es el Abarth y sus asientos Sabelt–opcionales–. Son lo más racing a lo que podemos aspirar en un coche de calle, con sus defectos y sus virtudes. Sujetan a la perfección, aunque en viajes largos llegan a cansar por su extrema rigidez, sobre todo en la zona lumbar. Son una opción recomendable si vamos a utilizar el coche para una conducción muy deportiva. Por lo demás la posición es correcta, si bien el volante resulta grande para un coche de estas características.

La suspensión del Polo GTI está rebajada 15 milímetros con respecto al resto de la gama

En el Mini vamos sentados más bajos y en un habitáculo sensiblemente más pequeño. Los asientos sujetan bien siempre que tengamos una talla estándar y son más cómodos que los Sabelt. Un volante pequeño con el cuentarrevoluciones centrado completan este apartado.

Por último, el Polo GTI es el que ofrece una posición de conducción más equilibrada, con unos asientos cómodos con muy buena sujeción lateral gracias a sus salientes. Son menos radicales que los de sus rivales, algo que se agradece en viajes largos. En el interior se echa en falta algún detalle más deportivo, ya que la sobriedad es la nota dominante.



 

TODO UN CARÁCTER
Una vez sentados probamos el Abarth. Nada más arrancar se aprecia el carácter agradable del motor con una entrega de potencia muy llena desde bajas revoluciones. Si optamos por el modo Sport, la respuesta es bastante más contundente, brusca e inmediata. La dirección es precisa y con una asistencia equilibrada que permite ‘sentir’ la carretera. La suspensión es dura y los frenos contundentes, los mejores de la comparativa, con tacto, mordiente y aguante.

Las zagas de estos tres pequeños quedan rematadas con escapes de salidas dobles

El motor del Cooper S tiene un comportamiento parecido al Abarth. Aunque lógicamente se muestra más lleno, se trata de un propulsor muy elástico. La suspensión es más dura que en sus rivales y la dirección más directa, si bien apenas hay diferencia entre pulsar o no el botón Sport.

En cuanto al Polo, es el más sensible al pedal del acelerador. Su respuesta es inmediata y un tanto brusca. Hay mucha potencia y la estirada a partir de 5.000 revoluciones es sensacional. A medida que aumentamos el ritmo notamos más diferencias. La mecánica del Abarth empuja de forma progresiva y permite disfrutar mucho en carreteras de montaña, aunque el cambio no es tan rápido sobre todo por un recorrido de palanca largo. En el modo Sport contamos con un diferencial TCC que minimiza las pérdidas de tracción en curvas lentas.

El Mini es un duro oponente, con un comportamiento en curvas lentas más efectivo que su rival italiano principalmente en cuanto a las sensaciones que transmite, de total confianza y seguridad. El cambio penaliza un poco en reducciones porque es necesario guiar bien la palanca para no errar en la marcha seleccionada. Los frenos cumplen bien su cometido, aunque se debe pisar el pedal con decisión para lograr frenadas lo bastante contundentes.



 

DIVERSIÓN AL VOLANTE
El Polo GTI se comporta con más carácter. Su explosivo motor y rápido cambio ponen a prueba el bastidor con un comportamiento nervioso que exige buenas manos si de verdad queremos ir rápido. Para aprovechar todo el potencial hay que tener tacto con el acelerador para evitar las continuas pérdidas de tracción que llegan a producirse. En el modo Sport el cambio aporta mucho ‘genio’, aunque en reducciones se producen algunas brusquedades que restan algo de efectividad.

Por último cabe preguntarse si ‘valen lo que cuestan’. En este apartado el Abarth punto Evo es un claro ganador con una diferencia de precio abismal con respecto al Mini Cooper S y, en menor medida, con el Volkswagen Polo GTI. El equipamiento es correcto en los tres, aunque el precio de algunas opciones es abastante alto, campo en el que destaca sobremanera el Mini.