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Prueba Skoda Karoq 1.5 TSI DSG: Un SUV plagado de argumentos

El SUV de menor tamaño del fabricante checo se presenta como una gran alternativa a sus rivales más directos y lo hace aportando un gran confort en marcha, una habitabilidad notable, diseño atractivo y una gama mecánica variada. Hemos elegido la versión más potente de gasolina con cambio automático y tracción 4x2 para analizarlo a fondo.

Skoda-karoq-dinamica-01

Se dice que Skoda utiliza una serie de denominaciones en sus vehículos estratégicamente pensadas y en ocasiones relacionadas entre sí y sin duda los integrantes de su familia SUV son el mejor ejemplo. El primero en llegar fue el Kodiaq, cuyo topónimo está inspirado en la isla de Kodiak (Alaska) pero cuando llegó su hermano menor, el sustituto del Yeti, sus creadores se esforzaron para escoger un nombre similar. Inspirados en el idioma tribal Alutiiq, unificaron las palabras “coche” (Kaa’rak) y la “flecha” (Ruq), por lo que surgió el nombre de Skoda Karoq. Sus dimensiones son compactas: 4,38 metros de largo por 1,84 de ancho y 1,60 de alto, lo sitúan en la misma categoría que otros modelos del Grupo Volkswagen como el Seat Ateca o el Volkswagen Tiguan. Su batalla es de 2,64 metros y la altura libre al suelo de 172 milímetros.

Al igual que su hermano mayor, la gama mecánica del modelo checo está compuesta por motorizaciones diésel y gasolina. Por un lado, encontramos 1.6 TDI de 115 caballos y el 2.0 TDI de 150 y 190 CV; por otro, el 1.0 TSI de idéntica potencia al menor de los diésel y el gran protagonista de nuestra prueba, el 1.5 TSI ACT de 150 caballos. Este propulsor puede asociarse a una caja de cambios manual de seis relaciones o a una automática DSG de siete, como así ha sido nuestro caso. La firma checa también pone a disposición de todos aquellos que busquen una conducción principalmente orientada a otros terrenos alejados de la carretera un sistema de tracción a las cuatro ruedas, eso sí, únicamente para las variantes 2.0 TDI.

El diseño del Karoq es muy parecido al del Kodiaq, con el que también comparte muchos elementos tecnológicos y asistentes a la conducción. Nuestro ejemplar contaba con el acabado Style y algún que otro extra en términos de seguridad como el Auto Light Assistant (sensor de lluvia, luces y espejo retrovisor interior antideslumbrante), control de crucero adaptativo, detector de ángulo muerto, asistente de mantenimiento de carril y reconocimiento de señales de tráfico. En este sentido debemos destacar el excelente funcionamiento del Lane Assist (mantenimiento de carril), el cual está pensado para mantener la trayectoria del coche en caso de que el conductor sufra algún tipo de despiste, alertándonos con varios pitidos en caso de no situar las manos en el volante y llegando incluso a detener el vehículo por sí mismo.

Una vez accedemos al interior –no es necesaria la llave gracias al sistema Keyless-Entry– nos encontramos con un habitáculo amplio, acabados bien rematados y materiales de notable calidad en la mayoría del conjunto salvo en los paneles laterales de las puertas. Los asientos deportivos opcionales nos ofrecen una postura de conducción cómoda y agradable con un nivel de sujeción correcto y una altura ideal, la cual se puede modificar en un rango amplio para aquellos a los que les guste ver bien el capó del coche. Al pulsar el botón de arranque notamos un ligero aullido,  especialmente en frío, procedente de la mecánica de cuatro cilindros y observamos una pantalla de bienvenida en el cuadro de instrumentos analógico –digital en opción– que nos ofrece una serie de perfiles (establecidos) antes de iniciar la marcha.

Pueden personalizarse hasta cuatro distintos y cada uno tiene unas preferencias que afectan a los modos de conducción (Eco, Normal, Sport e Individual), iluminación interior y exterior, climatizador, sistemas de infoentretenimiento y ajustes de los asientos.

Las plazas traseras son bastante cómodas y permiten que un adulto de 1,80 metros viaje cómodamente. Además, se pueden regular de forma longitudinal.

Los diferentes menús que aparecen en dicha pantalla se pueden manejar desde los botones situados en el lado derecho del volante, mientras que los del lado izquierdo están reservados para interactuar con el sistema de audio y la radio del coche, los cuales se apoyan en una gran pantalla táctil central de 9,2 pulgadas. El sistema de infoentretenimiento ‘Columbus’ (compatible con Apple Car Play, Android Auto y MirrorLink) tiene una interfaz bastante sencilla y el manejo del mismo es trivial, por lo que no debe suponer ninguna dificultad para el usuario.

Debajo de este se ubican los mandos del climatizador bizona, en el que destaca una opción denominada ‘Air Care’ destinada a filtrar minuciosamente el aire que entra en el habitáculo, y otros botones destinados a las funciones de aparcamiento semiautomático (12 sensores situados alrededor del vehículo), luces de emergencia, cierre y apertura de puerta y activación del airbarg del acompañante. En la parte inferior se ubica un compartimento para la carga inalámbrica del Smartphone, encontrando el resto de la botonera junto al cambio. Estos últimos nos permiten elegir entre los distintos modos de conducción, la función Auto Hold (detiene el vehículo sin necesidad de pisar el freno), freno de mano eléctrico y el control de tracción.

Algunos detalles que no pueden pasar desapercibidos son el maravilloso equipo de audio Canton con diez altavoces, un subwoofer en el maletero y una potencia total de 575 vatios, suficientes como para que te cueste subir el volumen más de la mitad. Otro de los protagonistas del habitáculo es un gran techo solar corredizo panorámico que proporciona una luminosidad excelente, sin olvidar los variados espacios portaobjetos que se reparte por el interior. Por último, tenemos que destacar su amplio maletero con un portón de apertura automática, gancho extraíble y una curiosa lámpara LED extraíble que viene acompañada de varios elementos de fijación de carga. Su capacidad es de 521 litros aunque se puede aumentar hasta unos sorprendentes 1.630, siempre y cuando retiremos los tres asientos traseros.

Una vez situados en la posición correcta de conducción colocamos nuestra mano en el ergonómico pomo del cambio de doble embrague para iniciar la marcha. Lo primero que llama la atención es la excelente maniobrabilidad que ofrece la transmisión desde parado, similar a la que tendríamos en un convertidor de par, dejando a un lado la falta de fluidez que en ocasiones presentan este tipo de cambios. Otra de los aspectos que nos impresionan es la energía con la que avanza en los primeros metros en Karoq y eso que el modo Sport aún no está seleccionado. De inmediato se percibe una gran comodidad y una ausencia de ruidos, siempre y cuando no hundamos el pedal del acelerador, acompañados por un tacto de la suspensión agradable.

El esquema que presenta el Karoq es de tipo McPherson en el eje delantero y de rueda tirada en el trasero, con una puesta a punto enfocada a una conducción relajada, de ciudad y con una clara orientación a los terrenos off-road. Hablamos de una suspensión algo blanda que nos permite adentrarnos perfectamente en terrenos alejados de la carretera y ofrecer un nivel de confort muy notable. Sin embargo, los más experimentados necesitarán del sistema de tracción a las cuatro ruedas para enfrentarse a zonas más complicadas ya que de lo contrario la perdida de tracción del eje delantero no se presenta como el mejor aliado para estas situaciones. No obstante, Skoda ofrece una suspensión adaptativa que mejora las aptitudes dinámicas del coche en carretera, nosotros no hemos tenido el gusto de probarla, pero eso no ha sido un impedimento para que el SUV checo se comporte de manera brillante tanto en ciudad como en vías secundarias. 

Pese a ello, se nota que el Karoq no ha sido concebido para ser el más rápido en este tipo de circunstancias ya que si la carretera muestra grandes irregularidades el coche tiende a rebotar ligeramente, siempre a velocidades altas cuando apreciamos también una natural tendencia al subviraje pronunciado. El equipo de frenos, por su parte, se comporta de forma excelente y junto a una sensibilidad del pedal acertada encontramos una frenada poderosa y con determinación, lo cual aporta mucha seguridad. Uno de los puntos a destacar del coche es una dirección de asistencia eléctrica bastante directa con un comportamiento notable, ofreciendo una dureza adecuada a la hora de realizar maniobras en parado y una respuesta acertada a la hora de trazar curvas, manejando perfectamente los neumáticos Bridgestone Turanza con medidas 215/50 R18 92W.

Los cerca de 1.400 kilos y una suspensión no muy firme hacen que el Karoq subvire de forma habitual en una conducción dinámica.

El responsable de dar vida al hermano pequeño del Kodiaq es un bloque relativamente nuevo que sustituye al anterior 1.4 TSI de idéntica potencia. En esta ocasión prescinde de un compresor volumétrico para el bajo/medio régimen y opta por un turbocompresor de geometría variable, una solución algo inusual en los motores de gasolina debido a la alta temperatura que se alcanza en el colector de escape de estos propulsores. Además, cuenta con la tecnología de desactivación de cilindros que le permite desconectar dos de ellos cuando la demanda de par es baja (siempre y cuando circulemos a menos de 130 km/h y entre 1.400 – 4.000 rpm) con el objetivo de reducir el consumo. Este último se ha situado durante nuestra prueba en torno a los 7,5 l/100km, bajando en una conducción por autovía hasta los 6,5 pero aumentado fácilmente por encima de los 10 litros a un ritmo algo más alegre. 

El 1.5 TSI ofrece 150 caballos entre 5.000 y 6.000 revoluciones, por lo que para extraer todo su potencial deberás alargarlo hasta la zona roja. En general su comportamiento es bueno aunque algo decepcionante pues la energía y contundencia que presenta en bajos no está presente a medida que aumenta el régimen, ofreciendo unos niveles de aceleración mejorables. Además, la subida de vueltas no es todo lo rápida y decidida que nos gustaría, sumado a un par máximo de 250 Nm que puede verse algo comprometido a la hora de realizar maniobras con celeridad, mientras el vehículo esté ocupado por cuatro adultos. Sin embargo, estos pequeños defectos encuentran el mejor aliado en un cambio DSG de siete velocidades, el cual nos permite cambiar marchas de forma manual haciendo uso de unas pequeñas levas situadas tras el volante, que responde perfectamente y trata de disimular las ligeras carencias del bloque de cuatro cilindros.

Si activamos el modo Eco nos encontraremos con una suavidad notoria y unos cambios de marcha que no dejan al propulsor ascender su giro por encima de las 2.500 revoluciones, engranando la quinta velocidad a unos 55 km/h, aproximadamente. En este modo también encontramos otras medidas pensadas para el ahorro de combustible como una conducción “a vela” que nos permite circular con la inercia de la marcha y sin tener en cuenta las retenciones propias de la transmisión. En el lado opuesto, aparece el modo Sport y la alegría necesaria para manejar con fluidez todo el potencial del motor. En este sentido, el cambio trata de apurar al máximo las revoluciones a la hora de llevar una conducción dinámica, mientras que en maniobras de adelantamiento reduce hasta tres marchas en cuestión de décimas de segundo para ofrecernos una respuesta idónea, sin olvidar la función automática del punta-tacón en reducciones.

El motor gasolina de cuatro cilindros 1.5 TSI empuja con cierta determinación pero no con tanta contundencia como esperábamos.

Cabe mencionar que cada uno de los modos de conducción del Karoq afecta sobre la dureza de la dirección, respuesta del acelerador y de la transmisión, velocidad de reacción del control de crucero adaptativo, climatizador y forma con la que se adaptan a la dirección de conducción los faros Full LED. 

En definitiva, el fabricante checo ha creado un producto muy equilibrado con una notable relación calidad/precio (nuestro ejemplar parte de los 28.910 euros, sin promociones) y una gran comodidad que se transmite tanto a las plazas delanteras como las traseras, permitiendo afrontar largos viajes por carretera de forma relajada y realizar al mismo tiempo alguna que otra excursión por el campo. Un vehículo muy recomendable que hará tu vida más fácil.

A favor:

Comodidad; Relación calidad/precio; Habitabilidad; Cambio DSG.

En contra:

Respuesta del 1.5 TSI en bajas; Motricidad; 4x4 disponible sólo en el diésel.