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Conducimos el Subaru Impreza 2018: ¡Qué bueno que volviste!

Ya está a la venta la quinta generación del compacto japonés, que mantiene el motor gasolina bóxer y la tracción integral simétrica de sus predecesores. Estrena el cambio automático Lineartronic mejorado y el sistema de seguridad EyeSight, ambos de serie.

SUBARU IMPREZA 2018

2013 fue el año en el que la exalcadesa Ana Botella soltó su “A relaxing cup of café con leche”, del fallecimiento de Paul Walker y del adiós del Subaru Impreza. Cinco años después de todo aquello –cómo pasa el tiempo, ¿verdad?–, seguimos hablando de frases ridículas de políticos, de muertes de actores… ¡y del mito japonés porque está de vuelta!

Aunque el Impreza se comercializa en Japón desde 2016, Subaru ha preferido dar protagonismo en España a los SUV. Aún así, la pequeña espera ha merecido la pena porque viene directo a competir con lo más granado del segmento de los compactos. Con la mira puesta en Volkswagen Golf y Honda Civic, entre otros, este Subaru está fabricado sobre la nueva plataforma global SGP de la marca, que servirá de base para los futuros modelos de la compañía (por ejemplo, el renovado XV ya la utiliza). Según Subaru, este chasis aumenta la rigidez torsional un 70% y la seguridad en caso de impacto, ya que se han reposicionado y modificado las zonas de absorción de energía cinética.

Eyesight tiene nueve funciones: aviso de colisión, permanencia en el carril, control de crucero adaptativo, frenada de emergencia…

El chasis, además, permite al Impreza ganar presencia porque es 45 milímetros más largo que su antecesor (4,46 metros), 35 milímetros más ancho (1,77) y 10 milímetros más bajo (1,48), mientras que la distancia entre ejes se ‘estira’ 25 milímetros –alcanza los 2,67 metros–. Unas dimensiones exteriores que afectan positivamente al habitáculo. Delante no hay ningún problema de espacio para conductor y copiloto; detrás, dos adultos viajan plácidamente, tanto por cota de altura como por centímetros para las piernas.

El maletero es otro de los puntos clave del coche, con 385 litros. Un portón no muy pesado deja hueco a un cofre cuya boca está a media altura (algo de agradecer para cargar objetos).

Afortunadamente, el Impreza nos convencen también en dinamismo, equipamiento, calidad y precio de venta.

La luz diurna de los faros recuerda a la forma de los pistones

El motor es un cuatro cilindros opuestos de 1.6 litros, movido por cadena y con Start&Stop. Es atmosférico, logra 114 caballos y 15,3 kilográmetros de par a 3.600 revoluciones, de ahí que las prestaciones no sean muy elevadas teniendo en cuenta los 1.400 kilos del conjunto: 180 kilómetros/hora y 12,4 segundos para hacer el 0 a 100. El bloque tampoco sobresale en términos de eficiencia pues, en condiciones normales, el gasto de combustible ronda los ocho litros a los 100, en parte ‘castigado’ por la transmisión automática y el 4x4 con los que se vende de serie (la cifra oficial es de 6,2 litros con llanta de 16 pulgadas y 6,4 con llanta de 17).

Una caja de variador continuo que incorpora mejoras varias para seguir siendo muy suave de utilizar a diario. Carece de modos de conducción y tampoco se puede manejar secuencialmente. A pesar de esto, ofrece un pequeño tirón cuando da el salto entre las marchas prefijadas (sólo apreciable en aceleraciones a fondo). Creemos que es un efecto buscado para conseguir mayor sensación de empuje.

En lo que respecta a la tracción integral permanente, supone un plus adicional de motricidad cuando las condiciones ambientales son adversas, pero no es una herramienta muy útil dada la contenida y progresiva potencia del propulsor.

El asistente que vela por mantenernos en el centro del carril es demasiado intrusivo y hace constantes correcciones en el volante. Afortunadamente se puede desconectar.

La calidad no sólo se palpa en los materiales utilizados en el habitáculo, sino en la de rodadura. El aplomo del vehículo es sobresaliente y quizá lo único que desentona es el sonido del bloque, no muy deportivo cuando sobrepasa las 3.000 vueltas. La amortiguación es firme, que no dura, y la dirección es una delicia por asistencia y radio de giro (5,3 metros). En el caso de los frenos, monta discos ventilados en las cuatro ruedas y, aunque la ruta no nos permitió comprobar su resistencia a fondo, sí comprobamos que tienen un buen poder de detención.

El Impreza se ha sometido a choques frontolaterales de hasta 90 kilómetros/hora sin que el habitáculo se deforme en exceso

El Subaru Impreza ya está a la venta desde 21.800 euros con el acabado Sport (20.400 euros si se aplica la promoción vigente) y a partir de 24.900 para la terminación Executive –23.200 con descuento–. Este último es muy atractivo para quien desee tener un equipamiento amplio, ya que incluye faros de led, retrovisores eléctricos, volante de cuero, climatizador bizona, dos puertos USB, pantalla táctil de ocho pulgadas, llantas de 17 pulgadas... En el caso de querer montar GLP, la adaptación mecánica cuesta 1.750 euros (se consigue así la etiqueta ECO de la DGT), mientras que la pintura metalizada supone 550 euros adicionales. La garantía, en cualquier caso, es de tres años.