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Toyota Auris 1.4 D-4D Active VS VW Golf 1.6 TDI Bluemotion: Coches para comprar

Rodar más de 1.000 kilómetros con un sólo depósito de combustible manteniendo el ritmo normal de la circulación es un logro tecnológico que aprovechan estas ahorrativas versiones turbodiésel.

Auris y Golf son dos de los compactos con mejor relación calidad/precio del mercado.

Ficha técnica del Toyota Auris D4-D Active ECO

Ficha técnica del Volkswagen Golf TDI BlueMotion

No están los tiempos para muchas alegrías y las variantes eficientes cobran cada vez mayor relevancia a la hora de decidirse dentro de una gama. En estos momentos que hay que mirar el presupuesto con lupa, llegan estos dos modelos destinados a facilitarnos la vida a la hora de velar por nuestros intereses a largo plazo. Compactos, versátiles y con una merecida y reputada calidad mecánica, tanto el Toyota Auris 1.4 D-4D como el Volkswagen Golf 1.6 TDI consiguen homologar consumos muy reducidos y un mantenimiento mínimo.

Y, para tranquilizar nuestras conciencias ecológicas, las técnicas de eficiencia respectivas aplicadas a su mecánica, BlueMotion en el alemán y Optimal Drive en el japonés con filtros de partículas incluidos, ofrecen un nivel de emisiones muy bajo, excepcional en el caso del Golf que, incluso, se permite bajar la barrera de los 100 gramos de CO2 por cada kilómetro recorrido.

Próximo futuro Aunque los coches híbridos y eléctricos pauten los próximos tiempos, sendos automóviles especiales del Auris y del Golf los que nos muestran el futuro más realista a corto plazo y nos hagan ser optimistas sobre los motores de combustión interna. Por lo pronto, al volante de nuestros protagonistas, nos sentimos como en casa y nos reencontramos con las sensaciones de conducción habituales. En el Auris apreciamos desde el principio un motor muy honesto, a pesar de su discreta cilindrada. Responde con fuerza, con aceleraciones suficientes y es elástico como para disfrutar de su conducción.

El 1.4 D4-D necesita ir revolucionado para mantener un ritmo alegre, exige manejar mucho el cambio, de tacto agradable y accionamiento rápido. 

En el Golf notamos enseguida su mayor cantidad de potencia y el bloque gira m‡s ‘redondo’ a lo largo de su curva de rendimiento. En comparación al del Toyota resulta más suave, parece casi un gasolina, y no manifiesta las leves trepidaciones del nipón a ciertos regímenes. El 1.6 TDI nada tiene que ver con las brusquedades anteriores TDI y es muy suave y progresivo. El indicador de cambio de marcha de la consola –el Auris también lo equipa– se enciende en cuarta aconsejándonos pasar a quinta a poco más de 1.400 revoluciones. Con unos desarrollos muy largos en las últimas marchas, mantenerse por debajo de las 1.500 revoluciones llega a desesperar por la falta de recuperación al acelerar. Y, en condiciones normales de tráfico, tendremos que reducir indefectiblemente para mantener el ritmo adecuado.

ULTRACONSERVADOR

Valga aquí decir que los asombrosos consumos homologados por ambos coches son en condiciones ideales y, con esta potencia, en situaciones reales de tráfico tendremos que añadir un poco más de gasóleo a estas cifras. Aunque, a la mínima ocasión, podremos aplicar una conducción ultraconservadora con el combustible, pudiendo en ambos casos ajustar el consumo medio por debajo de los cinco litros a los 100 kilómetros con gran facilidad situándose en la órbita de los coches más parcos del mercado.

En ciudad, el Golf se beneficia del Stop&Start, rebajando su consumo urbano un litro por debajo de la conseguida por el Auris, que carece de este sistema.

Más lejos todavía Aunque claramente enfocados a un uso intensivo por la ciudad, ambos coches no reniegan de afrontar la carretera de forma satisfactoria. El Auris ha mejorado la asistencia eléctrica de la dirección, haciéndola más directa, y ha suavizado la amortiguación, algo brusca en la edición anterior. Con ello, se deja conducir con docilidad y, en su planteamiento homogéneo, cumple bien en todo sin destacar especialmente en algún apartado en particular.

En el Golf, estamos ante uno de los chasis más rigurosos del segmento. Preparado para aguantar potencias mucho mayores que en esta versión, va sobrado en carretera, donde además aprovecha las deceleraciones para cargar la batería y ahorrar un poco más de combustible. Con el peso contenido en esta versión BlueMotion –aunque a costa de reducir elementos en su equipamiento de serie– el Golf es de comportamiento tan neutro que casi roza lo tedioso, ya que no se descoloca en casi ninguna circunstancia.