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Probamos los Toyota Land Cruiser y Hilux 2018: ¿Algo que se les resista?

Mejoras en los acabados interiores, rediseño exterior y más equipamiento, son las características con las que aterrizan los Land Cruiser y Hilux 2018, dos verdaderos todoterrenos con los que hemos salido al campo para comprobar que siguen en plena forma.

Toyota Land Cruiser 2018

Pocos coches en la historia presumen de tener un currículum tan completo como el Toyota Land Cruiser. Se trata de un modelo global para la marca japonesa, con 67 años a sus espaldas, más de nueve millones de unidades fabricadas si se suman todas sus generaciones y comercializado en 195 países. De ahí que cada retoque que se haga sea estudiado al milímetro, porque agradar ‘a todo el mundo’ ya se sabe que es algo muy difícil. Pero el Land Cruiser lo hace con el paso del tiempo y su imagen de TT es muy codiciada, tanto por particulares como por profesionales. Porque este Toyota es un todoterreno de verdad, nada de crossover o SUV.

De cara a 2018 estrena importantes novedades, que podemos agrupar en varias categorías. En la off road, sobresalen el diferencial trasero Torsen, el sistema de avance activo con modos de conducción y el monitor de visión bajo el vehículo (gracias a unas cámaras se ve lo que sucede bajo el piso del todoterreno). A nivel estético, llama la atención el frontal, cuyas ópticas han eliminado las ‘lágrimas’ para pasar a ser un faro sencillo, y la parrilla pasa a tener unas barras más gruesas. Destaca asimismo la hendidura en el capó, a la mitad, para facilitar la visión hacia delante tanto del conductor como del copiloto. De puertas para dentro también hay cambios que afectan al cuadro de mandos y la consola central, ambos rediseñados y con una lectura más fácil. Asimismo, el confort se incrementa con la llegada de asientos calefactados y ventilados y de materiales de mejor aspecto para el revestimiento de parte de los paneles de las puertas. Por último, el paquete Safety Sense está al completo (se trata de un pack formado por la detección de peatones, el avisador de cambio de carril, el control de las luces, el reconocimiento de señales y el control de crucero adaptativo).

El ángulo máximo de pendiente vertical es de 42 grados y de 44 grados si es lateral. La profundidad de vadeo es de 70 centímetros

La gama mecánica no sufre variaciones, como tampoco el chasis. Por eso se vende con un único propulsor, el 180D. Se trata de un motor turbodiésel de cuatro cilindros y 177 caballos, perfecto para mover las dos toneladas de media que pesa el Land Cruiser. Es cierto que el brío es justo (más percepción que realidad, porque no hemos podido realizar kilómetros por carretera), pero el elevado par a bajas revoluciones (42,8 kilográmetos entre 1.400 y 2.600 vueltas para el manual, 45,9 kilográmetros entre 1.600 y 2.400 vueltas para el automático) facilitan las pruebas off road que nos han preparado. No hay que olvidar que cuenta con tracción integral, bloqueos de diferencial, reductora y unas cualidades 4x4 sobresalientes, como un ángulo de ataque de 31 grados, uno ventral de 22 y uno de salida de 26.

La primera parte del recorrido trascurre por caminos embarrados. El piso está muy delicado y la lluvia es fina, así que conectamos la reductora (L4) y bloqueamos el diferencial trasero. En estas circunstancias y a pesar de tener neumáticos de calle, el Land Cruiser se mueve con increíble soltura.

A través del cuadro de mandos vemos el ángulo de giro de las ruedas, un instrumento muy útil en estas condiciones. La dirección suave nos permite un guiado muy precioso y sólo el ruido del motor rompe un poco la concentración, ya que es elevado incluso cuando está caliente. Lástima que las versiones a nuestra disposición sean las VXL y carecen de los últimos dispositivos tecnológicos con los que viene el Land Cruiser, como el ‘circuito’ de cámaras inferiores.

El Land Cruiser tiene dos carrocerías: tres y cinco puertas

La segunda parte de las pruebas consiste en hacer cruce de puentes, pasar por buggies y descensos de pendientes, entre otros. De nuevo conectamos la reductora y utilizamos el control de descenso de pendientes DAC para comprobar que el Land Cruiser toma los mandos con seguridad, recurriendo de forma constante a la tracción integral para asegurar el descenso de una rampa muy empinada. Como bien nos dicen desde la organización, la motricidad sería muy superior con unas ruedas con tacos, así que la velocidad durante toda la jornada es reducida.

Hay dos nuevos colores disponibles: azul medianoche y bronce maroc

El Land Cruiser se comercializa desde 40.600 euros con la terminación GX y cambio manual (siete airbag, diferencial delantero de desconexión automática, diferencial trasero bloqueable…), mientras que el VX, también de claro enfoque profesional, se vende a partir de 44.600 euros y 47.100 si se añade el cambio automático (cámara trasera, control de crucero, llantas de 17 pulgadas…). Por los niveles VXL (barras laterales y antivuelco, sensores de parking, llantas de 18 pulgadas, Toyota Safety Sense…) y Limited (asientos calefactados y ventilados, arranque sin llave, faros de led…) hay que desembolsar más dinero por ser los más lujosos, ya que los precios arrancan en 57.000 euros y 66.400 euros respectivamente, ambos con caja automática.

TURNO PARA EL TOYOTA HILUX 2018

Durante la jornada de pruebas tuvimos ocasión de ponernos a los mandos del también rediseñado Hilux en sendos circuitos todoterreno. Frente a Land Cruiser se nota que es un vehículo enfocado más para el trabajo, con mayores vibraciones que se transmiten al habitáculo y una presentación más parca en términos generales, sin materiales tan lujosos en el interior. Por eso mismo, sus precios son más asequibles: desde 28.195 euros si se matricula como vehículo comercial, o a partir de 30.468 euros si se hace como turismo.

En los dos casos la tracción es integral el motor es idéntico, un bloque turbodiésel 2.4 D-4D de 150 caballos, con cambio manual o automático. Existen versiones de cabina sencilla, cabina extra o cabina doble, esta última como la unidad de las imágenes.

Toyota tiene puesta muchas esperanzas en el Hilux, porque se espera que el segmento de los pick-up crezca cerca del 30% debido al cambio de normativa de la velocidad máxima de estos vehículos (pasa a 120 kilómetros/hora).