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Probamos el Toyota Yaris GRMN: Carreras urbanas

Sólo se van a fabricar 400 unidades de esta versión deportiva que hará frente a los Volkswagen Polo GTI y Peugeot 208 GTI, entre otros. Cuenta con un chasis específico, diferencial autoblocante tipo Torsen y un propulsor gasolina de 212 caballos desarrollado junto a Lotus. 

Toyota-Yaris-GRMN-2018

El Toyota Yaris GRMN es un coche que despierta curiosidad por todo lo que esconde y lo que representa. Porque, si uno piensa en un Yaris, a la mente le viene la imagen de un híbrido con el que se accede a los centros de las ciudades, incluso en días de restricción al tráfico por culpa de la contaminación del aire. Con el GRMN, no hay rastro de esa filosofía ecológica tan intrínseca a una marca que –algunos lo olvidan– también participa en el Mundial de Rallies.

¿Qué ha hecho Toyota para que borremos esa imagen tímida y civilizada del Yaris? Para empezar, el diseño. El equipo de desarrollo del Yaris GRMN trabajó junto al del World Rally Car para que ambos coches, el de calle y el de carreras, tuvieran una serie de elementos visuales en común. Así, los dos están construidos sobre la carrocería tres puertas y tienen detalles como el escape central, el difusor trasero y unos colores muy vivos. De hecho, la combinación de tonos parece ‘agrandar’ al utilitario engañando al sentido de la vista ya que este Yaris mide 3,94 metros de largo, 1,69 metros de ancho y 1,51 metros de alto, con una batalla de 2,51 metros, medidas prácticamente calcadas a las de su hermano ‘eco’. Aunque hay variaciones, como la distancia al suelo, que se ha reducido 2,4 centímetros debido al uso de unos amortiguadores Sachs Performance. Pero hay más.

 

Se ha trabajado dos años en la puesta a punto de este Yaris

A nivel técnico, el coche sufre una importante actualización, con una barra estabilizadora delantera de mayor grosor –26 milímetros–, refuerzos laterales y de bajos, recalibración de la dirección eléctrica o frenos de disco de mayor diámetro –275 milímetros delante y 278 milímetros detrás–. Aunque lo más importante de la preparación GRMN es el ‘corazón’, como bien insisten los responsables de Toyota. Se trata del motor 1.8 2ZR-FE del Celica, un prodigio técnico en cuanto a proceso de fabricación y adaptación, esto último debido al poco espacio disponible en el vano del Yaris.

Lotus ha intervenido en su puesta a punto y, entre las mejoras, están un compresor Magnuson Eaton que ayuda en bajas y una línea de escape muy ligera, capaz de expulsar los gases con un sonido muy, muy estimulante, por encima de lo que se percibe en un 208 GTi o en un Polo GTI; tal y como te mostramos en primicia en nuestro perfil de Facebook

Quizá esto es lo primero que más nos llama la atención cuando lo arrancamos, pero no es lo único; el habitáculo sorprende por el ambiente racing, con unos asientos tipo bacquet rematados en un material similar al Alcántara y con un excelente compromiso entre agarre y confort. Y eso que tenemos permanentemente la sensación de ir más altos que en cualquier otro turismo por culpa de las ventanillas laterales, colocadas más bajas que de costumbre.

GRMN es la abreviatura de Gazoo Racing Meister of Nürburgring

Frente a la competencia, que recurre a la electrónica para variar el comportamiento a través de los programas de conducción, el Yaris GRMN siempre está ‘on fire’. La caja de cambios tiene un tacto perfecto, tanto por recorridos como por relaciones, y su ubicación es ideal para conducción deportiva. La suspensión no compromete la comodidad y sólo nos molesta el escape con el paso de los kilómetros, cuyo ruido se deja sentir muy bien en el habitáculo, una delicia para los ‘quemados’. Las recuperaciones son sensacionales en carretera y no hace falta reducir una o dos relaciones para adelantar. Este temperamento se paga en forma de gasto de carburante, próximo a los 10 litros a los 100 en conducción deportiva.

En circuito, las unidades disponibles para pruebas tienen una respuesta dinámica muy superior debido a los neumáticos semislicks que montan y que, en principio, no se ofrecen como equipamiento opcional para los vehículos de calle. Con ellos, la dirección se muestra mucho más precisa; incluso la respuesta al gas es un poco más inmediata. Bastante equilibrado en términos generales –no hay que olvidarse que pesa 1.135 kilos, con una relación peso potencia de 5,35 kilos por caballo–, el GRMN puede moverse de atrás si quitas todo el gas en pleno apoyo. Es divertido, pero pierdes tiempo. Con el control de tracción desconectado, el de estabilidad interviene de forma tan puntual que ni siquiera molesta, si bien el que se deja sentir de verdad es el autoblocante tipo Torsen, artífice de conseguir una excelente motricidad en las curvas.

El motor estrena un sistema de inyección con componentes diseñados para un bloque V6

Si te estás enamorando de esta hormiga atómica, empieza a desencantarte porque las 400 unidades que vienen a Europa –cinco para España– están todas vendidas a un precio de ¡30.000 euros cada una! Más allá de la exclusividad en la fabricación, cinco millones de las antiguas pesetas es mucho dinero para un coche de estas características, en el que, por cierto, hemos visto ajustes un poco al límite o lagunas en el equipamiento, como la ausencia de faros de xenón o de led, amén de que, por ese mismo precio, está disponible el cupé GT86 con un bóxer de cuatro cilindros y 200 caballos. Si aun así estás colado, sólo te queda estar atento al mercado de ocasión, en el que no tardaremos en ver algún ejemplar, a buen seguro con un precio muy por encima del oficial. Cosas de la exclusividad…