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VW Golf vs Mercedes Clase A vs Audi A3 vs BMW 118d vs Volvo V40: Todos contra el Golf

El Volkswagen Golf no ha dejado de perfeccionarse con ahínco a través de sus siete generaciones. Pero nuevos rivales, peligrosamente parecidos en planteamientos y calidad al monarca de la categoría, ponen en serio peligro su reinado.

Ahora más que nunca los rivales se lo ponen realmente difícil al nuevo Golf.

En el ámbito de los compactos, sin duda los coches más prácticos, versátiles y vendidos, las grandes marcas se juegan gran parte de su prestigio. Dentro de ellas, las alemanas han querido siempre copar lo que se ha venido a denominar en la jerga comercial premium.

En esta comparativa, al nuevo grupo de ‘arrogantes compadres’ les viene a aguar su fiesta privada un sueco que, por méritos propios ha accedido desde su nacimiento al selecto apartado de lujo entre los compactos. Hasta ahora, el Volkswagen Golf había campado por sus fueros, siendo la referencia general en cuanto al equilibrio entre calidad, cualidades mecánicas y precio, dejando incluso de lado a su primo el Audi A3, más caro, exclusivo y con menor presencia en el mercado. Pero ahora las cosas han cambiado, y mucho.

Diferentes status
Ante el Golf VII encontramos un automóvil completamente nuevo–que comparte gran parte de sus elementos con el Audi A3– pero con planteamientos muy continuistas, tanto estéticos como estructurales. A la espera de la llegada de la carrocería de cinco puertas Sportback, en febrero, hemos querido tener en esta comparativa al susodicho A3, aunque en su configuración de tres puertas, para analizar más a fondo el nuevo nivel del hasta ahora rey de la categoría.

Algo parecido nos ha ocurrido con otro compacto de altos vuelos, el BMW Serie 1. Pero en este caso al revés, ya que la novedad de esta temporada ha sido la versión de tres puertas ya que se lanzó inicialmente con la de cinco.



Quinto en discordia
Sin duda el bombazo de este año entre los compactos ha sido el Mercedes Clase A, jugada maestra del gigante de Stuttgart que ha irrumpido con todas las de la ley en un coto hasta hace bien poco tiempo dominado por el grupo Volkswagen.Transformar su modelo de planteamiento monovolúmen en un impulsivo compacto de líneas deportivas juveniles revela un profundo cambio de mentalidad en la dirección de la marca de la estrella y que ha cogido por sorpresa a sus compatriotas.

Quinto en discordia, llega del frío Báltico otra buena sorpresa que nos ha deparado la última primavera: el estilizado V40. Otro acierto esta vez de Volvo que termina de complicarle y bien las cosas al testarudo e incombustible Golf.

En cuanto a las versiones de motorización, hemos elegido losútimos turbodiésel de potencia media. Sorprendentemente sobrios, rápidos como los gasolina más potentes y con la suficiente entidad como para poner a prueba los límites dinámicos de sus respectivos chasis, estas caballerías, de alrededor de los 150 caballos, son sin duda en este tipo de coche donde encuentran lo mejor de sí mismos, adaptándose a la perfección al uso mixto que se espera de ellos, con rodajes continuados por la ciudad y viajes interurbanos con pasajeros y equipaje, además de garantía en cuanto a buenas medias y bajos consumos.

Típico tacto
Este tipo de vehículo es muy personal y la primera impresión al volante puede decidir por sí sola la elección de compra. Para quien haya tenido o conozca bien el Golf, su séptima generación le transmitirá una instantánea sensación de déjà vu. La disposición de los mandos, la visualización de los instrumentos, el tacto de los pulsadores... todo nos recuerda ‘estar en casa’. Sin embargo, los asientos han sido mejorados anatómicamente y la ergonomía general del puesto de conducción perfeccionada sobre la anterior. Un significativo aumento de la calidad de materiales ratifica las pretensiones de liderazgo del modelo.

En el Audi, también desarrollado sobre la base MQB, compartida con el Volkswagen Golf  y el Seat León, nos pasa un poco lo mismo en cuanto a que nos reencontramos fácilmente con la ‘sensación A3’. Pero los cambios estéticos del salpicadero son más evidentes –y mayores que los experimentados por el diseño exterior–.

La ergonomía es muy buena, sobre todo en el mando multifunción MMI Touch, con el que manejaremos el ordenador de a bordo más fácilmente que en el Golf. Aquí también la calidad ha sido mejorada un grado, y cualquier detalle que analicemos estará fuera de cualquier crítica. En esto, el Audi es el que consigue de los cinco la mejor puntuación global de sus materiales.

Elegimos losútimos turbodiésel de potencia media que se adaptan a la perfección al uso mixto y además son garantía en cuanto a buenas medias y bajos consumos.

Minimalista en su sencillez, el BMW Serie 1 consigue una adaptación inmediata de nuestro cuerpo al asiento, a los mandos e incluso a la mecánica, ya que pedalier y volante nos transmiten enseguida un rigor y precisión que caracterizan la personalidad de BMW. Centrado en la conducción y la eficacia, no encontramos materiales exóticos ni equipos sofisticados, pero sí buenas sensaciones conduciendo y todo está muy a mano para ello.

En la tercera generación del Clase A, los cambios han sido tan radicales que nada tiene que ver con sus predecesores de corte muy familiar. El refinado salpicadero, de estética muy deportiva–instrumentos y toberas de aireación de inspiración SLS– atraen a propios y extraños a la marca Mercedes. La calidad es excelente y, salvo alguna pieza de plástico en concreto, está casi a la altura del A3 o el Golf. Mucha personalidad, comodidad similar a la de modelos superiores y un equipo sofisticado, dan al interior una lujosa y seductora atmósfera de la que anteriormente carecía para poder competir con los seductores y elegantes compactos alemanes.



Capacitado
Grande de tamaño, acogedor, bien equipado y con el diseño más original y llamativo de los cinco, el Volvo V40 aporta la mayor sensación de estar en una berlina de superior tamaño. Especialmente bien aislado del exterior, tanto por suspensiones como por elementos insonorizantes, el Volvo es muy cómodo para viajar, con elementos de equipo que aportan una gran seguridad y un estilo propio que lo distingue de los alemanes, más sobrios en su aspecto interior.

Cinco motores turbodiésel de última generación descartan cualquier deficiencia de respuesta o rendimiento que pudiéramos achacarles. En el Golf 2.0 TDI y el A3 2.0 TDI son idénticos, mejorados respecto a los anteriores de 140 caballos, con 10 caballos más de potencia y un 12% menos de consumo de combustible. Han ganado en discreción, suavidad y elasticidad, haciéndose más adecuados para un modelo de gama alta, aunque sacrificando algo de respuesta a medio régimen, restándoles un toque de temperamento deportivo que quizá habrá que buscar en versiones más potentes.

Ambos pueden beneficiarse del cambio automático de seis marchas y doble embrague, llamado DSG en el Golf y S tronic en el Audi, pero en esta ocasión hemos recurrido a la caja de cambios manual estándar, también de seis relaciones y con un funcionamiento muy satisfactorio tanto en uno como en otro.

En el BMW 118d sin embargo la nueva caja automática de ocho velocidades Steptronic merecía toda nuestra atención. La verdad es que su funcionamiento es especialmente agradable, suave y preciso. El propulsor responde muy bien desde abajo y sus recuperaciones a medio régimen son brillantes, todo ello registrando un consumo tan sólo 0,6 litros por encima de la versión manual. Encontramos aquí ese toque de deportividad en la respuesta que ha sido atenuado en el Golf y el A3, a costa de ser sensiblemente más ruidoso y con mayores vibraciones.



Visiones similares
El ponderado Mercedes se conforma con la potencia más discreta, asociada en este caso a un cambio automático: el nuevo TG-DCT. El resultado al volante es de mucha suavidad, gran discreción, par constante a cualquier régimen y un sorprendente consumo en el que es fácil ver en el ordenador medias por debajo de los 4,5 litros a los 100.

En el Volvo nos encontramos al polivalente motor D3, unido a una excelente caja de cambios manual, de seis relaciones, la última de ellas de muy largo desarrollo para llanear. Y esto es lo que mejor hace el Volvo, en silencio y con gran suavidad de funcionamiento. El único pero que podríamos achacarle es una respuesta algo perezosa.