El equipo Red Bull ha perdido su apelación por la descalificación de Daniel Ricciardo en el Gran Premio de Australia y, por tanto, la FIA mantiene la decisión tomada por los comisarios tras la carrera. Además, el equipo austríaco tendrá que pagar todos los costes que acarreó llevar a cabo dicha apelación

Después de seis horas de vista oral ayer en Paris escuchando a todas las partes implicadas (FIA, Red Bull, Renault) y también a representantes de algunos equipos de la parrilla, el Tribunal de Apelaciones de la FIA ha decidido mantener la descalificación de Daniel Ricciardo en la primera carrera del año después de que las explicaciones y pruebas aportadas por los afectados no convenciesen al máximo organismo de la competición para revertir la decisión inicial.

"El tribunal, después de haber escuchado a las partes y examinado sus explicaciones, ha decidido mantener la decisión número 56 de los comisarios en la que se decidió excluir al coche número 3 del equipo Infiniti Red Bull Racing de los resultados del Gran Premio de Australia 2014", reza el comunicado.

Desde el equipo aceptan la decisión y ya se centran en preparar lo mejor posible el próximo Gran Premio de China

"Infiniti Red Bull Racing acepta el fallo de la Corte Internacional de Apelaciones. Es obvio que estamos decepcionados por el resultado y no habríamos apelado si no creyésemos que teníamos un caso muy fuerte. Siempre creímos que nos adherimos a la normativa técnica durante todo el Gran Premio de Australia 2014. Pedimos disculpas a Daniel ya que no se le otorgarán los 18 puntos del evento, los cuales creemos que se merecía. Vamos a seguir trabajando duro para acumular los máximos puntos posibles para el equipo, Daniel y Sebastian durante toda la temporada", afirman.

Cabe recordar que el australiano, que subió al segundo escalón del podio al término de la prueba, fue excluido de los resultados de la misma por exceder los 100kg/h de flujo de combustible permitidos en varias ocasiones durante la carrera, algo de lo que fueron avisados desde la FIA y a lo que hicieron caso omiso por estimar que era un error del sensor de flujo de la Federación.

Al no estar de acuerdo con la decisión, desde Red Bull decidieron apelar la sanción defendiendo que los sensores fallaban constantemente y que sus mediciones -basadas en cálculos como afirmaron ayer en la vista- indicaban que el RB10 de Ricciardo estaba dentro de los límites permitidos por el reglamento.